1. La paz y la dicha de Dios te pertenecen. 2Hoy las aceptaremos, sabiendo que son nuestras. 3Y trataremos de entender que estos regalos se multiplican a medida que los recibimos. 4No son como los regalos que el mundo da, en los que el que hace el regalo pierde al darlo, y el que lo recibe se enriquece a costa de la pérdida del que se lo dio. 5Eso no son regalos, sino regateos que se hacen con la culpabilidad. 6Los regalos que verdaderamente se dan no entrañan pérdida alguna. 7Es imposible que alguien pueda ganar a costa de la pérdida de otro. 8Ello implicaría un límite y una condición de insuficiencia.
2. Ésa no es la manera de hacer regalos. 2Tales "regalos" no son sino tratos que se hacen con vistas a obtener algo más valioso; préstamos con intereses que se tienen que pagar en su totalidad; créditos a corto plazo, en los que el que recibió el regalo se compromete a pagar con creces lo recibido. 3Esta extraña distorsión de lo que significa dar impera en todos los niveles del mundo que ves. 4Priva de todo sentido a cualquier regalo que das, y hace que los que aceptas no te aporten nada.
3. Uno de los principales objetivos de aprendizaje de este curso es invertir tu concepto de lo que es dar, de modo que puedas recibir. 2Pues dar se ha convertido en una fuente de temor, y, así, evitas emplear el único medio a través del cual puedes recibir. 3Acepta la paz y la dicha de Dios, y aprenderás a ver lo que es un regalo de otra manera. 4Los regalos de Dios no disminuyen cuando se dan. 5Por el contrario, se multiplican.
4. De la misma manera en que la paz y la dicha del Cielo se intensifican cuando las aceptas como los regalos que Dios te da, así también la dicha de tu Creador aumenta cuando aceptas como tuyas Su dicha y Su paz. 2Dar verdaderamente equivale a crear. 3Extiende lo que no tiene límites a lo ilimitado, la eternidad hasta la intemporalidad y el amor hasta sí mismo. 4Añade a todo lo que ya está completo, mas no en el sentido de añadir más, pues eso implicaría que antes era menos. 5Añade en el sentido de que permite que lo que no puede contenerse a sí mismo cumpla su cometido de dar todo lo que tiene, asegurándose así de que lo poseerá para siempre.
5. Acepta hoy la paz y la dicha de Dios como tuyas. 2Permite que Él se complete a Sí Mismo, tal como Él define lo que es estar completo. 3Comprenderás que lo que le brinda compleción a Él se la brinda también a Su Hijo. 4Él no puede dar a través de pérdidas. 5Ni tú tampoco. 6Acepta hoy Su regalo de dicha y de paz, y Él te dará las gracias por el regalo que le haces.
6. Nuestras sesiones de práctica de hoy comenzarán de manera ligeramente distinta. 2Da comienzo al día pensando en aquellos hermanos a quienes les has negado la paz y la dicha a las que tienen derecho de acuerdo con las equitativas leyes de Dios. 3Al negárselas a ellos fue cuando te las negaste a ti mismo. 4Y a ese punto es adonde tienes que volver para reivindicarlas como propias.
7. Piensa en tus 'enemigos' por un rato y dile a cada uno de ellos según cruce tu mente:
2Hermano, te ofrezco paz y dicha para que la paz y la dicha de Dios sean mías.
3De esta manera te preparas para reconocer los regalos que Dios te ha dado, y permites que tu mente se libre de todo lo que te podría impedir triunfar hoy. 4Ahora estás listo para aceptar el regalo de paz y de dicha que Dios te ha dado. 5Ahora estás listo para experimentar la dicha y la paz que te has negado a ti mismo. 6Ahora puedes decir: "Mías son la paz y la dicha de Dios", pues has dado lo que quieres recibir.
8. Si preparas tu mente tal como te hemos indicado, no podrás sino tener éxito hoy. 2Pues habrás permitido que se levanten todas las barreras que te separan de la paz y de la dicha, y que por fin te llegue lo que es tuyo. 3Di, pues, para tus adentros: "Mías son la paz y la dicha de Dios" ; cierra los ojos por un rato y deja que Su Voz te asegure que las palabras que pronuncias son verdad.
9. Pasa hoy cinco minutos con Él de esta manera cada vez que puedas, pero no creas que menos tiempo de eso no tiene valor cuando no le puedas dedicar más. 2Cuando menos, acuérdate de repetir cada hora las palabras que lo exhortan a que te dé lo que es Su Voluntad dar y lo que es Su Voluntad que tú recibas. 3Proponte hoy no interferir en Sus designios. 4Y si algún hermano pareciese tentarte a que le niegues el regalo que Dios le ha hecho, considera eso como una oportunidad más para permitirte a ti mismo aceptar los regalos de Dios como tuyos. 5Bendice entonces a tu hermano lleno de agradecimiento y di:
6Hermano, te ofrezco paz y dicha para que la paz y la dicha de Dios sean mías.
Instrucciones para la práctica
Propósito: Aceptar los regalos de Dios de paz y dicha, y comprender que al hacerlo estás en verdad aumentando Su paz y dicha, en lugar de quitárselas. De este modo, “aprenderás a ver lo que es un regalo de otra manera” (3:3).
Ejercicios más largos: Cada hora, a la hora en punto, durante cinco minutos (si no puedes hacer esto, al menos haz el alternativo).
Piensa en aquellos a los que les has negado la paz y la dicha, pues así te las negaste a ti mismo. Dile a cada uno: “Hermano, te ofrezco paz y dicha para que la paz y la dicha de Dios sean mías”. Al dar los regalos de Dios allí donde te negaste a darlos, ahora te sentirás con derecho a reclamarlos como tuyos. Hacer bien este paso preparatorio te garantizará el éxito en el siguiente paso.
Luego cierra los ojos y di: “Mías son la paz y la dicha de Dios”, e intenta encontrar estos regalos en lo más profundo de tu mente. Permítete sentir la dicha y la paz que te pertenecen. Deja que la Voz de Dios te asegure que la paz y la dicha de Dios son realmente tuyas. Esto parece ser otra meditación dirigida a entrar en contacto con la felicidad que Dios puso en ti.
Alternativo: A la hora en punto.
Si no puedes hacer los cinco minutos, no pienses que hacer la versión corta no tiene ningún valor. Al menos repite: “Mías son la paz y la dicha de Dios”, dándote cuenta de que al hacerlo Le invitas a que te dé la felicidad que Él quiere para ti.
Respuesta a la tentación: Cada vez que te sientas tentado a negarle a alguien el regalo de Dios.
Agradécele a esa persona que te proporcione otra oportunidad de recibir la paz y la dicha de Dios al darlas tú. Envíale tu gratitud con esta bendición: “Hermano, te ofrezco paz y dicha para que la paz y la dicha de Dios sean mías”.
Comentario
La lección de hoy añade importancia a la paz y la dicha de la lección de ayer. Repite mucho de lo que había en la lección de ayer, pero añade el pensamiento de que recibimos estos regalos al darlos.
“Uno de los principales objetivos de aprendizaje de este curso es invertir tu idea de lo que es dar, de modo que puedas recibir” (3:1). Esta idea, de que recibimos al dar, aparece a lo largo del Curso, y se le da muchísima importancia, pero éste es el único lugar que conozco en el que aprender esta lección se identifica concretamente como “una meta de aprendizaje muy importante” del Curso.
Ayer señalamos que la paz y la dicha son regalos que aumentan al ser compartidos. Compartir mi paz contigo la aumenta en lugar de disminuirla. Esta lección hace la sorprendente afirmación de que cuando recibo la paz y la dicha de Dios, la dicha de Dios aumenta (4:1). Al aceptar la paz y la dicha como mías, estoy permitiendo que Dios “se complete a Sí Mismo, tal como Él define lo que es estar completo” (5:2). Por medio de mi experiencia de esto, aprendo lo que es mi propia sensación de estar completo (5:3). Incluso el salmista del Antiguo Testamento sabía algo de esto cuando escribió:
¿Cómo podré pagar al SEÑOR todo el bien que me ha hecho? Aceptaré la copa de salvación e invocaré el Nombre del Señor” (S.116:12-13).
¿Qué regalo puedo darle a Dios para darle gracias por Su bendición? Puedo darle el regalo de recibir Su salvación y de invocar Su Amor. Acepto los regalos de dicha y paz, y Él me dará las gracias por el regalo que Le hago (5:6).
Todos hemos tenido una pequeña muestra de esto, por lo menos. Conocemos la dicha de dar. Sabemos que cuando damos amor y, nuestro amor es recibido, se fortalece nuestro amor, no se debilita. El amor compartido es una gran dicha. El amor recibido es mucho más rico que el amor reconocido. Incluso recibir la alegría de un niño con su juguete nuevo o su nueva mascota, se añade a la dicha del niño. Éstos son pequeños reflejos de cómo funciona el dar de Dios, y nosotros estamos destinados a ser parte del dar. Esta clase de dar, el dar cosas que aumentan cuando se dan, es la forma en que creamos (“Dar verdaderamente equivale a crear”) y la forma en que nos completamos a nosotros mismos.
Hoy los ejercicios nos preparan para recibir paz y dicha. La preparación consiste en dar paz y dicha de manera consciente a aquellos a los que se las hemos negado en el pasado: nuestros “enemigos”. Las personas que, a nuestros ojos, no se habían merecido tener paz y dicha. No nos dábamos cuenta de que al negarles el regalo, en la misma medida nos lo estábamos negando a nosotros mismos. Si lo que damos aumenta en nosotros; si se lo negamos a alguien, también nos lo negamos a nosotros mismos.
Para decir de corazón, y experimentar: “Mías son la paz y la dicha de Dios”, tenemos que abrir nuestro corazón para compartir la paz y la dicha con el mundo. Empiezo con esa persona a la que le he cerrado mi corazón. “Hermano, te ofrezco paz y dicha” (7.2; 9:6). Si abro mi corazón, que la paz, la dicha y el amor se extienden a aquellos que me rodean, lo que estoy haciendo es permitir que “lo que no puede contenerse a sí mismo cumpla su cometido de dar lo que tiene, asegurándose así de que lo poseerá para siempre” (4:5). ¿Qué es lo que no puede contenerse a sí mismo? Mi Ser, mi propio Ser.
Este Dador sin límite soy yo.
TEXTO
V. La negación de Dios
1. Los ritos del dios de la enfermedad son extraños y muy estrictos. 2En ellos la alegría está prohibida, pues la depresión es la señal de tu lealtad a él. 3La depresión significa que has abjurado de Dios. 4Son muchos los que tienen miedo de la blasfemia, mas no entienden lo que ésta es. 5No se dan cuenta de que negar a Dios es negar su propia Identidad, y en este sentido el costo del pecado es la muerte. 6Esto es así en un sentido muy literal: negar la vida hace que se perciba su opuesto, de la misma manera en que toda forma de negación reemplaza lo que existe con lo que no existe. 7Nadie puede realmente hacer esto, aunque es indudable que tú puedes pensar que puedes y creer que lo has hecho.
