DESPERTAR AL AMOR

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sábado, 19 de enero de 2019

19 ENERO: No soy el único que experimenta los efectos de mis pensamientos.

AUDIOLIBRO



EJERCICIOS

LECCIÓN 19

No soy el único que experimenta los efectos de mis pensamientos.

1. La idea de hoy es obviamente la razón por la que lo que ves no te afecta a ti solo. 2Notarás que las ideas que presentamos relacionadas con el acto de pensar a veces preceden a las que están rela­cionadas con la percepción, mientras que en otras ocasiones se invierte ese orden. 3Eso se debe a que el orden en sí no importa. 4El acto de pensar y sus resultados son en realidad simultáneos, ya que causa y efecto no están nunca separados.

2. Hoy volvemos a hacer hincapié en el hecho de que las mentes están unidas. 2Rara vez se acoge bien esta idea al principio, puesto que parece acarrear un enorme sentido de responsabilidad, e incluso puede considerarse como "una invasión de la vida íntima”. 3Sin embargo, es un hecho que no existen pensamientos priva­dos. 4A pesar de tu resistencia inicial a esta idea, ya entenderás que para que la salvación sea posible, esta idea tiene que ser ver­dad. 5Y la salvación tiene que ser posible porque es la Voluntad de Dios.

3. El minuto de búsqueda mental que se requiere para los ejerci­cios de hoy debe hacerse con los ojos cerrados. 2Repite primero la idea de hoy y luego escudriña tu mente en busca de aquellos pen­samientos que se encuentren en ella en ese momento. 3A medida que examines cada uno de ellos, descríbelo en función del perso­naje o tema central que contenga, y mientras lo mantienes en la mente, di:

4No soy el único que experimenta los efectos de este pensamiento acerca de  _____

4. El requisito de ser lo más imparcial posible al seleccionar los objetos para las sesiones de práctica ya te debe resultar bastante familiar a estas alturas, y de aquí en adelante no se repetirá diaria­mente, aunque se incluirá de vez en cuando a modo de recordato­rio. 2No olvides, sin embargo, que seleccionar los objetos al azar en todas las sesiones de práctica seguirá siendo esencial hasta el final. 3Esta falta de orden en el proceso de selección es lo que hará que finalmente tenga sentido para ti el hecho de que no hay gra­dos de dificultad en los milagros.

5. Además de las aplicaciones de la idea de hoy "según lo dicte la necesidad"; se requieren por lo menos tres sesiones de práctica, aunque el tiempo requerido para las mismas podría acortarse si ello fuese necesario. 2No intentes hacer más de cuatro.



Instrucciones para la práctica

Propósito: Enseñarte que todas las mentes están unidas. A pesar de no ser bien recibida al principio, esta idea tiene que ser verdad para que la salvación sea posible.

Ejercicio: 3 o 4 (al menos 3), de un minuto aproximadamente (más corto si es necesario).

  • Cierra los ojos y repite la idea. 
  • Busca los pensamientos que ahora hay en tu mente. A medida que los contemplas a cada uno, mantenlo en tu mente y di: “No soy el único que experimenta los efectos de este pensamiento acerca de (nombra a la persona, o al tema, o a la situación)”.


Observaciones: La lección de hoy incluye la última mención de un tema que ya es muy familiar: la necesidad de no hacer distinciones y la selección al azar de los objetos de la práctica. Estas primeras lecciones nos han entrenado en esto (se ha mencionado en cada lección excepto 8, 13 y 14), y de este modo en esta lección el autor anuncia que ya no hará hincapié en ello de nuevo. Esto no se debe a que no sea importante, sino a que espera que ya lo hemos interiorizado. Ahora Él espera que mantengamos esta práctica a lo largo del resto del Libro de Ejercicios. También explica por qué es tan importante. Poder aplicar la idea con la misma facilidad al cuerpo de tu compañero que a una mota de polvo en el suelo te permitirá finalmente sanar un cáncer con la misma facilidad que un resfriado.

Respuesta a la tentación: Según se necesite.
Aplica la idea como respuesta a cualquier pensamiento no deseado. El hecho de darte cuenta de que este pensamiento le afecta a todo el mundo, te ayudará a abandonarlo.

Comentario

Ayer la idea trataba sobre ver, hoy sobre pensar. “El acto de pensar y sus resultados son en realidad simultáneos, ya que causa y efecto no están nunca separados” (1:4). “Pensar” es la causa, “ver” es el efecto (resultado), y las dos ocurren al mismo tiempo. Una pelota que atraviesa tu ventana es la causa de que el cristal se rompa. ¿Cuál sucede primero? ¿La pelota atravesando el cristal o el cristal rompiéndose? Está claro que los dos suceden al mismo tiempo.

Esto sucede con pensar y ver. Cuando pensamos, percibimos (vemos). Como ocurren al mismo tiempo, se nos hace difícil reconocer al pensamiento como la causa. Al ego le resulta muy fácil el truco de que parezca lo contrario, y por eso creemos que lo que vemos es la causa de lo que pensamos. Pero no es así como funciona.

La idea de que todas las mentes son una es emocionante pero también, especialmente al principio, muy amenazadora. Hay pensamientos que no quiero compartir, pero “No hay pensamientos privados” (2:3). Mis pensamientos “privados” afectan a todo el mundo y a todas las cosas, igual que cada pensamiento que cruza por mi mente. La idea puede ser desconcertante. La lección nos dice que, a pesar de la resistencia, finalmente nos daremos cuenta de que así es como tiene que ser “si es que la salvación es posible” (2:4). No explica por qué es inevitable, pero dice que todos lo veremos así sin tardar mucho.

Pensemos en ello durante un minuto. Si otras mentes están de verdad separadas de la mía, entonces son posibles también voluntades diferentes. Eso me coloca en lucha con el mundo, solo contra el universo. ¿Cómo puedo entonces estar libre de miedo, si fuerzas externas pueden volverse contra mí en cruel ataque?

Sin embargo, si todas las mentes son parte de la mente única, y si lo que pienso afecta a todas las partes de esa mente unificada, entonces la salvación es posible. Por lo tanto, una elección a favor de la paz, puede empujar a toda la mente unida hacia la paz. La salvación es posible. Yo no soy el resultado del mundo, sino que el mundo es mi resultado. Tengo el poder de elegir. Puedo elegir la paz por toda la Mente. Así es como, desde el punto de vista del Curso, puedo convertirme en el salvador del mundo.

¡Que desde hoy elija a favor de la paz, de la sanación y del perdón! Al empezar a darme cuenta de que no soy el único que experimenta los efectos de mis pensamientos, empezaré a ser cuidadoso con lo que pienso; y al empezar a ser cuidadoso con mis pensamientos, empezaré a sanar yo mismo y el mundo junto conmigo.




viernes, 19 de enero de 2018

19 ENERO: No soy el único que experimenta los efectos de mis pensamientos.

AUDIOLIBRO



EJERCICIOS

LECCIÓN 19

No soy el único que experimenta los efectos de mis pensamientos.

