DESPERTAR AL AMOR

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sábado, 22 de julio de 2017

22 JULIO: SEXTO REPASO: Repaso de la lección 183

AUDIOLIBRO


EJERCICIOS


LECCIÓN 203


No soy un cuerpo. Soy libre.
Pues aún soy tal como Dios me creó.



1. (183) Invoco el Nombre de Dios y el mío propio.

2El Nombre de Dios es mi liberación de todo pensamiento de maldad y de pecado porque es mi nombre, así como el de Él.

3No soy un cuerpo. 4Soy libre.
5Pues aún soy tal como Dios me creó.




Instrucciones para la práctica

Ver las instrucciones para la práctica del Sexto Repaso

Comentario

“Invocar el Nombre de Dios” no es repetir simplemente una palabra, sino extenderme desde dentro de mí mismo, afirmando mi unión con mi Fuente. Invocar Su Nombre significa recordarme a mí mismo mi unión con Dios. “Es mi nombre, así como el de Él” (1:2). En cierto sentido, se parece al modo en que los soldados en una batalla gritan el nombre de su rey, o al modo en que los seguidores de un equipo de fútbol gritan el nombre de su equipo favorito en un partido. Es un medio de identificación, una afirmación de solidaridad y unidad.

Sin embargo, es mucho más que cualquier cosa con la que podamos compararlo en este mundo, porque el Nombre de Dios es mi nombre en un sentido mucho más profundo que la simple identificación emocional. Yo soy la extensión de Dios. Lo que Él es, yo lo soy también. Yo estoy creado de la esencia de Dios. “Aún soy tal como Dios me creó” (1:5). Afirmo esto cada vez que invoco Su Nombre.

Invocar el Nombre de Dios es recordarme a mí mismo que el otro nombre y el otro ser con el que generalmente me identifico no es lo que yo soy. “No soy un cuerpo” (1:3). En medio de la agitación y de las ocupaciones diarias, cuando invoco este Nombre, se me libera “de todo pensamiento de maldad y de pecado” (1:2). Cuando me siento limitado o aprisionado, puedo volver a descubrir mi libertad invocando Su Nombre. Al hacerlo, recuerdo que no soy un cuerpo, que soy libre.

Cuando me siente en quietud hoy, que me abra a la experiencia de Dios. Que me dé cuenta de ese inmenso Amor sin límites. Que me sumerja en Su paz sin límites. Que sea llevado dentro de Su alegría. Y mientras lo hago, que recuerde que todo lo que experimento de Dios, ESO SOY YO. Que también invoque mi propio nombre. Al recordar a Dios, que recuerde: “Esto soy yo”.


viernes, 22 de julio de 2016

22 JULIO: SEXTO REPASO Repaso de la lección 183

AUDIOLIBRO


EJERCICIOS


LECCIÓN 203


No soy un cuerpo. Soy libre.
Pues aún soy tal como Dios me creó.



1. (183) Invoco el Nombre de Dios y el mío propio.

2El Nombre de Dios es mi liberación de todo pensamiento de maldad y de pecado porque es mi nombre, así como el de Él.

3No soy un cuerpo. 4Soy libre.
5Pues aún soy tal como Dios me creó.



TEXTO



VI. Cómo fijar la meta




1. La aplicación práctica del propósito del Espíritu Santo es extremadamente simple, aunque inequívoca. 2De hecho, para poder ser simple tiene que ser inequívoca. 3Lo simple es sólo lo que se entiende fácilmente, y para ello, es evidente que debe ser claro. 4El objetivo del Espíritu Santo opera dentro de un marco general, pero Él te ayudará a hacerlo específico, porque la apli­cación práctica es específica. 6El Espíritu Santo provee ciertas directrices muy concretas que se pueden aplicar en cualquier situación, pero recuerda que tú aún no te has dado cuenta de que su aplicación es universal. 7A estas alturas, por lo tanto, es esen­cial utilizarlas en toda situación separadamente, hasta que pue­das ver más allá de cada situación con mayor seguridad, y con un entendimiento mucho más amplio del que ahora posees.

2. En cualquier situación en que no sepas qué hacer, lo primero que tienes que considerar es sencillamente esto: "¿Qué es lo que quiero que resulte de esta situación? 2¿Qué propósito tiene?" 3El objetivo debe definirse al principio, pues eso es lo que determi­nará el resultado. 4El ego procede a la inversa. 5La situación se convierte en lo que determina el resultado, que puede ser cual­quier cosa. 6La razón de este enfoque desorganizado es evidente. 7El ego no sabe qué es lo que quiere que resulte de la situación. 8Es consciente de lo que no quiere, pero sólo de eso. 9No tiene ningún objetivo constructivo en absoluto.