2.Mas no te olvides que negar a Dios dará lugar inevitablemente a la proyección, y creerás que son otros y no tú, los que te han hecho esto a ti. 2Es imposible que no recibas el mensaje que envías, pues ése es el mensaje que quieres. 3Tal vez creas que juzgas a tus hermanos por los mensajes que ellos te envían a ti, pero por lo que los juzgas es por los mensajes que tú les envías a ellos. 4No les atribuyas a ellos tu propia negación de tu alegría, o no podrás ver en ellos la chispa que te haría dichoso. 5Negar la chispa conduce a la depresión, pues siempre que ves a tus hermanos desprovistos de ella, estás negando a Dios.
3. Mantenerse fiel a la negación de Dios es la doctrina del ego. 2El dios de la enfermedad obviamente exige la negación de la salud, ya que la salud está en clara oposición a su propia supervivencia. 3Mas considera lo que esto significa para ti. 4A menos que estés enfermo no puedes conservar los dioses que inventaste, pues sólo estando enfermo podrías desearlos. 5La blasfemia, por lo tanto, es destructiva para el yo, pero no puede destruir a Dios. 6Blasfemar significa que estás dispuesto a no conocerte a ti mismo a fin de estar enfermo. 7Ésta es la ofrenda que tu dios exige, pues, al ser éste producto de tu demencia, no es más que una idea demente. 8Ésta se manifiesta de muchas maneras, pero si bien puede parecer ser muchas cosas diferentes no es sino una misma idea: la negación de Dios.
4. Parece como si la enfermedad y la muerte hubiesen entrado en la mente del Hijo en contra de la Voluntad del Padre. 2El "ataque a Dios" le hizo pensar a Su Hijo que era huérfano, y como resultado de su depresión inventó al dios de la depresión. 3Ésa fue su alternativa a la dicha porque no estaba dispuesto a aceptar que, si bien era un creador, él mismo había sido creado. 4El Hijo, sin embargo, se encuentra desamparado sin el Padre, Quien constituye su única Ayuda.
5. Dije anteriormente que por tu cuenta no puedes hacer nada, pero tú no existes por tu cuenta. 2Pues si existieses por tu cuenta, lo que has hecho sería verdad y nunca te podrías escapar. 3Precisamente porque no te creaste a ti mismo es por lo que no tienes que preocuparte por nada. 4Tus dioses no son nada porque tu Padre no los creó. 5No puedes crear creadores que no sean como tu Creador, de la misma forma en que Él no habría podido crear un Hijo que no fuese como Él. 6Si la creación es compartir, no puede crear lo que no es igual a ella misma. 7Sólo puede compartir lo que ella es. 8La depresión es aislamiento, y, por lo tanto, no pudo haber sido creada.
6. Hijo de Dios, no has pecado, pero sí has estado muy equivocado. 2No obstante, eso puede corregirse y Dios te ayudará, pues sabe que tú no puedes pecar contra Él. 3Lo negaste porque lo amabas, pues sabías que de reconocer tu amor por Él, no habrías podido negarle. 4Negarle significa, por lo tanto, que lo amas y que sabes que Él te ama a ti. 5Recuerda que tienes que haber conocido previamente lo que niegas. 6Y si aceptas la negación también puedes aceptar su des-hacimiento.
7. Tu Padre no te ha negado. 2Él no toma represalias, pero sí te pide que retornes. 3Cuando piensas que Él no ha respondido a tu llamada es porque tú no has respondido a la Suya. 4Te llama desde cada parte de la Filiación, debido al Amor que le profesa a Su Hijo. 5Si oyes Su mensaje Él te habrá respondido, y te harás consciente de Él si escuchas debidamente. 6El Amor de Dios está en todo lo que Él creó, pues Su Hijo está en todas partes. 7Contempla a tus hermanos en paz, y Dios no se demorará ni un instante en llegar a tu corazón como muestra de agradecimiento por la ofrenda que le haces.
8. No recurras al dios de la enfermedad para curar, sino sólo al Dios del amor, pues curar significa que Lo has reconocido. 2Cuando lo reconozcas sabrás que Él nunca ha dejado de reconocerte y que en Su reconocimiento de ti radica tu ser. 3No estás enfermo ni tampoco puedes morir. 4Pero te puedes confundir a ti mismo con cosas que mueren. 5Recuerda, no obstante, que hacer eso es una blasfemia, pues significa que estás contemplando sin amor a Dios y a Su creación, de la cual Él no puede estar separado.
9. Sólo lo eterno puede ser amado, pues el amor no muere. 2Lo que es de Dios es Suyo para siempre, y tú eres de Dios. 3¿Cómo iba Él a permitirse a Sí Mismo sufrir? 4 ¿Y cómo iba a ofrecerle a Su Hijo algo que no fuese aceptable para El? 5Si te aceptases tal como Dios te creó, sería imposible que pudieses sufrir. 6Sin embargo, para aceptarte tal como Dios te creó tienes que reconocerlo a Él como tu Creador. 7Esto no se debe a que de negarte a ello se te fuese a castigar. 8Se debe simplemente a que reconocer a tu Padre es reconocerte a ti mismo tal como eres. 9Tu Padre te creó completamente libre de pecado, completamente libre de dolor y completamente a salvo de todo sufrimiento. 10Si niegas a tu Padre estarás invitando al pecado, al dolor y al sufrimiento a tu mente debido al poder que Él le dio. 11Tu mente es capaz de crear mundos, pero puede también negar lo que crea porque es libre.
10. No te das cuenta de cuánto te has negado a ti mismo, ni de cuánto Dios, en Su Amor, desea que no sea así. 2No obstante, Dios no interferiría en tus decisiones porque no podría conocer a Su Hijo si éste no fuese libre. 3Interferir en tus decisiones sería atacarse a Sí Mismo, y Dios no está loco. 4Cuando tú lo niegas a Él eres tú el que está loco. 5¿Desearías que Él compartiese tu demencia? 6Dios nunca dejará de amar a Su Hijo y Su Hijo nunca dejará de amar a su Padre. 7Ésa fue la condición bajo la que la creación de Su Hijo tuvo lugar, la cual quedó establecida para siempre en Su Mente. 8Reconocer esto es cordura. 9Negarlo, demencia. 10Dios se dio a Sí Mismo a ti en tu creación, y Sus dones son eternos. 11¿Te negarías acaso a entregarte a Él?
11. Como resultado de las ofrendas que Le haces, se le restituirá el Reino a Su Hijo. 2Su Hijo se excluyó a sí mismo de Su don al negarse a aceptar lo que había sido creado para él y lo que él había creado en el Nombre de su Padre. 3El Cielo espera su retorno, pues fue creado para ser la morada del Hijo de Dios. 4Tú no te sientes a gusto en ninguna otra parte ni en ningún otro estado. 5No te niegues la dicha que fue creada para ti a cambio de la infelicidad que tú mismo te has labrado. 6Dios te ha proporcionado los medios para deshacer lo que tú has hecho. 7Escucha y aprenderás a recordar lo que eres.
12. Si Dios sabe que Sus Hijos son completamente impecables*, es una blasfemia percibirlos como culpables. 2Si Dios sabe que Sus Hijos no pueden sufrir dolor alguno, es una blasfemia percibir sufrimiento en cualquier parte. 3 Si Dios sabe que Sus Hijos son completamente dichosos, es una blasfemia sentirse deprimido. 4Todas estas ilusiones y las múltiples formas que la blasfemia puede adoptar, son negativas a aceptar la creación tal como es. 5Si Dios creó a Su Hijo perfecto, así es como debes aprender a considerarlo para que puedas conocer su realidad. 6Y como parte de la Filiación, así es como tienes que considerarte a ti mismo para que puedas conocer la tuya.
13. No percibas nada que Dios no haya creado o lo estarás negando a Él. 2Suya es la única Paternidad que existe, y es tuya solamente porque Él te la dio. 3Las ofrendas que te haces a ti mismo no tienen sentido, pero las ofrendas que les haces a tus creaciones son como las Suyas porque las haces en Su Nombre. 4Por eso tus creaciones son tan reales como las Suyas. 5Con todo, la verdadera Paternidad tiene que ser reconocida si es que se ha de conocer al verdadero Hijo. 6Crees que las cosas enfermizas que has fabricado son tus verdaderas creaciones porque crees que las imágenes enfermizas que percibes son los Hijos de Dios. 7Sólo aceptando la Paternidad de Dios tendrás algo, porque Su Paternidad te lo dio todo. 8Por eso es por lo que negarlo a Él es negarte a ti mismo.
14. La arrogancia es la negación del amor porque el amor comparte y la arrogancia no. 2Mientras ambas cosas te parezcan deseables, el concepto de elección, que no procede de Dios, seguirá contigo. 3Si bien esto no es verdad en la eternidad, en el tiempo lo es, de modo que mientras el tiempo perdure en tu mente te verás obligado a elegir. 4El tiempo en sí es algo que tú elegiste. 5Si quieres recordar la eternidad, debes contemplar sólo lo eterno. 6Si permites que lo temporal te preocupe, estarás viviendo en el tiempo. 7Como siempre, tu elección estará determinada por lo que valores. 8El tiempo y la eternidad no pueden ser ambos reales porque se contradicen entre sí. 9Sólo con que aceptes lo intemporal como lo único que es real, empezarás a entender lo que es la eternidad y a hacerla tuya.
1. La paz y la dicha de Dios te pertenecen. 2Hoy las aceptaremos, sabiendo que son nuestras. 3Y trataremos de entender que estos regalos se multiplican a medida que los recibimos. 4No son como los regalos que el mundo da, en los que el que hace el regalo pierde al darlo, y el que lo recibe se enriquece a costa de la pérdida del que se lo dio. 5Eso no son regalos, sino regateos que se hacen con la culpabilidad. 6Los regalos que verdaderamente se dan no entrañan pérdida alguna. 7Es imposible que alguien pueda ganar a costa de la pérdida de otro. 8Ello implicaría un límite y una condición de insuficiencia.
2. Ésa no es la manera de hacer regalos. 2Tales "regalos" no son sino tratos que se hacen con vistas a obtener algo más valioso; préstamos con intereses que se tienen que pagar en su totalidad; créditos a corto plazo, en los que el que recibió el regalo se compromete a pagar con creces lo recibido. 3Esta extraña distorsión de lo que significa dar impera en todos los niveles del mundo que ves. 4Priva de todo sentido a cualquier regalo que das, y hace que los que aceptas no te aporten nada.
3. Uno de los principales objetivos de aprendizaje de este curso es invertir tu concepto de lo que es dar, de modo que puedas recibir. 2Pues dar se ha convertido en una fuente de temor, y, así, evitas emplear el único medio a través del cual puedes recibir. 3Acepta la paz y la dicha de Dios, y aprenderás a ver lo que es un regalo de otra manera. 4Los regalos de Dios no disminuyen cuando se dan. 5Por el contrario, se multiplican.