1. La idea de hoy es obviamente la razón por la que lo que ves no te afecta a ti solo. 2Notarás que las ideas que presentamos relacionadas con el acto de pensar a veces preceden a las que están rela­cionadas con la percepción, mientras que en otras ocasiones se invierte ese orden. 3Eso se debe a que el orden en sí no importa. 4El acto de pensar y sus resultados son en realidad simultáneos, ya que causa y efecto no están nunca separados.

2. Hoy volvemos a hacer hincapié en el hecho de que las mentes están unidas. 2Rara vez se acoge bien esta idea al principio, puesto que parece acarrear un enorme sentido de responsabilidad, e incluso puede considerarse como "una invasión de la vida íntima”. 3Sin embargo, es un hecho que no existen pensamientos priva­dos. 4A pesar de tu resistencia inicial a esta idea, ya entenderás que para que la salvación sea posible, esta idea tiene que ser ver­dad. 5Y la salvación tiene que ser posible porque es la Voluntad de Dios.

3. El minuto de búsqueda mental que se requiere para los ejerci­cios de hoy debe hacerse con los ojos cerrados. 2Repite primero la idea de hoy y luego escudriña tu mente en busca de aquellos pen­samientos que se encuentren en ella en ese momento. 3A medida que examines cada uno de ellos, descríbelo en función del perso­naje o tema central que contenga, y mientras lo mantienes en la mente, di:

4No soy el único que experimenta los efectos de este pensamiento acerca de  _____

4. El requisito de ser lo más imparcial posible al seleccionar los objetos para las sesiones de práctica ya te debe resultar bastante familiar a estas alturas, y de aquí en adelante no se repetirá diaria­mente, aunque se incluirá de vez en cuando a modo de recordato­rio. 2No olvides, sin embargo, que seleccionar los objetos al azar en todas las sesiones de práctica seguirá siendo esencial hasta el final. 3Esta falta de orden en el proceso de selección es lo que hará que finalmente tenga sentido para ti el hecho de que no hay gra­dos de dificultad en los milagros.

5. Además de las aplicaciones de la idea de hoy "según lo dicte la necesidad"; se requieren por lo menos tres sesiones de práctica, aunque el tiempo requerido para las mismas podría acortarse si ello fuese necesario. 2No intentes hacer más de cuatro.



Instrucciones para la práctica

Propósito: Enseñarte que todas las mentes están unidas. A pesar de no ser bien recibida al principio, esta idea tiene que ser verdad para que la salvación sea posible.

Ejercicio: 3 o 4 (al menos 3), de un minuto aproximadamente (más corto si es necesario).

  • Cierra los ojos y repite la idea. 
  • Busca los pensamientos que ahora hay en tu mente. A medida que los contemplas a cada uno, mantenlo en tu mente y di: “No soy el único que experimenta los efectos de este pensamiento acerca de (nombra a la persona, o al tema, o a la situación)”.


Observaciones: La lección de hoy incluye la última mención de un tema que ya es muy familiar: la necesidad de no hacer distinciones y la selección al azar de los objetos de la práctica. Estas primeras lecciones nos han entrenado en esto (se ha mencionado en cada lección excepto 8, 13 y 14), y de este modo en esta lección el autor anuncia que ya no hará hincapié en ello de nuevo. Esto no se debe a que no sea importante, sino a que espera que ya lo hemos interiorizado. Ahora Él espera que mantengamos esta práctica a lo largo del resto del Libro de Ejercicios. También explica por qué es tan importante. Poder aplicar la idea con la misma facilidad al cuerpo de tu compañero que a una mota de polvo en el suelo te permitirá finalmente sanar un cáncer con la misma facilidad que un resfriado.

Respuesta a la tentación: Según se necesite.
Aplica la idea como respuesta a cualquier pensamiento no deseado. El hecho de darte cuenta de que este pensamiento le afecta a todo el mundo, te ayudará a abandonarlo.

Comentario

Ayer la idea trataba sobre ver, hoy sobre pensar. “El acto de pensar y sus resultados son en realidad simultáneos, ya que causa y efecto no están nunca separados” (1:4). “Pensar” es la causa, “ver” es el efecto (resultado), y las dos ocurren al mismo tiempo. Una pelota que atraviesa tu ventana es la causa de que el cristal se rompa. ¿Cuál sucede primero? ¿La pelota atravesando el cristal o el cristal rompiéndose? Está claro que los dos suceden al mismo tiempo.

Esto sucede con pensar y ver. Cuando pensamos, percibimos (vemos). Como ocurren al mismo tiempo, se nos hace difícil reconocer al pensamiento como la causa. Al ego le resulta muy fácil el truco de que parezca lo contrario, y por eso creemos que lo que vemos es la causa de lo que pensamos. Pero no es así como funciona.

La idea de que todas las mentes son una es emocionante pero también, especialmente al principio, muy amenazadora. Hay pensamientos que no quiero compartir, pero “No hay pensamientos privados” (2:3). Mis pensamientos “privados” afectan a todo el mundo y a todas las cosas, igual que cada pensamiento que cruza por mi mente. La idea puede ser desconcertante. La lección nos dice que, a pesar de la resistencia, finalmente nos daremos cuenta de que así es como tiene que ser “si es que la salvación es posible” (2:4). No explica por qué es inevitable, pero dice que todos lo veremos así sin tardar mucho.

Pensemos en ello durante un minuto. Si otras mentes están de verdad separadas de la mía, entonces son posibles también voluntades diferentes. Eso me coloca en lucha con el mundo, solo contra el universo. ¿Cómo puedo entonces estar libre de miedo, si fuerzas externas pueden volverse contra mí en cruel ataque?

Sin embargo, si todas las mentes son parte de la mente única, y si lo que pienso afecta a todas las partes de esa mente unificada, entonces la salvación es posible. Por lo tanto, una elección a favor de la paz, puede empujar a toda la mente unida hacia la paz. La salvación es posible. Yo no soy el resultado del mundo, sino que el mundo es mi resultado. Tengo el poder de elegir. Puedo elegir la paz por toda la Mente. Así es como, desde el punto de vista del Curso, puedo convertirme en el salvador del mundo.

¡Que desde hoy elija a favor de la paz, de la sanación y del perdón! Al empezar a darme cuenta de que no soy el único que experimenta los efectos de mis pensamientos, empezaré a ser cuidadoso con lo que pienso; y al empezar a ser cuidadoso con mis pensamientos, empezaré a sanar yo mismo y el mundo junto conmigo.