3. Sin un objetivo constructivo, establecido de antemano y clara­mente definido, la situación simplemente parece ocurrir al azar y no tiene ningún sentido hasta que ya ha ocurrido. 2Entonces miras en retrospectiva, y tratas de reconstruirla para ver qué sentido tuvo. 3Y no podrás sino equivocarte. 4No sólo porque tus juicios están vinculados al pasado, sino porque tampoco tienes idea de lo que debió haber ocurrido. 5No se estableció ningún objetivo con el que armonizar los medios. 6Y ahora el único dictamen que puede hacerse es si al ego le gusta lo que pasó o no, si es aceptable para él o si clama por venganza. 7La ausencia de un criterio establecido de antemano que determine el resultado final, hace que sea du­doso el que se pueda entender y que sea imposible evaluarlo.

4. El valor de decidir de antemano lo que quieres que ocurra es simplemente que ello te permite percibir la situación como un medio para hacer que tu objetivo se logre. 2Haces, por lo tanto, todo lo posible por pasar por alto todo lo que interferiría en su logro, y te concentras sólo en lo que te ayuda a conseguirlo. 3Es obvio que este enfoque ha hecho que la manera en que distingues lo verdadero de lo falso sea más parecida a la del Espíritu Santo. 4Lo verdadero viene a ser lo que se puede utilizar para lograr el objetivo, 5y lo falso, lo inútil desde ese punto de vista. 6La situa­ción tiene ahora sentido, pero sólo porque el objetivo ha hecho que lo tenga.

5. Tener a la verdad por objetivo tiene otras ventajas prácticas. 2Si la situación se usa en favor de la verdad y la cordura, su desen­lace no puede ser otro que la paz. 3Y esto es así independiente de cuál sea el desenlace. 4Si la paz es la condición de la verdad y la cordura, y no puede existir sin ellas, allí donde hay paz tienen que estar también la verdad y la cordura. 5La verdad viene por su propia iniciativa. 6Si experimentas paz, es porque la verdad ha venido a ti, y así, no podrás sino ver el desenlace correctamente, pues el engaño no puede prevalecer contra ti. 7Podrás reconocer el desenlace precisamente porque estás en paz. 8En esto se puede ver una vez más lo opuesto a la manera de ver del ego, pues el ego cree que es la situación la que da lugar a la experiencia. 9El Espíritu Santo sabe que la situación es tal como el objetivo la determina, y que se experimenta de acuerdo con ese objetivo.

6. Tener a la verdad por objetivo requiere fe. 2La fe está implícita en la aceptación del propósito del Espíritu Santo, y esta fe lo abarca todo. 3Allí donde se ha establecido el objetivo de la verdad, allí tiene que estar la fe. 4El Espíritu Santo ve la situación como un todo. 5El objetivo establece el hecho de que todo aquel que esté involucrado en la situación desempeñará el papel que le corres­ponde en la consecución del mismo. 6Esto es inevitable. 7Nadie fracasará en su cometido. 8Esto parece requerir mucha más fe de la que tú tienes ahora, y mucha más de la que tú puedes dar. 9Esto es así, no obstante, sólo desde el punto de vista del ego, pues el ego cree que la manera de "resolver" los conflictos es fragmentán­dolos, y, así, no percibe la situación como un todo. 10El ego, por consiguiente, intenta dividir la situación en segmentos y lidiar con cada uno de ellos por separado, pues tiene fe en la separación y no en la unidad.

7. Cuando el ego se enfrenta a un aspecto de la situación que parece ser difícil, trata de trasladarlo a otro lugar y resolverlo allí. 2Y parecerá tener éxito, salvo que ese intento entra en conflicto con la unidad, y no puede por menos que enturbiar el objetivo de la verdad. 3Y no se podrá experimentar paz, salvo en fantasías. 4La verdad no ha venido porque la fe ha sido negada, al no haberse depositado donde por derecho propio le corresponde estar. 5De este modo pierdes el entendimiento de la situación que el objetivo de la verdad te brindaría. 6Pues las soluciones que proceden de fantasías no aportan sino una experiencia ilusoria, y una paz ilusoria no es la condición que le permite la entrada a la verdad.

domingo, 22 de julio de 2012

22 JULIO: 6º REPASO (183)

AUDIOLIBRO

EJERCICIOS

LECCIÓN 203

No soy un cuerpo. Soy libre.
Pues aún soy tal como Dios me creó.

1. (183) Invoco el Nombre de Dios y el mío propio.
2El Nombre de Dios es mi liberación de todo pensamiento de maldad y de pecado porque es mi nombre, así como el de Él.
3No soy un cuerpo. 4Soy libre.
5Pues aún soy tal como Dios me creó.