4. De la misma manera en que la paz y la dicha del Cielo se intensifican cuando las aceptas como los regalos que Dios te da, así también la dicha de tu Creador aumenta cuando aceptas como tuyas Su dicha y Su paz. 2Dar verdaderamente equivale a crear. 3Extiende lo que no tiene límites a lo ilimitado, la eternidad hasta la intemporalidad y el amor hasta sí mismo. 4Añade a todo lo que ya está completo, mas no en el sentido de añadir más, pues eso implicaría que antes era menos. 5Añade en el sentido de que permite que lo que no puede contenerse a sí mismo cumpla su cometido de dar todo lo que tiene, asegurándose así de que lo poseerá para siempre.
5. Acepta hoy la paz y la dicha de Dios como tuyas. 2Permite que Él se complete a Sí Mismo, tal como Él define lo que es estar completo. 3Comprenderás que lo que le brinda compleción a Él se la brinda también a Su Hijo. 4Él no puede dar a través de pérdidas. 5Ni tú tampoco. 6Acepta hoy Su regalo de dicha y de paz, y Él te dará las gracias por el regalo que le haces.
6. Nuestras sesiones de práctica de hoy comenzarán de manera ligeramente distinta. 2Da comienzo al día pensando en aquellos hermanos a quienes les has negado la paz y la dicha a las que tienen derecho de acuerdo con las equitativas leyes de Dios. 3Al negárselas a ellos fue cuando te las negaste a ti mismo. 4Y a ese punto es adonde tienes que volver para reivindicarlas como propias.
7. Piensa en tus 'enemigos' por un rato y dile a cada uno de ellos según cruce tu mente:
2Hermano, te ofrezco paz y dicha para que la paz y la dicha de Dios sean mías.
3De esta manera te preparas para reconocer los regalos que Dios te ha dado, y permites que tu mente se libre de todo lo que te podría impedir triunfar hoy. 4Ahora estás listo para aceptar el regalo de paz y de dicha que Dios te ha dado. 5Ahora estás listo para experimentar la dicha y la paz que te has negado a ti mismo. 6Ahora puedes decir: "Mías son la paz y la dicha de Dios", pues has dado lo que quieres recibir.
8. Si preparas tu mente tal como te hemos indicado, no podrás sino tener éxito hoy. 2Pues habrás permitido que se levanten todas las barreras que te separan de la paz y de la dicha, y que por fin te llegue lo que es tuyo. 3Di, pues, para tus adentros: "Mías son la paz y la dicha de Dios" ; cierra los ojos por un rato y deja que Su Voz te asegure que las palabras que pronuncias son verdad.
9. Pasa hoy cinco minutos con Él de esta manera cada vez que puedas, pero no creas que menos tiempo de eso no tiene valor cuando no le puedas dedicar más. 2Cuando menos, acuérdate de repetir cada hora las palabras que lo exhortan a que te dé lo que es Su Voluntad dar y lo que es Su Voluntad que tú recibas. 3Proponte hoy no interferir en Sus designios. 4Y si algún hermano pareciese tentarte a que le niegues el regalo que Dios le ha hecho, considera eso como una oportunidad más para permitirte a ti mismo aceptar los regalos de Dios como tuyos. 5Bendice entonces a tu hermano lleno de agradecimiento y di:
6Hermano, te ofrezco paz y dicha para que la paz y la dicha de Dios sean mías.
Instrucciones para la práctica
Propósito: Aceptar los regalos de Dios de paz y dicha, y comprender que al hacerlo estás en verdad aumentando Su paz y dicha, en lugar de quitárselas. De este modo, “aprenderás a ver lo que es un regalo de otra manera” (3:3).
Ejercicios más largos: Cada hora, a la hora en punto, durante cinco minutos (si no puedes hacer esto, al menos haz el alternativo).
Piensa en aquellos a los que les has negado la paz y la dicha, pues así te las negaste a ti mismo. Dile a cada uno: “Hermano, te ofrezco paz y dicha para que la paz y la dicha de Dios sean mías”. Al dar los regalos de Dios allí donde te negaste a darlos, ahora te sentirás con derecho a reclamarlos como tuyos. Hacer bien este paso preparatorio te garantizará el éxito en el siguiente paso.
Luego cierra los ojos y di: “Mías son la paz y la dicha de Dios”, e intenta encontrar estos regalos en lo más profundo de tu mente. Permítete sentir la dicha y la paz que te pertenecen. Deja que la Voz de Dios te asegure que la paz y la dicha de Dios son realmente tuyas. Esto parece ser otra meditación dirigida a entrar en contacto con la felicidad que Dios puso en ti.
Alternativo: A la hora en punto.
Si no puedes hacer los cinco minutos, no pienses que hacer la versión corta no tiene ningún valor. Al menos repite: “Mías son la paz y la dicha de Dios”, dándote cuenta de que al hacerlo Le invitas a que te dé la felicidad que Él quiere para ti.
Respuesta a la tentación: Cada vez que te sientas tentado a negarle a alguien el regalo de Dios.
Agradécele a esa persona que te proporcione otra oportunidad de recibir la paz y la dicha de Dios al darlas tú. Envíale tu gratitud con esta bendición: “Hermano, te ofrezco paz y dicha para que la paz y la dicha de Dios sean mías”.
Comentario
La lección de hoy añade importancia a la paz y la dicha de la lección de ayer. Repite mucho de lo que había en la lección de ayer, pero añade el pensamiento de que recibimos estos regalos al darlos.
“Uno de los principales objetivos de aprendizaje de este curso es invertir tu idea de lo que es dar, de modo que puedas recibir” (3:1). Esta idea, de que recibimos al dar, aparece a lo largo del Curso, y se le da muchísima importancia, pero éste es el único lugar que conozco en el que aprender esta lección se identifica concretamente como “una meta de aprendizaje muy importante” del Curso.
Ayer señalamos que la paz y la dicha son regalos que aumentan al ser compartidos. Compartir mi paz contigo la aumenta en lugar de disminuirla. Esta lección hace la sorprendente afirmación de que cuando recibo la paz y la dicha de Dios, la dicha de Dios aumenta (4:1). Al aceptar la paz y la dicha como mías, estoy permitiendo que Dios “se complete a Sí Mismo, tal como Él define lo que es estar completo” (5:2). Por medio de mi experiencia de esto, aprendo lo que es mi propia sensación de estar completo (5:3). Incluso el salmista del Antiguo Testamento sabía algo de esto cuando escribió:
¿Cómo podré pagar al SEÑOR todo el bien que me ha hecho? Aceptaré la copa de salvación e invocaré el Nombre del Señor” (S.116:12-13).
¿Qué regalo puedo darle a Dios para darle gracias por Su bendición? Puedo darle el regalo de recibir Su salvación y de invocar Su Amor. Acepto los regalos de dicha y paz, y Él me dará las gracias por el regalo que Le hago (5:6).
Todos hemos tenido una pequeña muestra de esto, por lo menos. Conocemos la dicha de dar. Sabemos que cuando damos amor y, nuestro amor es recibido, se fortalece nuestro amor, no se debilita. El amor compartido es una gran dicha. El amor recibido es mucho más rico que el amor reconocido. Incluso recibir la alegría de un niño con su juguete nuevo o su nueva mascota, se añade a la dicha del niño. Éstos son pequeños reflejos de cómo funciona el dar de Dios, y nosotros estamos destinados a ser parte del dar. Esta clase de dar, el dar cosas que aumentan cuando se dan, es la forma en que creamos (“Dar verdaderamente equivale a crear”) y la forma en que nos completamos a nosotros mismos.
Hoy los ejercicios nos preparan para recibir paz y dicha. La preparación consiste en dar paz y dicha de manera consciente a aquellos a los que se las hemos negado en el pasado: nuestros “enemigos”. Las personas que, a nuestros ojos, no se habían merecido tener paz y dicha. No nos dábamos cuenta de que al negarles el regalo, en la misma medida nos lo estábamos negando a nosotros mismos. Si lo que damos aumenta en nosotros; si se lo negamos a alguien, también nos lo negamos a nosotros mismos.
Para decir de corazón, y experimentar: “Mías son la paz y la dicha de Dios”, tenemos que abrir nuestro corazón para compartir la paz y la dicha con el mundo. Empiezo con esa persona a la que le he cerrado mi corazón. “Hermano, te ofrezco paz y dicha” (7.2; 9:6). Si abro mi corazón, que la paz, la dicha y el amor se extienden a aquellos que me rodean, lo que estoy haciendo es permitir que “lo que no puede contenerse a sí mismo cumpla su cometido de dar lo que tiene, asegurándose así de que lo poseerá para siempre” (4:5). ¿Qué es lo que no puede contenerse a sí mismo? Mi Ser, mi propio Ser.
1. La paz y la dicha de Dios te pertenecen. 2Hoy las aceptaremos, sabiendo que son nuestras. 3Y trataremos de entender que estos regalos se multiplican a medida que los recibimos. 4No son como los regalos que el mundo da, en los que el que hace el regalo pierde al darlo, y el que lo recibe se enriquece a costa de la pérdida del que se lo dio. 5Eso no son regalos, sino regateos que se hacen con la culpabilidad. 6Los regalos que verdaderamente se dan no entrañan pérdida alguna. 7Es imposible que alguien pueda ganar a costa de la pérdida de otro. 8Ello implicaría un límite y una condición de insuficiencia.
2. Ésa no es la manera de hacer regalos. 2Tales "regalos" no son sino tratos que se hacen con vistas a obtener algo más valioso; préstamos con intereses que se tienen que pagar en su totalidad; créditos a corto plazo, en los que el que recibió el regalo se compromete a pagar con creces lo recibido. 3Esta extraña distorsión de lo que significa dar impera en todos los niveles del mundo que ves. 4Priva de todo sentido a cualquier regalo que das, y hace que los que aceptas no te aporten nada.
3. Uno de los principales objetivos de aprendizaje de este curso es invertir tu concepto de lo que es dar, de modo que puedas recibir. 2Pues dar se ha convertido en una fuente de temor, y, así, evitas emplear el único medio a través del cual puedes recibir. 3Acepta la paz y la dicha de Dios, y aprenderás a ver lo que es un regalo de otra manera. 4Los regalos de Dios no disminuyen cuando se dan. 5Por el contrario, se multiplican.
4. De la misma manera en que la paz y la dicha del Cielo se intensifican cuando las aceptas como los regalos que Dios te da, así también la dicha de tu Creador aumenta cuando aceptas como tuyas Su dicha y Su paz. 2Dar verdaderamente equivale a crear. 3Extiende lo que no tiene límites a lo ilimitado, la eternidad hasta la intemporalidad y el amor hasta sí mismo. 4Añade a todo lo que ya está completo, mas no en el sentido de añadir más, pues eso implicaría que antes era menos. 5Añade en el sentido de que permite que lo que no puede contenerse a sí mismo cumpla su cometido de dar todo lo que tiene, asegurándose así de que lo poseerá para siempre.