TEXTO

VIII. El significado del juicio Final


1. Una de las maneras en que puedes corregir la confusión entre la magia y los milagros es recordando que tú no te creaste a ti mismo. 2Tiendes a olvidarte de esto cuando te vuelves egocén­trico, lo cual te coloca en una posición en la que es prácticamente inevitable creer en la magia. 3Tu voluntad de crear te fue dada por tu Creador, Quien estaba expresando esa misma Voluntad en Su creación. 4Puesto que la capacidad de crear reside en la mente, todo lo que creas es necesariamente una cuestión de voluntad. 5De ello se desprende también que lo que haces por tu cuenta es real para ti, mas no lo es en la Mente de Dios. 6Esta distinción básica conduce directamente al verdadero significado del Juicio Final.

2. El juicio Final es una de las ideas más atemorizantes de tu sis­tema de pensamiento. 2Eso se debe a que no entiendes lo que es. 3Juzgar no es un atributo de Dios. 4El Juicio Final se originó a raíz de la separación como uno de los muchos recursos de aprendizaje que se incluyeron en el plan general. 5Del mismo modo en que la separación abarcó un período de millones de años, así el juicio Final se extenderá por un período igualmente largo, o tal vez aún más largo. 6Su duración, no obstante, puede acortarse enorme­mente mediante los milagros, el recurso que acorta el tiempo, pero que no lo abole. 7Si un número suficiente de nosotros llega a alcanzar una mentalidad verdaderamente milagrosa, este proceso de acortar el tiempo puede llegar a ser virtualmente inconmensu­rable. 8Es esencial, no obstante, que te liberes a ti mismo del miedo cuanto antes, pues tienes que escapar del conflicto si es que has de llevar paz a otras mentes.

3. Por lo general, se considera al juicio Final como un proceso que Dios emprendió. 2Pero en realidad son mis hermanos quienes lo emprenderán con mi ayuda. 3El Juicio Final es la última curación, en vez de un reparto de castigos, por mucho que pienses que los castigos son merecidos. 4El castigo es un concepto completamente opuesto a la mentalidad recta, y el objetivo del juicio Final es restituirte tu mentalidad recta. 5Se podría decir que el juicio Final es un proceso de correcta evaluación. 6Significa simplemente que todos llegarán por fin a entender qué es lo que tiene valor y qué es lo que no lo tiene. 7Después de que esto ocurra, la capacidad para elegir podrá ser dirigida racionalmente. 8Pero hasta que no se haga esa distinción, las oscilaciones entre la voluntad libre y la aprisionada no podrán sino continuar.

4. El primer paso hacia la libertad comprende separar lo falso de lo verdadero. 2Éste es un proceso de separación en el sentido cons­tructivo de la palabra, y refleja el verdadero significado del Apo­calipsis. 3Al final cada cual contemplará sus propias creaciones y elegirá conservar sólo lo bueno, tal como Dios Mismo contempló lo que había creado y vio que era bueno. 4A partir de ahí, la mente podrá comenzar a contemplar sus propias creaciones con amor por razón del mérito que tienen. 5Al mismo tiempo, la mente repudiará inevitablemente sus creaciones falsas que, en ausencia de la creencia que las originó, dejarán de existir.

5. El término "Juicio Final" asusta no sólo porque ha sido proyec­tado sobre Dios, sino también por la asociación de la palabra "final" con la muerte. 2Éste es un ejemplo sobresaliente de la per­cepción invertida. 3Si se examina objetivamente el significado del juicio Final, queda muy claro que en realidad es el umbral de la vida. 4Nadie que viva atemorizado puede estar realmente vivo. 5No te puedes someter a ti mismo a tu propio juicio final porque tú no te creaste a ti mismo. 6Puedes, no obstante, aplicarlo signifi­cativamente, y en cualquier momento, a todo lo que has fabri­cado, y retener en la memoria sólo lo creativo y lo bueno. 7Eso es lo que tu mentalidad recta no puede sino dictar. 8El único propó­sito del tiempo es "darte tiempo" para alcanzar ese juicio, 9el cual no es otra cosa que el juicio perfecto con respecto a tus propias creaciones perfectas. 10Cuando todo lo que retengas en la memo­ria sea digno de amor, no habrá ninguna razón para que sigas teniendo miedo. 11Ése es tu papel en la Expiación.





jueves, 19 de enero de 2017

19 ENERO: No soy el único que experimenta los efectos de mis pensamientos.

AUDIOLIBRO



EJERCICIOS

LECCIÓN 19

No soy el único que experimenta los efectos de mis pensamientos.

1. La idea de hoy es obviamente la razón por la que lo que ves no te afecta a ti solo. 2Notarás que las ideas que presentamos relacionadas con el acto de pensar a veces preceden a las que están rela­cionadas con la percepción, mientras que en otras ocasiones se invierte ese orden. 3Eso se debe a que el orden en sí no importa. 4El acto de pensar y sus resultados son en realidad simultáneos, ya que causa y efecto no están nunca separados.

2. Hoy volvemos a hacer hincapié en el hecho de que las mentes están unidas. 2Rara vez se acoge bien esta idea al principio, puesto que parece acarrear un enorme sentido de responsabilidad, e incluso puede considerarse como "una invasión de la vida íntima”. 3Sin embargo, es un hecho que no existen pensamientos priva­dos. 4A pesar de tu resistencia inicial a esta idea, ya entenderás que para que la salvación sea posible, esta idea tiene que ser ver­dad. 5Y la salvación tiene que ser posible porque es la Voluntad de Dios.

3. El minuto de búsqueda mental que se requiere para los ejerci­cios de hoy debe hacerse con los ojos cerrados. 2Repite primero la idea de hoy y luego escudriña tu mente en busca de aquellos pen­samientos que se encuentren en ella en ese momento. 3A medida que examines cada uno de ellos, descríbelo en función del perso­naje o tema central que contenga, y mientras lo mantienes en la mente, di:

4No soy el único que experimenta los efectos de este pensamiento acerca de  _____

4. El requisito de ser lo más imparcial posible al seleccionar los objetos para las sesiones de práctica ya te debe resultar bastante familiar a estas alturas, y de aquí en adelante no se repetirá diaria­mente, aunque se incluirá de vez en cuando a modo de recordato­rio. 2No olvides, sin embargo, que seleccionar los objetos al azar en todas las sesiones de práctica seguirá siendo esencial hasta el final. 3Esta falta de orden en el proceso de selección es lo que hará que finalmente tenga sentido para ti el hecho de que no hay gra­dos de dificultad en los milagros.

5. Además de las aplicaciones de la idea de hoy "según lo dicte la necesidad"; se requieren por lo menos tres sesiones de práctica, aunque el tiempo requerido para las mismas podría acortarse si ello fuese necesario. 2No intentes hacer más de cuatro.



Instrucciones para la práctica

Propósito: Enseñarte que todas las mentes están unidas. A pesar de no ser bien recibida al principio, esta idea tiene que ser verdad para que la salvación sea posible.

Ejercicio: 3 o 4 (al menos 3), de un minuto aproximadamente (más corto si es necesario).