5. Acepta hoy la paz y la dicha de Dios como tuyas. 2Permite que Él se complete a Sí Mismo, tal como Él define lo que es estar completo. 3Comprenderás que lo que le brinda compleción a Él se la brinda también a Su Hijo. 4Él no puede dar a través de pérdidas. 5Ni tú tampoco. 6Acepta hoy Su regalo de dicha y de paz, y Él te dará las gracias por el regalo que le haces.
6. Nuestras sesiones de práctica de hoy comenzarán de manera ligeramente distinta. 2Da comienzo al día pensando en aquellos hermanos a quienes les has negado la paz y la dicha a las que tienen derecho de acuerdo con las equitativas leyes de Dios. 3Al negárselas a ellos fue cuando te las negaste a ti mismo. 4Y a ese punto es adonde tienes que volver para reivindicarlas como propias.
7. Piensa en tus 'enemigos' por un rato y dile a cada uno de ellos según cruce tu mente:
2Hermano, te ofrezco paz y dicha para que la paz y la dicha de Dios sean mías.
3De esta manera te preparas para reconocer los regalos que Dios te ha dado, y permites que tu mente se libre de todo lo que te podría impedir triunfar hoy. 4Ahora estás listo para aceptar el regalo de paz y de dicha que Dios te ha dado. 5Ahora estás listo para experimentar la dicha y la paz que te has negado a ti mismo. 6Ahora puedes decir: "Mías son la paz y la dicha de Dios", pues has dado lo que quieres recibir.
8. Si preparas tu mente tal como te hemos indicado, no podrás sino tener éxito hoy. 2Pues habrás permitido que se levanten todas las barreras que te separan de la paz y de la dicha, y que por fin te llegue lo que es tuyo. 3Di, pues, para tus adentros: "Mías son la paz y la dicha de Dios" ; cierra los ojos por un rato y deja que Su Voz te asegure que las palabras que pronuncias son verdad.
9. Pasa hoy cinco minutos con Él de esta manera cada vez que puedas, pero no creas que menos tiempo de eso no tiene valor cuando no le puedas dedicar más. 2Cuando menos, acuérdate de repetir cada hora las palabras que lo exhortan a que te dé lo que es Su Voluntad dar y lo que es Su Voluntad que tú recibas. 3Proponte hoy no interferir en Sus designios. 4Y si algún hermano pareciese tentarte a que le niegues el regalo que Dios le ha hecho, considera eso como una oportunidad más para permitirte a ti mismo aceptar los regalos de Dios como tuyos. 5Bendice entonces a tu hermano lleno de agradecimiento y di:
6Hermano, te ofrezco paz y dicha para que la paz y la dicha de Dios sean mías.
TEXTO
IV. El fin de la enfermedad
1.
Toda magia es un intento de reconciliar lo irreconciliable. 2Toda
religión es el reconocimiento de que lo irreconciliable no puede ser
reconciliado. 3La enfermedad y la perfección son irreconciliables. 4Si
Dios te creó perfecto, eres perfecto. 5Si crees que puedes estar
enfermo, has antepuesto otros dioses a Él. 6Dios no está en guerra con
el dios de la enfermedad que inventaste, pero tú sí. 7Este dios es el
símbolo de tu decisión de oponerte a Dios, y tienes miedo de él porque
no se le puede reconciliar con la Voluntad de Dios. 8Si lo atacas, harás
que sea real para ti. 9Pero si te niegas a adorarlo, sea cual sea la
forma en que se presente ante ti, o el lugar donde creas verlo,
desaparecerá en la nada de donde provino.
2.
La realidad sólo puede alborear en una mente despejada. 2La realidad
está siempre ahí, ante ti, lista para ser aceptada, pero para aceptarla
tienes que primero estar dispuesto a tenerla. 3Conocer la realidad
requiere que uno esté dispuesto a juzgar la irrealidad tal como es.
4Pasar por alto lo que no es nada es simplemente juzgarlo
acertadamente, y mediante tu capacidad para evaluarlo correctamente,
permitir que desaparezca. 5EI conocimiento no puede alborear en una
mente llena de ilusiones porque la verdad y las ilusiones son
irreconciliables. 6La verdad es íntegra y no puede ser conocida sólo por
una parte de la mente.
3.
No se puede percibir a la Filiación como parcialmente enferma porque
percibirla de esa manera es no percibirla en absoluto. 2Si la Filiación
es una, es una desde cualquier punto de vista. 3La unidad no puede ser
dividida. 4Si percibes otros dioses significa que tu mente está
dividida, y. no podrás limitar dicha división porque ello es señal de
que has separado parte de tu mente de la Voluntad de Dios. 5Esto quiere
decir que tu mente no tiene ningún control. 6No tener control
significa que se ha perdido la razón, y en ese caso la mente se vuelve
irracional. 7Al definir erróneamente a la mente, la percibes como que
funciona erróneamente.
4.
Las leyes de Dios mantendrán a tu mente en paz porque la paz es Su
Voluntad, y Sus leyes se promulgaron para apoyarla. 2Sus leyes son las
leyes de la libertad, mas las tuyas son las leyes del cautiverio.
3Puesto que la libertad y el cautiverio son irreconciliables, sus
respectivas leyes no se pueden entender simultáneamente. 4Las leyes de
Dios operan exclusivamente para tu bien, y no hay más leyes que las
Suyas. 5Lo demás no está regido por ninguna ley, y es, por lo tanto,
caótico. 6Dios Mismo, no obstante, ha protegido todo lo que Él creó
mediante Sus leyes. 7No existe nada que no esté regido por ellas. 8"Las
leyes del caos” es una expresión que no tiene sentido. 9La creación
acata sus leyes perfectamente, y lo caótico carece de significado
porque Dios no forma parte de ello. 10Le has "dado" tu paz a los dioses
que inventaste, pero ellos no pueden aceptarla, pues no están ahí, y tú
no puedes dársela.
5.
No eres libre de renunciar a la libertad, sino sólo de negarla. 2No
puedes hacer lo que Dios no dispuso porque lo que Él no dispuso no puede
tener lugar. 3Tus dioses no son los causantes del caos; tú les
adjudicas el caos y luego lo aceptas de ellos. 4Nada de esto ha tenido
lugar jamás. 5Nada, excepto las leyes de Dios, ha existido jamás, y
nada, excepto Su Voluntad, existirá jamás. 6Fuiste creado mediante Sus
leyes y por Su Voluntad, y el modo en que fuiste creado te estableció
como creador. 7Lo que has inventado es tan indigno de ti que lo
repudiarías sólo con que estuvieses dispuesto a verlo tal como es. 8En
ese caso no verías nada en absoluto. 9Y tu visión automáticamente se
dirigiría más allá de ello hacia lo que se encuentra en ti y a tu
alrededor. 10La realidad no puede salvar las obstrucciones que pones
ante ella, mas te envolverá completamente cuando las abandones.
6.
Una vez que se ha experimentado la protección de Dios, inventar ídolos
se vuelve inconcebible. 2En la Mente de Dios no hay imágenes extrañas, y
lo que no está en Su Mente no puede estar en la tuya, porque tú tienes
una sola mente y esa mente le pertenece a El. 3Es tuya precisamente
porque le pertenece a Él, ya que para Él ser propietario de algo es
compartirlo. 4Y si esto es así para Él, también lo es para ti. 5Sus
definiciones son Sus leyes, pues mediante ellas estableció el universo
tal como éste es. 6Los falsos dioses que tratas de interponer entre tu
realidad y tú no afectan a la verdad en absoluto. 7Tuya es la paz porque
Dios te creó. 8Y Él no creó nada más.
7.
Un milagro es el acto de un Hijo de Dios que ha abandonado a todos los
dioses falsos y exhorta a sus hermanos a que hagan lo mismo. 2Es un acto
de fe porque es el reconocimiento de que su hermano puede hacerlo
también. 3Es un llamamiento al Espíritu Santo en su mente, que se
refuerza mediante la unión. 4Puesto que el obrador de milagros ha oído
la Voz de Dios, la refuerza en sus hermanos enfermos al debilitar su
creencia en la enfermedad, que él no comparte. 5El poder de una mente
puede irradiar hasta otra porque todas las lámparas de Dios fueron
encendidas por la misma chispa, la cual está en todas partes y es
eterna.
8.
En muchos lo único que queda es la chispa, pues los Grandes Rayos están
velados. 2Aun así, Dios ha mantenido viva la chispa de manera que los
Rayos nunca puedan olvidarse completamente. 3Sólo con que veas la
pequeña chispa podrás conocer la luz mayor, pues los Rayos están ahí
aunque sin ser vistos. 4Al percibir la chispa sanas, mas al conocer la
luz creas. 5En el proceso de retornar, no obstante, la pequeña chispa
debe reconocerse primero, pues la separación fue el descenso desde la
grandeza a la pequeñez. 6La chispa, no obstante, sigue siendo tan pura
como la luz mayor porque es lo que queda de la llamada de la creación.
7Deposita toda tu fe en ella y Dios Mismo te contestará.
1. La paz y la dicha de Dios te pertenecen. 2Hoy las aceptaremos, sabiendo que son nuestras. 3Y trataremos de entender que estos regalos se multiplican a medida que los recibimos. 4No son como los regalos que el mundo da, en los que el que hace el regalo pierde al darlo, y el que lo recibe se enriquece a costa de la pérdida del que se lo dio. 5Eso no son regalos, sino regateos que se hacen con la culpabilidad. 6Los regalos que verdaderamente se dan no entrañan pérdida alguna. 7Es imposible que alguien pueda ganar a costa de la pérdida de otro. 8Ello implicaría un límite y una condición de insuficiencia.
2. Ésa no es la manera de hacer regalos. 2Tales "regalos" no son sino tratos que se hacen con vistas a obtener algo más valioso; préstamos con intereses que se tienen que pagar en su totalidad; créditos a corto plazo, en los que el que recibió el regalo se compromete a pagar con creces lo recibido. 3Esta extraña distorsión de lo que significa dar impera en todos los niveles del mundo que ves. 4Priva de todo sentido a cualquier regalo que das, y hace que los que aceptas no te aporten nada.
3. Uno de los principales objetivos de aprendizaje de este curso es invertir tu concepto de lo que es dar, de modo que puedas recibir. 2Pues dar se ha convertido en una fuente de temor, y, así, evitas emplear el único medio a través del cual puedes recibir. 3Acepta la paz y la dicha de Dios, y aprenderás a ver lo que es un regalo de otra manera. 4Los regalos de Dios no disminuyen cuando se dan. 5Por el contrario, se multiplican.