  • Cierra los ojos y repite la idea. 
  • Busca los pensamientos que ahora hay en tu mente. A medida que los contemplas a cada uno, mantenlo en tu mente y di: “No soy el único que experimenta los efectos de este pensamiento acerca de (nombra a la persona, o al tema, o a la situación)”.


Observaciones: La lección de hoy incluye la última mención de un tema que ya es muy familiar: la necesidad de no hacer distinciones y la selección al azar de los objetos de la práctica. Estas primeras lecciones nos han entrenado en esto (se ha mencionado en cada lección excepto 8, 13 y 14), y de este modo en esta lección el autor anuncia que ya no hará hincapié en ello de nuevo. Esto no se debe a que no sea importante, sino a que espera que ya lo hemos interiorizado. Ahora Él espera que mantengamos esta práctica a lo largo del resto del Libro de Ejercicios. También explica por qué es tan importante. Poder aplicar la idea con la misma facilidad al cuerpo de tu compañero que a una mota de polvo en el suelo te permitirá finalmente sanar un cáncer con la misma facilidad que un resfriado.

Respuesta a la tentación: Según se necesite.
Aplica la idea como respuesta a cualquier pensamiento no deseado. El hecho de darte cuenta de que este pensamiento le afecta a todo el mundo, te ayudará a abandonarlo.

Comentario

Ayer la idea trataba sobre ver, hoy sobre pensar. “El acto de pensar y sus resultados son en realidad simultáneos, ya que causa y efecto no están nunca separados” (1:4). “Pensar” es la causa, “ver” es el efecto (resultado), y las dos ocurren al mismo tiempo. Una pelota que atraviesa tu ventana es la causa de que el cristal se rompa. ¿Cuál sucede primero? ¿La pelota atravesando el cristal o el cristal rompiéndose? Está claro que los dos suceden al mismo tiempo.

Esto sucede con pensar y ver. Cuando pensamos, percibimos (vemos). Como ocurren al mismo tiempo, se nos hace difícil reconocer al pensamiento como la causa. Al ego le resulta muy fácil el truco de que parezca lo contrario, y por eso creemos que lo que vemos es la causa de lo que pensamos. Pero no es así como funciona.

La idea de que todas las mentes son una es emocionante pero también, especialmente al principio, muy amenazadora. Hay pensamientos que no quiero compartir, pero “No hay pensamientos privados” (2:3). Mis pensamientos “privados” afectan a todo el mundo y a todas las cosas, igual que cada pensamiento que cruza por mi mente. La idea puede ser desconcertante. La lección nos dice que, a pesar de la resistencia, finalmente nos daremos cuenta de que así es como tiene que ser “si es que la salvación es posible” (2:4). No explica por qué es inevitable, pero dice que todos lo veremos así sin tardar mucho.

Pensemos en ello durante un minuto. Si otras mentes están de verdad separadas de la mía, entonces son posibles también voluntades diferentes. Eso me coloca en lucha con el mundo, solo contra el universo. ¿Cómo puedo entonces estar libre de miedo, si fuerzas externas pueden volverse contra mí en cruel ataque?

Sin embargo, si todas las mentes son parte de la mente única, y si lo que pienso afecta a todas las partes de esa mente unificada, entonces la salvación es posible. Por lo tanto, una elección a favor de la paz, puede empujar a toda la mente unida hacia la paz. La salvación es posible. Yo no soy el resultado del mundo, sino que el mundo es mi resultado. Tengo el poder de elegir. Puedo elegir la paz por toda la Mente. Así es como, desde el punto de vista del Curso, puedo convertirme en el salvador del mundo.

¡Que desde hoy elija a favor de la paz, de la sanación y del perdón! Al empezar a darme cuenta de que no soy el único que experimenta los efectos de mis pensamientos, empezaré a ser cuidadoso con lo que pienso; y al empezar a ser cuidadoso con mis pensamientos, empezaré a sanar yo mismo y el mundo junto conmigo.



TEXTO

VII. Causa y efecto

1. Puede que todavía te quejes de que tienes miedo, pero aun así sigues atemorizándote a ti mismo. 2He indicado ya que no pue­des pedirme que te libere del miedo. 3Yo sé que no existe, pero tú no. 4Si me interpusiese entre tus pensamientos y sus resultados, estaría interfiriendo en la ley básica de causa y efecto: la ley más fundamental que existe. 5De nada te serviría el que yo menospre­ciase el poder de tu pensamiento. 6Ello se opondría directamente al propósito de este curso. 7Es mucho más eficaz que te recuerde que no ejerces suficiente vigilancia con respecto a tus pensamien­tos. 8Tal vez pienses que a estas alturas sólo un milagro te capaci­taría para hacer eso, lo cual es absolutamente cierto. 9No estás acostumbrado a pensar con una mentalidad milagrosa, pero se te puede enseñar a pensar de esa manera. 10Todos los obradores de milagros necesitan este tipo de instrucción.

2. No puedo permitir que dejes de vigilar a tu mente, ya que de otro modo no podrías ayudarme. 2Obrar milagros requiere el que uno se dé cuenta plenamente del poder de los pensamientos a fin de evitar las creaciones falsas. 3De lo contrario, sería necesario un milagro que rectificase a la mente misma, proceso circular éste que no propiciaría el colapso del tiempo que es para lo que el milagro se concibió. 4El obrador de milagros debe poseer un genuino respeto por la verdadera ley de causa y efecto como con­dición previa para que se produzca el milagro.

3. Tanto el milagro como el miedo proceden de pensamientos. 2Si no eres libre de elegir uno, tampoco serás libre de elegir el otro. 3Al elegir el milagro, rechazas el miedo aunque sólo sea temporal­mente. 4Te has sentido temeroso de todo el mundo y de todas las cosas. 5Tienes miedo de Dios, de mí y de ti mismo. 6Nos has percibido erróneamente o creado falsamente, y crees en lo que has fabricado. 7No habrías podido hacer nada de eso si no hubieses tenido miedo de tus propios pensamientos. 8Los temerosos no pueden sino crear falsamente, puesto que perciben erróneamente la creación. 9Cuando creas falsamente no puedes sino sufrir. 10El principio de causa y efecto se convierte ahora en un verdadero catalizador aunque sólo sea temporalmente. 11En realidad, "Causa" es un término que le corresponde propiamente a Dios, y Su "Efecto" es Su Hijo. 12Esto supone una serie de relaciones de Causa y Efecto completamente diferentes de las que tú introdu­ces en tus creaciones falsas. 13El conflicto fundamental en este mundo es, pues, entre la creación y la creación falsa. 14Todo miedo está implícito en la segunda, y todo amor en la primera. 15El conflicto es, por lo tanto, entre el amor y el miedo.