4. De la misma manera en que la paz y la dicha del Cielo se intensifican cuando las aceptas como los regalos que Dios te da, así también la dicha de tu Creador aumenta cuando aceptas como tuyas Su dicha y Su paz. 2Dar verdaderamente equivale a crear. 3Extiende lo que no tiene límites a lo ilimitado, la eternidad hasta la intemporalidad y el amor hasta sí mismo. 4Añade a todo lo que ya está completo, mas no en el sentido de añadir más, pues eso implicaría que antes era menos. 5Añade en el sentido de que permite que lo que no puede contenerse a sí mismo cumpla su cometido de dar todo lo que tiene, asegurándose así de que lo poseerá para siempre.
5. Acepta hoy la paz y la dicha de Dios como tuyas. 2Permite que Él se complete a Sí Mismo, tal como Él define lo que es estar completo. 3Comprenderás que lo que le brinda compleción a Él se la brinda también a Su Hijo. 4Él no puede dar a través de pérdidas. 5Ni tú tampoco. 6Acepta hoy Su regalo de dicha y de paz, y Él te dará las gracias por el regalo que le haces.
6. Nuestras sesiones de práctica de hoy comenzarán de manera ligeramente distinta. 2Da comienzo al día pensando en aquellos hermanos a quienes les has negado la paz y la dicha a las que tienen derecho de acuerdo con las equitativas leyes de Dios. 3Al negárselas a ellos fue cuando te las negaste a ti mismo. 4Y a ese punto es adonde tienes que volver para reivindicarlas como propias.
7. Piensa en tus 'enemigos' por un rato y dile a cada uno de ellos según cruce tu mente:
2Hermano, te ofrezco paz y dicha para que la paz y la dicha de Dios sean mías.
3De esta manera te preparas para reconocer los regalos que Dios te ha dado, y permites que tu mente se libre de todo lo que te podría impedir triunfar hoy. 4Ahora estás listo para aceptar el regalo de paz y de dicha que Dios te ha dado. 5Ahora estás listo para experimentar la dicha y la paz que te has negado a ti mismo. 6Ahora puedes decir: "Mías son la paz y la dicha de Dios", pues has dado lo que quieres recibir.
8. Si preparas tu mente tal como te hemos indicado, no podrás sino tener éxito hoy. 2Pues habrás permitido que se levanten todas las barreras que te separan de la paz y de la dicha, y que por fin te llegue lo que es tuyo. 3Di, pues, para tus adentros: "Mías son la paz y la dicha de Dios" ; cierra los ojos por un rato y deja que Su Voz te asegure que las palabras que pronuncias son verdad.
9. Pasa hoy cinco minutos con Él de esta manera cada vez que puedas, pero no creas que menos tiempo de eso no tiene valor cuando no le puedas dedicar más. 2Cuando menos, acuérdate de repetir cada hora las palabras que lo exhortan a que te dé lo que es Su Voluntad dar y lo que es Su Voluntad que tú recibas. 3Proponte hoy no interferir en Sus designios. 4Y si algún hermano pareciese tentarte a que le niegues el regalo que Dios le ha hecho, considera eso como una oportunidad más para permitirte a ti mismo aceptar los regalos de Dios como tuyos. 5Bendice entonces a tu hermano lleno de agradecimiento y di:
6Hermano, te ofrezco paz y dicha para que la paz y la dicha de Dios sean mías.
TEXTO
IV. El fin de la enfermedad
1.
Toda magia es un intento de reconciliar lo irreconciliable. 2Toda
religión es el reconocimiento de que lo irreconciliable no puede ser
reconciliado. 3La enfermedad y la perfección son irreconciliables. 4Si
Dios te creó perfecto, eres perfecto. 5Si crees que puedes estar
enfermo, has antepuesto otros dioses a Él. 6Dios no está en guerra con
el dios de la enfermedad que inventaste, pero tú sí. 7Este dios es el
símbolo de tu decisión de oponerte a Dios, y tienes miedo de él porque
no se le puede reconciliar con la Voluntad de Dios. 8Si lo atacas, harás
que sea real para ti. 9Pero si te niegas a adorarlo, sea cual sea la
forma en que se presente ante ti, o el lugar donde creas verlo,
desaparecerá en la nada de donde provino.
2.
La realidad sólo puede alborear en una mente despejada. 2La realidad
está siempre ahí, ante ti, lista para ser aceptada, pero para aceptarla
tienes que primero estar dispuesto a tenerla. 3Conocer la realidad
requiere que uno esté dispuesto a juzgar la irrealidad tal como es.
4Pasar por alto lo que no es nada es simplemente juzgarlo
acertadamente, y mediante tu capacidad para evaluarlo correctamente,
permitir que desaparezca. 5EI conocimiento no puede alborear en una
mente llena de ilusiones porque la verdad y las ilusiones son
irreconciliables. 6La verdad es íntegra y no puede ser conocida sólo por
una parte de la mente.
3.
No se puede percibir a la Filiación como parcialmente enferma porque
percibirla de esa manera es no percibirla en absoluto. 2Si la Filiación
es una, es una desde cualquier punto de vista. 3La unidad no puede ser
dividida. 4Si percibes otros dioses significa que tu mente está
dividida, y. no podrás limitar dicha división porque ello es señal de
que has separado parte de tu mente de la Voluntad de Dios. 5Esto quiere
decir que tu mente no tiene ningún control. 6No tener control
significa que se ha perdido la razón, y en ese caso la mente se vuelve
irracional. 7Al definir erróneamente a la mente, la percibes como que
funciona erróneamente.
4.
Las leyes de Dios mantendrán a tu mente en paz porque la paz es Su
Voluntad, y Sus leyes se promulgaron para apoyarla. 2Sus leyes son las
leyes de la libertad, mas las tuyas son las leyes del cautiverio.
3Puesto que la libertad y el cautiverio son irreconciliables, sus
respectivas leyes no se pueden entender simultáneamente. 4Las leyes de
Dios operan exclusivamente para tu bien, y no hay más leyes que las
Suyas. 5Lo demás no está regido por ninguna ley, y es, por lo tanto,
caótico. 6Dios Mismo, no obstante, ha protegido todo lo que Él creó
mediante Sus leyes. 7No existe nada que no esté regido por ellas. 8"Las
leyes del caos” es una expresión que no tiene sentido. 9La creación
acata sus leyes perfectamente, y lo caótico carece de significado
porque Dios no forma parte de ello. 10Le has "dado" tu paz a los dioses
que inventaste, pero ellos no pueden aceptarla, pues no están ahí, y tú
no puedes dársela.
5.
No eres libre de renunciar a la libertad, sino sólo de negarla. 2No
puedes hacer lo que Dios no dispuso porque lo que Él no dispuso no puede
tener lugar. 3Tus dioses no son los causantes del caos; tú les
adjudicas el caos y luego lo aceptas de ellos. 4Nada de esto ha tenido
lugar jamás. 5Nada, excepto las leyes de Dios, ha existido jamás, y
nada, excepto Su Voluntad, existirá jamás. 6Fuiste creado mediante Sus
leyes y por Su Voluntad, y el modo en que fuiste creado te estableció
como creador. 7Lo que has inventado es tan indigno de ti que lo
repudiarías sólo con que estuvieses dispuesto a verlo tal como es. 8En
ese caso no verías nada en absoluto. 9Y tu visión automáticamente se
dirigiría más allá de ello hacia lo que se encuentra en ti y a tu
alrededor. 10La realidad no puede salvar las obstrucciones que pones
ante ella, mas te envolverá completamente cuando las abandones.
6.
Una vez que se ha experimentado la protección de Dios, inventar ídolos
se vuelve inconcebible. 2En la Mente de Dios no hay imágenes extrañas, y
lo que no está en Su Mente no puede estar en la tuya, porque tú tienes
una sola mente y esa mente le pertenece a El. 3Es tuya precisamente
porque le pertenece a Él, ya que para Él ser propietario de algo es
compartirlo. 4Y si esto es así para Él, también lo es para ti. 5Sus
definiciones son Sus leyes, pues mediante ellas estableció el universo
tal como éste es. 6Los falsos dioses que tratas de interponer entre tu
realidad y tú no afectan a la verdad en absoluto. 7Tuya es la paz porque
Dios te creó. 8Y Él no creó nada más.
7.
Un milagro es el acto de un Hijo de Dios que ha abandonado a todos los
dioses falsos y exhorta a sus hermanos a que hagan lo mismo. 2Es un acto
de fe porque es el reconocimiento de que su hermano puede hacerlo
también. 3Es un llamamiento al Espíritu Santo en su mente, que se
refuerza mediante la unión. 4Puesto que el obrador de milagros ha oído
la Voz de Dios, la refuerza en sus hermanos enfermos al debilitar su
creencia en la enfermedad, que él no comparte. 5El poder de una mente
puede irradiar hasta otra porque todas las lámparas de Dios fueron
encendidas por la misma chispa, la cual está en todas partes y es
eterna.
8.
En muchos lo único que queda es la chispa, pues los Grandes Rayos están
velados. 2Aun así, Dios ha mantenido viva la chispa de manera que los
Rayos nunca puedan olvidarse completamente. 3Sólo con que veas la
pequeña chispa podrás conocer la luz mayor, pues los Rayos están ahí
aunque sin ser vistos. 4Al percibir la chispa sanas, mas al conocer la
luz creas. 5En el proceso de retornar, no obstante, la pequeña chispa
debe reconocerse primero, pues la separación fue el descenso desde la
grandeza a la pequeñez. 6La chispa, no obstante, sigue siendo tan pura
como la luz mayor porque es lo que queda de la llamada de la creación.
7Deposita toda tu fe en ella y Dios Mismo te contestará.
1. La paz y la dicha de Dios te pertenecen. 2Hoy las aceptaremos, sabiendo que son nuestras. 3Y trataremos de entender que estos regalos se multiplican a medida que los recibimos. 4No son como los regalos que el mundo da, en los que el que hace el regalo pierde al darlo, y el que lo recibe se enriquece a costa de la pérdida del que se lo dio. 5Eso no son regalos, sino regateos que se hacen con la culpabilidad. 6Los regalos que verdaderamente se dan no entrañan pérdida alguna. 7Es imposible que alguien pueda ganar a costa de la pérdida de otro. 8Ello implicaría un límite y una condición de insuficiencia.
2. Ésa no es la manera de hacer regalos. 2Tales "regalos" no son sino tratos que se hacen con vistas a obtener algo más valioso; préstamos con intereses que se tienen que pagar en su totalidad; créditos a corto plazo, en los que el que recibió el regalo se compromete a pagar con creces lo recibido. 3Esta extraña distorsión de lo que significa dar impera en todos los niveles del mundo que ves. 4Priva de todo sentido a cualquier regalo que das, y hace que los que aceptas no te aporten nada.
3. Uno de los principales objetivos de aprendizaje de este curso es invertir tu concepto de lo que es dar, de modo que puedas recibir. 2Pues dar se ha convertido en una fuente de temor, y, así, evitas emplear el único medio a través del cual puedes recibir. 3Acepta la paz y la dicha de Dios, y aprenderás a ver lo que es un regalo de otra manera. 4Los regalos de Dios no disminuyen cuando se dan. 5Por el contrario, se multiplican.