4. Ya hemos dicho que crees que no puedes controlar el miedo porque tú mismo lo inventaste, y tu creencia en él parece ponerlo fuera de tu control. 2Sin embargo, todo intento de resolver el error tratando de dominar el miedo es inútil. 3De hecho, eso no hace más que corroborar su poder, al asumir que necesita ser domi­nado. 4La verdadera solución descansa enteramente en alcanzar el dominio por medio del amor. 5En el ínterin, no obstante, la sensa­ción de conflicto es inevitable, ya que te has colocado a ti mismo en una posición en la que crees en el  poder de algo que no existe. 

5. La nada y el todo no pueden coexistir. 2Creer en uno es negar el otro. 3El miedo no es nada realmente y el amor lo es todo. 4Siempre que la luz irrumpe en la oscuridad, la oscuridad de­saparece. 5Lo que tú crees, es cierto para ti. 6En este sentido la separación ha ocurrido, y negarlo sería utilizar incorrectamente la negación. 7Concentrarse en el error, no obstante, no es más que otro error. 8El procedimiento correctivo inicial consiste en reco­nocer temporalmente que hay un problema, mas sólo como señal de que tiene que ser corregido de inmediato. 9Esto da lugar a un estado mental en el que la Expiación puede ser aceptada sin demora. 10Debe señalarse, no obstante, que, en última instancia, no puede haber transigencia alguna entre lo que lo es todo y lo que no es nada. 11El tiempo es esencialmente un recurso por medio del cual se puede abandonar toda idea de transigencia al respecto. 12Este proceso parece ser gradual debido únicamente a que el tiempo en sí comprende intervalos que no existen. 13La creación falsa hizo que esto fuese necesario como recurso de corrección. 14La aseveración: "Porque tanto amó Dios al mundo que le dio Su unigénito Hijo, para que todo el que crea en Él no perezca, mas tenga vida eterna" necesita solamente una leve corrección para que tenga sentido en este contexto: "Se lo dio a Su unigénito Hijo”. 

6. Debe observarse con especial atención que Dios tiene solamente un Hijo. 2Si todas las creaciones de Dios son Hijos Suyos, cada una de ellas tiene que ser parte integral de toda la Filiación. 3La Filia­ción, en su unicidad*, transciende la suma de sus partes. 4Este hecho, no obstante, queda velado mientras falte una sola de ellas. 5Por eso es por lo que, en última instancia, el conflicto no se puede resolver hasta que todas las partes de la Filiación hayan retor­nado. 6Sólo entonces podrá comprenderse lo que, en el verdadero sentido de la palabra, significa la plenitud. 7Cualquier parte de la Filiación puede creer, en el error o en la incompleción si así lo elige. 8Sin embargo, si lo hace, estará creyendo en la existencia de algo que no existe. 9Lo que corrige este error es la Expiación.


7. Ya he hablado brevemente acerca de la condición de estar listo, pero tal vez pueda ser útil mencionar aquí algunos puntos adicio­nales. 2Estar listo es sólo el prerequisito para que se pueda lograr algo. 3No se debe confundir una cosa con la otra. 4Tan pronto como se da la condición de estar listo, también se da, en cierta medida, el deseo de querer lograr algo, si bien éste no es necesa­riamente un deseo indiviso. 5Dicha condición de estar listo no es más que el potencial para que pueda tener lugar un cambio de mentalidad. 6La confianza no puede desarrollarse plenamente hasta que no se haya alcanzado un dominio total. 7Hemos tratado ya de corregir el error fundamental de que es posible dominar el miedo, y hemos enfatizado que el verdadero dominio sólo se puede alcanzar por medio del amor. 8Estar listo es sólo el comienzo de la confianza. 9Tal vez pienses que esto implica que tiene que transcurrir mucho tiempo entre el momento en que estás listo y aquel en el que alcanzas el dominio, pero permíteme recordarte que el tiempo y el espacio están bajo mi control

martes, 19 de enero de 2016

19 ENERO: No soy el único que experimenta los efectos de mis pensamientos.

AUDIOLIBRO

EJERCICIOS

LECCIÓN 19

No soy el único que experimenta los efectos de mis pensamientos.

1. La idea de hoy es obviamente la razón por la que lo que ves no te afecta a ti solo. 2Notarás que las ideas que presentamos relacionadas con el acto de pensar a veces preceden a las que están rela­cionadas con la percepción, mientras que en otras ocasiones se invierte ese orden. 3Eso se debe a que el orden en sí no importa. 4El acto de pensar y sus resultados son en realidad simultáneos, ya que causa y efecto no están nunca separados.

2. Hoy volvemos a hacer hincapié en el hecho de que las mentes están unidas. 2Rara vez se acoge bien esta idea al principio, puesto que parece acarrear un enorme sentido de responsabilidad, e incluso puede considerarse como "una invasión de la vida íntima”. 3Sin embargo, es un hecho que no existen pensamientos priva­dos. 4A pesar de tu resistencia inicial a esta idea, ya entenderás que para que la salvación sea posible, esta idea tiene que ser ver­dad. 5Y la salvación tiene que ser posible porque es la Voluntad de Dios.

3. El minuto de búsqueda mental que se requiere para los ejerci­cios de hoy debe hacerse con los ojos cerrados. 2Repite primero la idea de hoy y luego escudriña tu mente en busca de aquellos pen­samientos que se encuentren en ella en ese momento. 3A medida que examines cada uno de ellos, descríbelo en función del perso­naje o tema central que contenga, y mientras lo mantienes en la mente, di:

4No soy el único que experimenta los efectos de este pensamiento acerca de  _____

4. El requisito de ser lo más imparcial posible al seleccionar los objetos para las sesiones de práctica ya te debe resultar bastante familiar a estas alturas, y de aquí en adelante no se repetirá diaria­mente, aunque se incluirá de vez en cuando a modo de recordato­rio. 2No olvides, sin embargo, que seleccionar los objetos al azar en todas las sesiones de práctica seguirá siendo esencial hasta el final. 3Esta falta de orden en el proceso de selección es lo que hará que finalmente tenga sentido para ti el hecho de que no hay gra­dos de dificultad en los milagros.

5. Además de las aplicaciones de la idea de hoy "según lo dicte la necesidad"; se requieren por lo menos tres sesiones de práctica, aunque el tiempo requerido para las mismas podría acortarse si ello fuese necesario. 2No intentes hacer más de cuatro.




TEXTO

VI. Miedo y conflicto 

 

1. Tener miedo parece ser algo involuntario y no estar bajo tu con­trol. 2Mas he dicho ya que sólo los actos constructivos deben ser involuntarios. 3Mi control puede hacerse cargo de todo lo que no es importante, mientras que, si así lo decides, mi asesoramiento puede dirigir todo lo que sí lo es. 4Yo no puedo controlar el miedo, pero éste puede ser auto-controlado. 5Tu miedo me impide darte mi control. 6La presencia del miedo indica que has elevado pensa­mientos corporales al nivel de la mente. 7Eso los pone fuera de mi control y te hace sentir personalmente responsable de ellos, 8Lo cual es una obvia confusión de niveles.

2. Yo no fomento la confusión de niveles; tú debes, no obstante, elegir corregirla. 2Tú no justificarías un comportamiento demente por tu parte diciendo que no pudiste evitarlo. 3¿Por qué, entonces, condonas pensamientos dementes? 4Hay una confusión en esto que te convendría examinar detenidamente. 5Tal vez creas que eres responsable de lo que haces, pero no de lo que piensas. 6La verdad es que eres responsable de lo que piensas porque es sola­mente en ese nivel donde puedes ejercer tu poder de decisión. 7Tus acciones son el resultado de tus pensamientos. 8No puedes separarte de la verdad "otorgándole" autonomía al comporta­miento. 9Éste lo controlo yo automáticamente tan pronto como pongas tu pensamiento bajo mi dirección. 10Siempre que tienes miedo es señal inequívoca de que le has permitido a tu mente crear falsamente y de que no me has permitido guiarla.

3. De nada sirve pensar que controlando los resultados de cual­quier pensamiento falso se pueda producir una curación. 2Cada vez que tienes miedo es porque has tomado una decisión equivo­cada. 3Esa es la razón por la que te sientes responsable de ello. 4Tienes que cambiar de mentalidad, no de comportamiento, y eso es cuestión de que estés dispuesto a hacerlo. 5No necesitas orien­tación alguna excepto a nivel mental. 6La corrección debe llevarse a cabo únicamente en el nivel en que es posible el cambio. 7El cambio no tiene ningún sentido en el nivel de los síntomas donde no puede producir resultados.

4. Deshacer el miedo es tu responsabilidad. 2Cuando pides que se te libere del miedo, estás implicando que no lo es. 3En lugar de ello, deberías pedir ayuda para cambiar las condiciones que lo suscitaron. 4Esas condiciones siempre entrañan el estar dispuesto a permanecer separado. 5A ese nivel tú puedes evitarlo. 6Eres demasiado tolerante con las divagaciones de tu mente, y condo­nas pasivamente sus creaciones falsas. 7El resultado particular no importa; lo que importa es el error fundamental. 8La corrección es siempre la misma. 9Antes de decidir hacer algo, pregúntame si tu elección está de acuerdo con la mía. 10Si estás seguro de que lo está, no tendrás miedo.

5. El miedo es siempre un signo de tensión que surge cuando hay conflicto entre lo que deseas y lo que haces. 2Esta situación se presenta de dos maneras: Primera, puedes elegir hacer cosas con­flictivas, ya sea simultánea o sucesivamente. 3Esto da lugar a un comportamiento conflictivo, lo cual te resulta intolerable porque la parte de la mente que quiere hacer otra cosa se enfurece. 4Segunda, puedes comportarte de acuerdo a como crees que debes, mas sin querer hacerlo realmente. 5Esto da lugar a un com­portamiento congruente, pero conlleva gran tensión. 6En ambos casos, la mente y el comportamiento están en desacuerdo, lo cual da lugar a una situación en la que estás haciendo algo que real­mente no quieres hacer. 7Esto suscita una sensación de coerción que normalmente produce furia, y es muy probable que también dé lugar a proyecciones. 8Siempre que tienes miedo, es porque aún estas indeciso. 9Tu mente se encuentra, por lo tanto, dividida y tu comportamiento inevitablemente se vuelve errático. 10La corrección a nivel de comportamiento puede cambiar el error del primer tipo al segundo, mas no elimina el miedo.

6. Es posible alcanzar un estado en el que dejas que yo guíe tu mente sin ningún esfuerzo consciente por tu parte, más ello requiere un grado de buena voluntad que tú aún no posees. 2El Espíritu Santo no puede pedirte que hagas más de lo que estás dispuesto a hacer. 3La fuerza para hacer lo que Él te pide procede de una firme resolución por tu parte. 4Hacer la Voluntad de Dios no produce ninguna tensión una vez que reconoces que Su Volun­tad es también la tuya. 5La lección en este caso es muy sencilla, aunque muy fácil de pasar por alto. 6Voy, por lo tanto, a repetirla, y te exhorto a que escuches atentamente. 7Sólo tu mente puede producir miedo. 8Hace eso cada vez que está en conflicto con res­pecto a lo que quiere, lo cual inevitablemente produce tensión, ya que existen discrepancias entre lo que quiere y lo que hace al res­pecto. 9Eso sólo puede corregirse aceptando un objetivo unificado. 

7. El primer paso correctivo para deshacer el error es darse cuen­ta, antes que nada, de que todo conflicto es siempre una expresión de miedo. 2Dite a ti mismo que de alguna manera tienes que haber decidido no amar, ya que de otro modo el miedo no habría podido hacer presa en ti. 3A partir de ahí, todo el proceso correc­tivo se reduce a una serie de pasos pragmáticos dentro del pro­ceso más amplio de aceptar que la Expiación es el remedio. 4Estos pasos pueden resumirse de la siguiente forma:

5Reconoce en primer lugar que lo que estás experimentando es miedo.
6El miedo procede de una falta de amor.
7El único remedio para la falta de amor es el amor perfecto.
8El amor perfecto es la Expiación.

8. He subrayado que el milagro -la expresión de la Expiación- ­es siempre un gesto de respeto del que es digno para con otro que también es digno. 2El reconocimiento de esa dignidad lo re­establece la Expiación. 3Resulta obvio, por lo tanto, que cuando tienes miedo, te has colocado a ti mismo en una posición en la que necesitas la Expiación. 4Has actuado sin amor, al haber elegido sin amor. 5Ésta es precisamente la situación para la que se insti­tuyó la Expiación. 6La necesidad del remedio inspiró su estableci­miento. 7Mientras te limites a reconocer únicamente la necesidad del remedio, seguirás teniendo miedo. 8Sin embargo, tan pronto como aceptes el remedio, habrás des-hecho el miedo. 9Así es como tiene lugar la verdadera curación.


9. Todo el mundo experimenta miedo. 2Sin embargo, no se reque­riría más que una pequeña dosis de recto pensar para que uno pudiese darse cuenta de por qué se produce. 3Son muy pocos los que aprecian el verdadero poder de la mente, y nadie permanece totalmente consciente de él todo el tiempo. 4No obstante, si espe­ras librarte del miedo hay algunas cosas que debes comprender, y comprender plenamente. 5La mente es muy poderosa y jamás pierde su fuerza creativa. 6Nunca duerme. 7Está creando conti­nuamente. 8Es difícil reconocer la oleada de poder que resulta de la combinación de pensamiento y creencia, la cual puede literalmente mover montañas. 9A primera vista parece arrogante creer que posees tal poder, mas no es ésa la verdadera razón de que no lo creas. 10Prefieres creer que tus pensamientos no pueden ejercer ninguna influencia real porque de hecho tienes miedo de ellos. 11Eso puede mitigar la conciencia de culpabilidad, pero a costa de percibir a la mente como impotente. 12Si crees que lo que piensas no tiene ningún efecto, puede que dejes de tenerle miedo, pero es bastante improbable que le tengas respeto. 13No hay pensamien­tos fútiles. 14Todo pensamiento produce forma en algún nivel.


lunes, 19 de enero de 2015

19 ENERO: No soy el único que experimenta los efectos de mis pensamientos.

AUDIOLIBRO



EJERCICIOS

LECCIÓN 19

No soy el único que experimenta los efectos de mis pensamientos.