4. De la misma manera en que la paz y la dicha del Cielo se intensifican cuando las aceptas como los regalos que Dios te da, así también la dicha de tu Creador aumenta cuando aceptas como tuyas Su dicha y Su paz. 2Dar verdaderamente equivale a crear. 3Extiende lo que no tiene límites a lo ilimitado, la eternidad hasta la intemporalidad y el amor hasta sí mismo. 4Añade a todo lo que ya está completo, mas no en el sentido de añadir más, pues eso implicaría que antes era menos. 5Añade en el sentido de que permite que lo que no puede contenerse a sí mismo cumpla su cometido de dar todo lo que tiene, asegurándose así de que lo poseerá para siempre.
5. Acepta hoy la paz y la dicha de Dios como tuyas. 2Permite que Él se complete a Sí Mismo, tal como Él define lo que es estar completo. 3Comprenderás que lo que le brinda compleción a Él se la brinda también a Su Hijo. 4Él no puede dar a través de pérdidas. 5Ni tú tampoco. 6Acepta hoy Su regalo de dicha y de paz, y Él te dará las gracias por el regalo que le haces.
6. Nuestras sesiones de práctica de hoy comenzarán de manera ligeramente distinta. 2Da comienzo al día pensando en aquellos hermanos a quienes les has negado la paz y la dicha a las que tienen derecho de acuerdo con las equitativas leyes de Dios. 3Al negárselas a ellos fue cuando te las negaste a ti mismo. 4Y a ese punto es adonde tienes que volver para reivindicarlas como propias.
7. Piensa en tus 'enemigos' por un rato y dile a cada uno de ellos según cruce tu mente:
2Hermano, te ofrezco paz y dicha para que la paz y la dicha de Dios sean mías.
3De esta manera te preparas para reconocer los regalos que Dios te ha dado, y permites que tu mente se libre de todo lo que te podría impedir triunfar hoy. 4Ahora estás listo para aceptar el regalo de paz y de dicha que Dios te ha dado. 5Ahora estás listo para experimentar la dicha y la paz que te has negado a ti mismo. 6Ahora puedes decir: "Mías son la paz y la dicha de Dios", pues has dado lo que quieres recibir.
8. Si preparas tu mente tal como te hemos indicado, no podrás sino tener éxito hoy. 2Pues habrás permitido que se levanten todas las barreras que te separan de la paz y de la dicha, y que por fin te llegue lo que es tuyo. 3Di, pues, para tus adentros: "Mías son la paz y la dicha de Dios" ; cierra los ojos por un rato y deja que Su Voz te asegure que las palabras que pronuncias son verdad.
9. Pasa hoy cinco minutos con Él de esta manera cada vez que puedas, pero no creas que menos tiempo de eso no tiene valor cuando no le puedas dedicar más. 2Cuando menos, acuérdate de repetir cada hora las palabras que lo exhortan a que te dé lo que es Su Voluntad dar y lo que es Su Voluntad que tú recibas. 3Proponte hoy no interferir en Sus designios. 4Y si algún hermano pareciese tentarte a que le niegues el regalo que Dios le ha hecho, considera eso como una oportunidad más para permitirte a ti mismo aceptar los regalos de Dios como tuyos. 5Bendice entonces a tu hermano lleno de agradecimiento y di:
6Hermano, te ofrezco paz y dicha para que la paz y la dicha de Dios sean mías.
TEXTO
IV. El fin de la enfermedad
1.
Toda magia es un intento de reconciliar lo irreconciliable. 2Toda
religión es el reconocimiento de que lo irreconciliable no puede ser
reconciliado. 3La enfermedad y la perfección son irreconciliables. 4Si
Dios te creó perfecto, eres perfecto. 5Si crees que puedes estar
enfermo, has antepuesto otros dioses a Él. 6Dios no está en guerra con
el dios de la enfermedad que inventaste, pero tú sí. 7Este dios es el
símbolo de tu decisión de oponerte a Dios, y tienes miedo de él porque
no se le puede reconciliar con la Voluntad de Dios. 8Si lo atacas, harás
que sea real para ti. 9Pero si te niegas a adorarlo, sea cual sea la
forma en que se presente ante ti, o el lugar donde creas verlo,
desaparecerá en la nada de donde provino.
2.
La realidad sólo puede alborear en una mente despejada. 2La realidad
está siempre ahí, ante ti, lista para ser aceptada, pero para aceptarla
tienes que primero estar dispuesto a tenerla. 3Conocer la realidad
requiere que uno esté dispuesto a juzgar la irrealidad tal como es.
4Pasar por alto lo que no es nada es simplemente juzgarlo
acertadamente, y mediante tu capacidad para evaluarlo correctamente,
permitir que desaparezca. 5EI conocimiento no puede alborear en una
mente llena de ilusiones porque la verdad y las ilusiones son
irreconciliables. 6La verdad es íntegra y no puede ser conocida sólo por
una parte de la mente.
3.
No se puede percibir a la Filiación como parcialmente enferma porque
percibirla de esa manera es no percibirla en absoluto. 2Si la Filiación
es una, es una desde cualquier punto de vista. 3La unidad no puede ser
dividida. 4Si percibes otros dioses significa que tu mente está
dividida, y. no podrás limitar dicha división porque ello es señal de
que has separado parte de tu mente de la Voluntad de Dios. 5Esto quiere
decir que tu mente no tiene ningún control. 6No tener control
significa que se ha perdido la razón, y en ese caso la mente se vuelve
irracional. 7Al definir erróneamente a la mente, la percibes como que
funciona erróneamente.
4.
Las leyes de Dios mantendrán a tu mente en paz porque la paz es Su
Voluntad, y Sus leyes se promulgaron para apoyarla. 2Sus leyes son las
leyes de la libertad, mas las tuyas son las leyes del cautiverio.
3Puesto que la libertad y el cautiverio son irreconciliables, sus
respectivas leyes no se pueden entender simultáneamente. 4Las leyes de
Dios operan exclusivamente para tu bien, y no hay más leyes que las
Suyas. 5Lo demás no está regido por ninguna ley, y es, por lo tanto,
caótico. 6Dios Mismo, no obstante, ha protegido todo lo que Él creó
mediante Sus leyes. 7No existe nada que no esté regido por ellas. 8"Las
leyes del caos” es una expresión que no tiene sentido. 9La creación
acata sus leyes perfectamente, y lo caótico carece de significado
porque Dios no forma parte de ello. 10Le has "dado" tu paz a los dioses
que inventaste, pero ellos no pueden aceptarla, pues no están ahí, y tú
no puedes dársela.
5.
No eres libre de renunciar a la libertad, sino sólo de negarla. 2No
puedes hacer lo que Dios no dispuso porque lo que Él no dispuso no puede
tener lugar. 3Tus dioses no son los causantes del caos; tú les
adjudicas el caos y luego lo aceptas de ellos. 4Nada de esto ha tenido
lugar jamás. 5Nada, excepto las leyes de Dios, ha existido jamás, y
nada, excepto Su Voluntad, existirá jamás. 6Fuiste creado mediante Sus
leyes y por Su Voluntad, y el modo en que fuiste creado te estableció
como creador. 7Lo que has inventado es tan indigno de ti que lo
repudiarías sólo con que estuvieses dispuesto a verlo tal como es. 8En
ese caso no verías nada en absoluto. 9Y tu visión automáticamente se
dirigiría más allá de ello hacia lo que se encuentra en ti y a tu
alrededor. 10La realidad no puede salvar las obstrucciones que pones
ante ella, mas te envolverá completamente cuando las abandones.
6.
Una vez que se ha experimentado la protección de Dios, inventar ídolos
se vuelve inconcebible. 2En la Mente de Dios no hay imágenes extrañas, y
lo que no está en Su Mente no puede estar en la tuya, porque tú tienes
una sola mente y esa mente le pertenece a El. 3Es tuya precisamente
porque le pertenece a Él, ya que para Él ser propietario de algo es
compartirlo. 4Y si esto es así para Él, también lo es para ti. 5Sus
definiciones son Sus leyes, pues mediante ellas estableció el universo
tal como éste es. 6Los falsos dioses que tratas de interponer entre tu
realidad y tú no afectan a la verdad en absoluto. 7Tuya es la paz porque
Dios te creó. 8Y Él no creó nada más.
7.
Un milagro es el acto de un Hijo de Dios que ha abandonado a todos los
dioses falsos y exhorta a sus hermanos a que hagan lo mismo. 2Es un acto
de fe porque es el reconocimiento de que su hermano puede hacerlo
también. 3Es un llamamiento al Espíritu Santo en su mente, que se
refuerza mediante la unión. 4Puesto que el obrador de milagros ha oído
la Voz de Dios, la refuerza en sus hermanos enfermos al debilitar su
creencia en la enfermedad, que él no comparte. 5El poder de una mente
puede irradiar hasta otra porque todas las lámparas de Dios fueron
encendidas por la misma chispa, la cual está en todas partes y es
eterna.
8.
En muchos lo único que queda es la chispa, pues los Grandes Rayos están
velados. 2Aun así, Dios ha mantenido viva la chispa de manera que los
Rayos nunca puedan olvidarse completamente. 3Sólo con que veas la
pequeña chispa podrás conocer la luz mayor, pues los Rayos están ahí
aunque sin ser vistos. 4Al percibir la chispa sanas, mas al conocer la
luz creas. 5En el proceso de retornar, no obstante, la pequeña chispa
debe reconocerse primero, pues la separación fue el descenso desde la
grandeza a la pequeñez. 6La chispa, no obstante, sigue siendo tan pura
como la luz mayor porque es lo que queda de la llamada de la creación.
7Deposita toda tu fe en ella y Dios Mismo te contestará.
Este blog no pretende enseñar el significado del amor, pues eso está más allá de lo que se puede enseñar. Pretende, sin embargo, despejar los obstáculos que impiden experimentar la presencia del amor, el cual es tu herencia natural.
Abundancia Principio de plenitud que contrasta con el principio de escasez que el ego sostiene. El Hijo de Dios no carece de nada, salvo en sueños.
Amor El motivo por el cual Dios creó a su hijo. La fuerza maravillosa que todo lo mueve. Para Un Curso de Milagros, es sinónimo de Paz, Perdón, Confianza, Mansedumbre, Fe, Abundancia, Conocimiento, Generosidad, Honestidad.
Ataque Intento de justificar la culpa proyectándola en otros. Luego de proyectarla fuera de nosotros, al verla en otros, el ego nos persuade de atacarla con la esperanza de des-hacernos de ella. Lo cierto es que así solo logramos reforzarla en nuestro hermano y en nosotros multiplicándola. A través del maravilloso proceso de cambio de percepción que nos propone Un Curso de Milagros, veremos todo ataque como lo que es en realidad, un pedido de amor, un pedido de ayuda.