1. La idea de hoy es obviamente la razón por la que lo que ves no te afecta a ti solo. 2Notarás que las ideas que presentamos relacionadas con el acto de pensar a veces preceden a las que están rela­cionadas con la percepción, mientras que en otras ocasiones se invierte ese orden. 3Eso se debe a que el orden en sí no importa. 4El acto de pensar y sus resultados son en realidad simultáneos, ya que causa y efecto no están nunca separados.

2. Hoy volvemos a hacer hincapié en el hecho de que las mentes están unidas. 2Rara vez se acoge bien esta idea al principio, puesto que parece acarrear un enorme sentido de responsabilidad, e incluso puede considerarse como "una invasión de la vida íntima”. 3Sin embargo, es un hecho que no existen pensamientos priva­dos. 4A pesar de tu resistencia inicial a esta idea, ya entenderás que para que la salvación sea posible, esta idea tiene que ser ver­dad. 5Y la salvación tiene que ser posible porque es la Voluntad de Dios.

3. El minuto de búsqueda mental que se requiere para los ejerci­cios de hoy debe hacerse con los ojos cerrados. 2Repite primero la idea de hoy y luego escudriña tu mente en busca de aquellos pen­samientos que se encuentren en ella en ese momento. 3A medida que examines cada uno de ellos, descríbelo en función del perso­naje o tema central que contenga, y mientras lo mantienes en la mente, di:

4No soy el único que experimenta los efectos de este pensamiento acerca de  _____

4. El requisito de ser lo más imparcial posible al seleccionar los objetos para las sesiones de práctica ya te debe resultar bastante familiar a estas alturas, y de aquí en adelante no se repetirá diaria­mente, aunque se incluirá de vez en cuando a modo de recordato­rio. 2No olvides, sin embargo, que seleccionar los objetos al azar en todas las sesiones de práctica seguirá siendo esencial hasta el final. 3Esta falta de orden en el proceso de selección es lo que hará que finalmente tenga sentido para ti el hecho de que no hay gra­dos de dificultad en los milagros.

5. Además de las aplicaciones de la idea de hoy "según lo dicte la necesidad"; se requieren por lo menos tres sesiones de práctica, aunque el tiempo requerido para las mismas podría acortarse si ello fuese necesario. 2No intentes hacer más de cuatro.



Instrucciones para la práctica

Propósito: Enseñarte que todas las mentes están unidas. A pesar de no ser bien recibida al principio, esta idea tiene que ser verdad para que la salvación sea posible.

Ejercicio: 3 o 4 (al menos 3), de un minuto aproximadamente (más corto si es necesario).

  • Cierra los ojos y repite la idea. 
  • Busca los pensamientos que ahora hay en tu mente. A medida que los contemplas a cada uno, mantenlo en tu mente y di: “No soy el único que experimenta los efectos de este pensamiento acerca de (nombra a la persona, o al tema, o a la situación)”.


Observaciones: La lección de hoy incluye la última mención de un tema que ya es muy familiar: la necesidad de no hacer distinciones y la selección al azar de los objetos de la práctica. Estas primeras lecciones nos han entrenado en esto (se ha mencionado en cada lección excepto 8, 13 y 14), y de este modo en esta lección el autor anuncia que ya no hará hincapié en ello de nuevo. Esto no se debe a que no sea importante, sino a que espera que ya lo hemos interiorizado. Ahora Él espera que mantengamos esta práctica a lo largo del resto del Libro de Ejercicios. También explica por qué es tan importante. Poder aplicar la idea con la misma facilidad al cuerpo de tu compañero que a una mota de polvo en el suelo te permitirá finalmente sanar un cáncer con la misma facilidad que un resfriado.

Respuesta a la tentación: Según se necesite.
Aplica la idea como respuesta a cualquier pensamiento no deseado. El hecho de darte cuenta de que este pensamiento le afecta a todo el mundo, te ayudará a abandonarlo.

Comentario

Ayer la idea trataba sobre ver, hoy sobre pensar. “El acto de pensar y sus resultados son en realidad simultáneos, ya que causa y efecto no están nunca separados” (1:4). “Pensar” es la causa, “ver” es el efecto (resultado), y las dos ocurren al mismo tiempo. Una pelota que atraviesa tu ventana es la causa de que el cristal se rompa. ¿Cuál sucede primero? ¿La pelota atravesando el cristal o el cristal rompiéndose? Está claro que los dos suceden al mismo tiempo.

Esto sucede con pensar y ver. Cuando pensamos, percibimos (vemos). Como ocurren al mismo tiempo, se nos hace difícil reconocer al pensamiento como la causa. Al ego le resulta muy fácil el truco de que parezca lo contrario, y por eso creemos que lo que vemos es la causa de lo que pensamos. Pero no es así como funciona.

La idea de que todas las mentes son una es emocionante pero también, especialmente al principio, muy amenazadora. Hay pensamientos que no quiero compartir, pero “No hay pensamientos privados” (2:3). Mis pensamientos “privados” afectan a todo el mundo y a todas las cosas, igual que cada pensamiento que cruza por mi mente. La idea puede ser desconcertante. La lección nos dice que, a pesar de la resistencia, finalmente nos daremos cuenta de que así es como tiene que ser “si es que la salvación es posible” (2:4). No explica por qué es inevitable, pero dice que todos lo veremos así sin tardar mucho.

Pensemos en ello durante un minuto. Si otras mentes están de verdad separadas de la mía, entonces son posibles también voluntades diferentes. Eso me coloca en lucha con el mundo, solo contra el universo. ¿Cómo puedo entonces estar libre de miedo, si fuerzas externas pueden volverse contra mí en cruel ataque?

Sin embargo, si todas las mentes son parte de la mente única, y si lo que pienso afecta a todas las partes de esa mente unificada, entonces la salvación es posible. Por lo tanto, una elección a favor de la paz, puede empujar a toda la mente unida hacia la paz. La salvación es posible. Yo no soy el resultado del mundo, sino que el mundo es mi resultado. Tengo el poder de elegir. Puedo elegir la paz por toda la Mente. Así es como, desde el punto de vista del Curso, puedo convertirme en el salvador del mundo.

¡Que desde hoy elija a favor de la paz, de la sanación y del perdón! Al empezar a darme cuenta de que no soy el único que experimenta los efectos de mis pensamientos, empezaré a ser cuidadoso con lo que pienso; y al empezar a ser cuidadoso con mis pensamientos, empezaré a sanar yo mismo y el mundo junto conmigo.



TEXTO

VII. Causa y efecto

1. Puede que todavía te quejes de que tienes miedo, pero aun así sigues atemorizándote a ti mismo. 2He indicado ya que no pue­des pedirme que te libere del miedo. 3Yo sé que no existe, pero tú no. 4Si me interpusiese entre tus pensamientos y sus resultados, estaría interfiriendo en la ley básica de causa y efecto: la ley más fundamental que existe. 5De nada te serviría el que yo menospre­ciase el poder de tu pensamiento. 6Ello se opondría directamente al propósito de este curso. 7Es mucho más eficaz que te recuerde que no ejerces suficiente vigilancia con respecto a tus pensamien­tos. 8Tal vez pienses que a estas alturas sólo un milagro te capaci­taría para hacer eso, lo cual es absolutamente cierto. 9No estás acostumbrado a pensar con una mentalidad milagrosa, pero se te puede enseñar a pensar de esa manera. 10Todos los obradores de milagros necesitan este tipo de instrucción.

2. No puedo permitir que dejes de vigilar a tu mente, ya que de otro modo no podrías ayudarme. 2Obrar milagros requiere el que uno se dé cuenta plenamente del poder de los pensamientos a fin de evitar las creaciones falsas. 3De lo contrario, sería necesario un milagro que rectificase a la mente misma, proceso circular éste que no propiciaría el colapso del tiempo que es para lo que el milagro se concibió. 4El obrador de milagros debe poseer un genuino respeto por la verdadera ley de causa y efecto como con­dición previa para que se produzca el milagro.

3. Tanto el milagro como el miedo proceden de pensamientos. 2Si no eres libre de elegir uno, tampoco serás libre de elegir el otro. 3Al elegir el milagro, rechazas el miedo aunque sólo sea temporal­mente. 4Te has sentido temeroso de todo el mundo y de todas las cosas. 5Tienes miedo de Dios, de mí y de ti mismo. 6Nos has percibido erróneamente o creado falsamente, y crees en lo que has fabricado. 7No habrías podido hacer nada de eso si no hubieses tenido miedo de tus propios pensamientos. 8Los temerosos no pueden sino crear falsamente, puesto que perciben erróneamente la creación. 9Cuando creas falsamente no puedes sino sufrir. 10El principio de causa y efecto se convierte ahora en un verdadero catalizador aunque sólo sea temporalmente. 11En realidad, "Causa" es un término que le corresponde propiamente a Dios, y Su "Efecto" es Su Hijo. 12Esto supone una serie de relaciones de Causa y Efecto completamente diferentes de las que tú introdu­ces en tus creaciones falsas. 13El conflicto fundamental en este mundo es, pues, entre la creación y la creación falsa. 14Todo miedo está implícito en la segunda, y todo amor en la primera. 15El conflicto es, por lo tanto, entre el amor y el miedo.

4. Ya hemos dicho que crees que no puedes controlar el miedo porque tú mismo lo inventaste, y tu creencia en él parece ponerlo fuera de tu control. 2Sin embargo, todo intento de resolver el error tratando de dominar el miedo es inútil. 3De hecho, eso no hace más que corroborar su poder, al asumir que necesita ser domi­nado. 4La verdadera solución descansa enteramente en alcanzar el dominio por medio del amor. 5En el ínterin, no obstante, la sensa­ción de conflicto es inevitable, ya que te has colocado a ti mismo en una posición en la que crees en el  poder de algo que no existe. 

5. La nada y el todo no pueden coexistir. 2Creer en uno es negar el otro. 3El miedo no es nada realmente y el amor lo es todo. 4Siempre que la luz irrumpe en la oscuridad, la oscuridad de­saparece. 5Lo que tú crees, es cierto para ti. 6En este sentido la separación ha ocurrido, y negarlo sería utilizar incorrectamente la negación. 7Concentrarse en el error, no obstante, no es más que otro error. 8El procedimiento correctivo inicial consiste en reco­nocer temporalmente que hay un problema, mas sólo como señal de que tiene que ser corregido de inmediato. 9Esto da lugar a un estado mental en el que la Expiación puede ser aceptada sin demora. 10Debe señalarse, no obstante, que, en última instancia, no puede haber transigencia alguna entre lo que lo es todo y lo que no es nada. 11El tiempo es esencialmente un recurso por medio del cual se puede abandonar toda idea de transigencia al respecto. 12Este proceso parece ser gradual debido únicamente a que el tiempo en sí comprende intervalos que no existen. 13La creación falsa hizo que esto fuese necesario como recurso de corrección. 14La aseveración: "Porque tanto amó Dios al mundo que le dio Su unigénito Hijo, para que todo el que crea en Él no perezca, mas tenga vida eterna" necesita solamente una leve corrección para que tenga sentido en este contexto: "Se lo dio a Su unigénito Hijo”. 

6. Debe observarse con especial atención que Dios tiene solamente un Hijo. 2Si todas las creaciones de Dios son Hijos Suyos, cada una de ellas tiene que ser parte integral de toda la Filiación. 3La Filia­ción, en su unicidad*, transciende la suma de sus partes. 4Este hecho, no obstante, queda velado mientras falte una sola de ellas. 5Por eso es por lo que, en última instancia, el conflicto no se puede resolver hasta que todas las partes de la Filiación hayan retor­nado. 6Sólo entonces podrá comprenderse lo que, en el verdadero sentido de la palabra, significa la plenitud. 7Cualquier parte de la Filiación puede creer, en el error o en la incompleción si así lo elige. 8Sin embargo, si lo hace, estará creyendo en la existencia de algo que no existe. 9Lo que corrige este error es la Expiación.


7. Ya he hablado brevemente acerca de la condición de estar listo, pero tal vez pueda ser útil mencionar aquí algunos puntos adicio­nales. 2Estar listo es sólo el prerequisito para que se pueda lograr algo. 3No se debe confundir una cosa con la otra. 4Tan pronto como se da la condición de estar listo, también se da, en cierta medida, el deseo de querer lograr algo, si bien éste no es necesa­riamente un deseo indiviso. 5Dicha condición de estar listo no es más que el potencial para que pueda tener lugar un cambio de mentalidad. 6La confianza no puede desarrollarse plenamente hasta que no se haya alcanzado un dominio total. 7Hemos tratado ya de corregir el error fundamental de que es posible dominar el miedo, y hemos enfatizado que el verdadero dominio sólo se puede alcanzar por medio del amor. 8Estar listo es sólo el comienzo de la confianza. 9Tal vez pienses que esto implica que tiene que transcurrir mucho tiempo entre el momento en que estás listo y aquel en el que alcanzas el dominio, pero permíteme recordarte que el tiempo y el espacio están bajo mi control