Causa y Efecto Uno depende del otro. Todo aquello que pensamos es la causa y el efecto es el reflejo de dichos pensamientos en el plano material, físico. No hay pensamientos fútiles nos dice Jesús en Un Curso de Milagros ya que todo pensamiento (causa) genera un efecto en el mundo material. Por otra parte y basado en el mismo precepto, “solo mis propios pensamientos pueden hacerme daño”. En la Creación, el Hijo fue el efecto de la Causa, el inconmensurable amor del Padre.
Cielo El conocimiento. Donde mora Dios y su creación en perfecta unidad. Aquí en el mundo del sueño, de la ilusión, el Cielo se ve reflejado en la Relación Santa.
Conocimiento El Cielo o Morada de Dios. Donde no existe la percepción. Donde no existe el Juicio ni es necesario el milagro, donde la Fe no es necesaria.
Creación Solo existe en el plano del conocimiento. Extensión del Ser o Espíritu de Dios. No es equivalente a la creatividad del mundo de la percepción.
Cristo La Segunda persona de la Trinidad. La Mente del Hijo de Dios. La Totalidad de la Filiación. El Ser que Dios creó por extensión. No debe asociarse únicamente con Jesús. Todos somos parte del Cristo con Jesús.
Crucifixión Un símbolo del ataque del ego a Dios y por lo tanto a su Hijo. La culpabilidad interna que se sintió en una época y que aun perdura por quienes permitieron y propiciaron la crucificaron a Jesús. Ejemplo extremo que enseño que nuestra verdadera identidad no está en el cuerpo. Hoy en día el mundo de la ilusión sigue rindiendo culto y culpándose de la crucifixión equivocando el mensaje que Jesús nos quiso dejar, sintiéndose responsable por un hecho que se tergiversa al creer que Dios envió a su amado hijo para que fuera un redentor sufriente por todos nuestros pecados y muriera por nosotros.
Cuerpo La encarnación del ego. El pensamiento de separación proyectado en el mundo de la materia. El testimonio de la culpabilidad que siente el Hijo de Dios por percibirse separado del Padre. Incluye el cuerpo físico como el psicológico. A través del trabajo que realizamos con Un Curso de Milagros, si se lo permitimos, el Espíritu Santo, el Gran Maestro, al igual que con todo lo fabricado por el ego en este plano, tomará el cuerpo y lo empleará en el propósito de nuestra paz, sanándole y convirtiéndole en una herramienta de comunicación con nuestros semejantes al servicio del Plan de Dios y de su reino.
Culpa Estado que surge al percibirnos pecadores. Es la suma de los sentimientos adversos que tenemos con relación a nosotros mismos. Es el sentimiento que surge al percibirnos lejos de casa, lejos del Padre y de haberle traicionado, engañado y atacado. Esto en ocasiones consciente y en otras, inconscientemente, aflora como un sentimiento hacia nosotros de indignidad, de vulnerabilidad, de debilidad, de poca valía. Al creer que somos culpables, nos percibimos merecedores de castigo tal como el mundo nos ha enseñado. Dicho castigo lo buscamos fuera en la forma de carencia, enfermedad, sacrificio, relaciones especiales o bien lo buscamos dentro a través de la enfermedad.
Dar/Recibir Son parte de la misma cosa toda vez que cuando damos es a nosotros mismos a quien damos. En contraposición con la idea del mundo de que al dar, “perdemos”, Un Curso de Milagros nos muestra que al ser todo una idea un pensamiento, al dar, cuando el otro recibe y hace suyo ese pensamiento que compartimos, esa idea la reforzamos en él y en nosotros y lejos de perder, multiplicamos lo que compartimos.
Demonio Una proyección del ego de la culpa hacia un agente externo.
Dios La Primera persona de la Trinidad. El Padre, La fuente, La Maravillosa Energía Universal, el Creador.
Ego El personaje, el falso yo, la mente errada. La mente dividida del Hijo de Dios que se percibe separada del Padre. La “loca idea” que se coló en la poderosa mente del Hijo de Dios durante su sueño en la que piensa que puede ser su propio creador. Como nada Eterno puede ser dividido ni separado, es simplemente una ilusión un sueño en la mente del Hijo de Dios que se percibe separado.
Enfermedad La división que el Hijo de Dios percibe en su mente al creer en la separación. Esta percepción de separación que se da en la mente, se proyecta al cuerpo. La enfermedad que el cuerpo manifiesta no está en el cuerpo si no en la mente. El cuerpo para Un Curso de Milagros como todo lo fabricado en el plano material, es neutro. Todo en este plano cobra “vida” según se le de utilidad a favor del ego o del Espíritu Santo. El ego al no poder acaparar toda a la mente, pues esta aun conserva el recuerdo de su verdadera identidad, se vale del cuerpo como herramienta para manifestar su culpabilidad y perpetuar el ataque al proyectar. El Espíritu Santo por otra parte si se lo permitimos, al corregir la percepción a cerca de quienes somos, toma el cuerpo, lo pone al servicio del plan de sanación del Hijo de Dios borrando cualquier rastro de enfermedad en el.
Espíritu La naturaleza de nuestro Ser. Nuestra esencia. Lo Eterno, lo inmutable, lo que nunca muere, lo que nos une al Todo del que somos parte. El resultado de haber sido creados a imagen y semejanza de nuestro Padre. Para Un Curso de Milagros es sinónimo de Pensamiento.
Espíritu Santo La Tercera Persona de la Trinidad. La respuesta de Dios a la idea de separación que surgió en la mente del Hijo durante el sueño. El Nexo, el Interlocutor, el re-interprete, el Vínculo entre Padre e Hijo. La voz de Dios que habla por El. El Espíritu Santo es el guía perfecto. Si se lo permitimos evaluará absolutamente todo lo que hagamos en el plano físico en función de cómo contribuye a nuestra paz y a nuestra felicidad. En virtud de dicha contribución lo conservará o simplemente le acercará luz y lo hará desaparecer.
Expiación Es el plan de corrección del Espíritu Santo para des-hacer el ego y sanar la creencia en la separación. Surgió con la creación del Espíritu Santo luego de la separación. Expiar es des-hacer. El mundo de ilusión nos convoca en todo momento a hacer, a la acción. El Espíritu Santo nos convoca a no-hacer que es lo mismo que des-hacer la ilusión. Nuestra única responsabilidad como estudiantes de Un Curso de Milagros es aceptar la Expiación para nosotros mismos, es decir des-hacer el error de que estamos separados del Padre. Todo conflicto, todo desasosiego proviene de una idea equivocada de estar separados del Padre. Si Expiamos ese error, recobraremos nuestro estado natural de dicha, paz y armonía. La Expiación se vale del perdón para des-hacer la ilusión de separación que tanta culpabilidad nos ha generado.
Extensión: Extender es compartir a través del Espíritu Santo. En contraposición a la proyección del ego, la extensión es compartir la visión del Espíritu Santo.
Fe La expresión de nuestra confianza. Según donde la depositemos tendremos un resultado determinado. Si la depositamos en la ilusión veremos un mundo caótico de culpabilidad, de conflicto, enfermedad, carencia, conflicto. Si la depositamos en la verdad, veremos un mundo perdonado de abundancia, paz, dicha, armonía. No es que no tengamos fe es que en ocasiones generalmente no sabemos donde la depositamos.
Hijo de Dios La Segunda persona de la Trinidad. El Cristo que es nuestro verdadero Ser.
Infierno Un lugar de culpabilidad, muerte, desolación, enfermedad, carencia, sufrimiento, sacrificio, relaciones especiales. En lugar donde según el ego se nos castigará.
Instante Santo El instante donde el lugar de ver culpabilidad vemos perdón. Un instante donde en lugar de ver ataque, vemos pedido de amor, de ayuda.
Jesús La Primera persona, el “YO” del Curso de Milagros. Nuestro hermano quien trascendió el ego antes que nosotros. En el mundo del tiempo, es diferente a nosotros ya que no tiene ego. En el mundo de la eternidad es uno más de nosotros. Integra junto a nosotros, la Filiación, la Mente del Hijo de Dios. Es el “modelo a seguir” para Un Curso de Milagros ya que además de ser quien amorosamente nos acerca la información, es el primero que ha culminado el proceso de Expiación mostrándonos el camino que nos enseña que es realmente posible.
Juicio Final El final de todas las ilusiones. La culminación del proceso de Expiación por parte del Hijo de Dios.
Libre albedrío Solo existe en el mundo de la ilusión, de las formas, donde aun entendemos que tenemos opciones y que podemos decidir. La decisión es si actuar con el ego como guía o con el Espíritu Santo. En el Cielo es innecesario ya que hay una única voluntad, no hay nada que decidir.
Maestro de Dios Todos quienes optamos por aprender y enseñar la lección del perdón. Todos somos alumnos y maestros a la vez ya que estamos en constante aprendizaje. Todo aquello que enseñamos, que mostramos al mundo lo reforzamos en nosotros mismos. Todo aquello que enseñamos, es a nosotros mismos a quien lo enseñamos. Al ser la vida diaria, la cotidianeidad nuestra gran salón de clases, a diario estamos desempeñando ambas funciones. Bastará con pensar y tener en todo momento presente la idea de: “que deseo aprender”, ya que eso es exactamente lo que debo enseñar.
Magia Cualquier cosa del mundo físico y de la materia que creemos nos aportará una solución. Todo lo externo, todo lo que vemos es reflejo de nuestro estado mental por lo tanto, es allí donde debemos trabajar, en nuestros pensamientos, el lugar donde se genera todo aquello que vemos en el plano físico. Nada existe por si solo en el plano físico sin antes no haberse generado en la mente. Por lo tanto cualquier solución, corrección a lo que vemos “fuera” debe darse y se encuentra en la mente, el origen de todas las cosas. Cualquier solución que entendamos viene del exterior, es magia.
Mente Sinónimo de Espíritu. El nivel donde se generan los pensamientos, donde se encuentra la conexión con el Padre. El nivel donde el Hijo de Dios es UNO. El nivel donde se encuentra la energía creadora.
Mente correcta La parte de nuestra mente que acepta sin interponer obstáculos ser guiada por el Espíritu Santo, que es conciente de cual es nuestra verdadera identidad, que sabe que no estamos solos nunca, menos al momento de tomar decisiones o de actuar y por ello apela a quien sabe perfectamente el recorrido del camino del amor, de regreso a casa y que nos lleva a un estado de paz, de dicha, de abundancia, de júbilo. La parte de la mente que nos alienta a dejarnos guiar, a escuchar, a no-hacer, a confiar. La mente que nos muestra un mundo de esperanza, de belleza, de unión.
Mente errada La parte de nuestra mente que escucha al ego, la mente que cree en el sueño, que cree en la división de lo eterno, que cree que todo lo sabe, que actúa por impulso, sin pedir asesoramiento, que entiende que todo depende de nosotros, que nos habla en todo momento de actuar, de acción, de hacer, de tomar decisiones. La parte de la mente que nos dice que somos “el centro del mundo”. La parte de la mente que nos habla de miedo, de carencia, de angustia, de enfermedades, de conflicto. La parte de la mente que nos muestra un mundo de desolación, de separación, de cuerpos divididos.
Mente UNA La mente de Dios, El Cristo, la Mente del Hijo de Dios, la Filiación. La mente que trasciende la mente errada y la mente recta. Se halla en el nivel del conocimiento. Trasciende toda percepción.
Miedo Sentimiento ilusorio. El “cielo” que fabricó el Hijo de Dios con todo el poder de su mente, en oposición al cielo del Amor. Se originó en el sueño como respuesta al sentimiento de separación, de destierro, de auto-exilio, como respuesta a la sensación de haber perpetuado un supuesto ataque al Padre, de haberle ofendido, de haberle “fallado”. Es el resultado de la culpabilidad que siente el Hijo de Dios por esta supuesta separación y por la cual entiende que merece un debido castigo. El sentimiento que el mundo de la ilusión ha alimentado al sostener que la crucifixión de Cristo fue el “merecido” castigo del Padre ante los pecados de sus hijos.
Milagro El cambio de percepción en nuestra mente que nos permite pasar del mundo de angustia, carencia, conflicto, ira, enfermedad, a un mundo de dicha, felicidad, armonía, abundancia, salud y paz a través del perdón y de la conducción del Espíritu Santo. Se produce cuando toda relación se convierte en una relación Santa. Es decir cuando la mente de dos hermanos se une en una misma mente, allí aparece el Espíritu Santo, allí aparece Cristo y se produce el milagro.
Muerte El abandono del cuerpo luego de que este ha culminado su función en este plano.
Mundo La materialización de la idea de separación. El hijo de Dios al percibir su mente dividida y separada del Padre, soñándose desterrado del Cielo, fabrica el mundo con el poder de su mente al servicio de dicho sueño. Allí da origen al tiempo y al espacio y a todo lo que tiene que ver con el plano de las formas y la materia, a todo lo que tiene que ver con lo perecedero. Fabrica la herramienta necesaria para ver, oler, sentir, oír, percibir, fabrica el cuerpo. Dios no crea el mundo físico, el mundo de lo perecedero un mundo de “vida” y “muerte”. Nada que no hable de eternidad, tiene que ver con lo que Dios crea. En nada de ello está la fuerza creadora de un Dios que solo crea lo eterno. A través del Curso de Milagros, transformamos este mundo en el verdadero “salón de clases” donde podemos aplicar todo el perdón necesario para expiar, corregir nuestros errores y des-hacer la culpabilidad que cargamos. De la mano del Espíritu Santo, podemos transitar por este mundo en una actitud de aprendizaje continuo y como menciona el Curso agradeciendo y bendiciendo cada situación vivida conscientes que el trascender dichas situaciones representa un avance en nuestro camino al Cielo.
Negación Negar la existencia del cuerpo, negar la sensación de culpabilidad que sentimos. No es la propuesta del Curso de Milagros.
Oración Muy distinto a lo que el mundo conoce como oración. El Curso de Milagros sostiene que la única oración válida es la del perdón considerando que ante cualquier evento que veamos como adverso lo único valido es perdonarnos y veremos como dicha situación se resuelve felizmente para el objetivo de nuestra paz. Cualquier evento adverso que convoquemos a nuestra vida, dará testimonio de nuestra supuesta culpabilidad. Perdonando dicha culpabilidad, la adversidad desaparece al hacer desaparecer su causa.
Pecado La creencia en que la separación es real con todo lo que ella significa, ataque al Padre, engaño, destierro del Hijo. La creencia en un Dios “débil” que creó como producto de su amor a su Hijo pero que no pudo evitar las consecuencias del ataque de dicho Hijo a al Padre, motivo por el que debe castigarle vehementemente y con toda su fuerza. Percepción Surge ante la idea de separación. Al separarnos de nuestra Fuente, de Dios, nos alejamos del Conocimiento. Fabricamos un cuerpo y le pusimos al servicio de dicha separación. Al no estar en el Conocimiento, debimos por nuestra cuenta, creyéndonos ser el Creador y no la creación, nombrar, definir, clasificar, etiquetar, juzgar, todo por nuestra cuenta. De esta forma surge la percepción. Un Curso de Milagros nos propone pasar de una percepción errada, donde juzgamos todo por nuestra cuenta usando el cuerpo como herramienta, a una percepción correcta donde juzgamos todo a través del Espíritu Santo.
Perdón Nuestra única función en este mundo. A través de la manifestación más elevada del Amor, el perdón des-hacemos el error de percibirnos separados. Un Curso de Milagros sostiene que dar y recibir son la misma cosa, por lo tanto todo perdón que ofrecemos, al darlo, es nosotros mismos a quien lo damos. Necesitamos para contrarrestar la supuesta culpabilidad que cargamos, este perdón. La única forma que tenemos de obtener dicho perdón es otorgándolo. Todo lo que vivimos como experiencia ha sido convocado por nuestro pensamiento por lo tanto, perdonamos a los demás por aquello que nos hicimos nosotros mismos no por lo que percibimos que ellos nos hicieron. El perdón es necesario únicamente en este plano de la ilusión. Podríamos decir que es una “ilusión sana” que contrarresta otra ilusión que es la culpa. Nada ha ocurrido en realidad más que en el sueño, por lo tanto de nada tenemos que perdonarnos. Pero mientras creamos que somos culpables, el perdón será necesario.
Principio de escasez La creencia en que estamos carentes de determinadas cosas, la creencia en necesidades. El pensar que “factores externos” nos proporcionarán satisfactores a estas supuestas necesidades insatisfechas. Esto nos lleva a buscar ídolos, a buscar como dice Un Curso de Milagros, la paz y la felicidad en parajes extraños. El pensar que algo nos falta refuerza la idea de separación al creer que los demás pueden privarme de algo.
Proyección Ley fundamental de la mente. Lo que vemos dentro lo proyectamos fuera. El mundo que vemos es el reflejo de la proyección de nuestra mente. No hay nada fuera nuestro que no sea el reflejo de la idea que tenemos a cerca de quienes somos. Dicha idea se encuentra en la mente. Allí es donde a través de percibirnos culpables o inocentes, proyectamos “fuera“, un mundo que da testimonio de dicha percepción.
Regalo Los regalos de Dios son el amor, la vida, eterna, la dicha, la abundancia, la plenitud. Los del ego son la angustia, la enfermedad, el miedo, la carencia. Los regalos del ego los debemos procurar a través de nuestro constante sacrificio y esfuerzo. Los regalos de Dios se nos otorgan a través del Espíritu Santo a través dejarle actuar y guiarnos.
Relación Santa Toda relación donde vemos al otro como lo que realmente es, mi hermano. En la Relación Santa, no vemos cuerpos, relaciones biológicas, edades, clases sociales, solo vemos hermanos, semejantes, iguales. Allí en la Relación Santa, Cristo aparece, nos unimos a la mente de nuestro hermano dando testimonio de unidad y no de separación. La Relación Santa es el ámbito de los Milagros.
Relaciones Especiales Toda relación donde percibimos niveles de amor. Es imposible que el amor entienda de niveles. Hay amor o no lo hay, pero no puede haber amor con unos y no con otros, o más amor y menos amor. La relación especial entiende que el amor es privativo, exclusivo, selectivo. El amor es absoluto, ilimitado y se da imparcialmente. En la relación especial lejos de extender amor, se priva de él, se cree en la escasez y se trae el miedo y los celos a la relación. La relación especial refuerza la idea de separación no la de unión. Hay dos tipos: Las relaciones especiales de odio y las relaciones especiales de amor. En las relaciones especiales de odio se proyecta toda la culpa y se perpetúa un ataque a dicha culpabilidad. En las relaciones especiales de amor, creemos en la carencia donde personas especiales, llenarán necesidades especiales, con atributos especiales que otros no tienen.
Resurrección El despertar del sueño de muerte del ego. El cambio de mente que nos permite identificarnos con nuestro verdadero Ser.
Revelación Un instante de comunicación plena con Dios. No es el objetivo de Un Curso de Milagros.
Sacrificio La creencia central del sistema de pensamiento del ego. El ego nos enseña que todo debe costar, todo se logra con “sudor y lágrimas”. Nada más lejos de la realidad. Nada que tenga que ver con nuestro verdadero Ser requiere esfuerzo ni sacrificio alguno. Dios no desea que su hijo viva en estado de plenitud y felicidad a costa de ningún sacrificio o sufrimiento. Dios no conoce nada de esto. La idea de sacrificio, es invención del Hijo durante el sueño. La voluntad del Padre es felicidad absoluta y duradera sin sacrificios. Por recibir lo que Dios desea para nosotros no debemos pagar ningún precio.
Salvación La Expiación, el des-hacer nuestros errores. De lo único que debemos ser “salvados” es de nuestra creencia de ser culpables y es lo logramos a través del perdón.
Sanación La corrección en la mente de la creencia de estar separados de Dios. La enfermedad es una decisión que tomamos se da en la mente por lo tanto la sanación también se encuentra allí.
Separación La creencia en el pecado de que hemos atacado a Dios, de que le hemos fallado y le hemos traicionado. La creencia de que se nos ha exiliado y desterrado del cielo. La creencia de que somos un cuerpo deambulando en busca de una experiencia espiritual y no un espíritu unido eternamente a su Fuente en busca de una experiencia física.
Ser Nuestra verdadera identidad, unida eternamente a la Fuente que como producto de su inconmensurable amor le dio origen.
Sueño El estado en el cual el Hijo de Dios se percibe separado de su Padre. El nivel donde se fabricó el cuerpo, donde se dio origen a la percepción. Donde se percibe como posible que lo eterno, lo invulnerable pueda cambiar. El nivel donde el Hijo de Dios cree ser el Padre y no el Hijo, donde causa y efecto se invierten.
Tener / Ser El estado de plenitud donde al saber quienes somos, reconocemos que lo tenemos todo.
Tiempo Elemento del mundo de la ilusión fabricado en contraposición con la eternidad. Del tiempo hace uso el ego para perpetuar el pasado. Apela al pasado en todo momento para asegurarnos que el futuro será tan dramático como el pasado, salteándose el presente. El Espíritu Santo si se lo permitimos, como todo lo fabricado por el Hijo de Dios, hará uso del tiempo a favor de Dios y de la felicidad de su Hijo. Al des-hacer el error mediante el perdón se produce el milagro que es un verdadero colapso del tiempo, el tiempo parece paralizarse, todo es posible y damos paso al plano de todas las posibilidades, la eternidad.
Trinidad Dios el Padre, su Hijo Cristo, nuestra verdadera esencia, el verdadero Ser, y el Espíritu Santo, el nexo entre Padre e Hijo, el re-interprete, el vínculo eterno e indisoluble