DESPERTAR AL AMOR

martes, 27 de diciembre de 2016

27 DICIEMBRE: Te entrego este instante santo. Sé Tú Quien dirige, pues quiero simplemente seguirte, seguro de que Tu dirección me brindará paz.

AUDIOLIBRO


EJERCICIOS


LECCIONES FINALES


Introducción


1. En nuestras lecciones finales utilizaremos la mínima cantidad de palabras posible. 2Tan sólo las utilizaremos al principio de nuestras prácticas, y únicamente para que nos recuerden que lo que buscamos es ir más allá de ellas. 3Dirijámonos a Aquel que nos guía en nuestro camino y que imparte seguridad a nuestros pasos. 4En Sus manos dejamos estas lecciones, y de aquí en ade­lante le entregamos también nuestras vidas. 5Pues no queremos volver a creer en el pecado, que fue lo que hizo que el mundo pareciese un lugar feo e inseguro, hostil y destructor, peligroso desde cualquier punto de vista, y traicionero más allá de cual­quier esperanza de poder tener confianza o de escapar del dolor.

2. El suyo es el único camino para hallar la paz que Dios nos ha dado. 2Su camino es el que todo el mundo tiene que recorrer al final, pues éste es el final que Dios Mismo dispuso. 3En el sueño del tiempo este final parece ser algo muy remoto. 4Sin embargo, en verdad ya está aquí, como un amable guía que nos indica qué camino tomar. 5Marchemos juntos por el camino que la verdad nos señala. 6Y seamos los líderes de los muchos hermanos que andan en busca del camino, pero que no lo encuentran.

3. Consagremos nuestras mentes a este propósito, poniendo todos nuestros pensamientos al servicio de la salvación. 2La meta que se nos ha asignado es la de perdonar al mundo. 3Ésa es la función que Dios nos ha encomendado. 4Y lo que buscamos es el final del sueño, no como nosotros queremos que dicho final sea, sino como lo quiere Dios. 5Pues no podremos sino reconocer que todo aque­llo que perdonamos es parte de Dios Mismo. 6Y así, Su recuerdo se reinstaurará en nosotros completamente y en su totalidad.

4. Nuestra función es recordarlo a Él aquí en la tierra, tal como se nos ha dado ser Su Propia compleción en la realidad. 2No nos olvidemos, por lo tanto, de que nuestro objetivo es uno que com­partimos, pues en ese recordar es donde radica el recuerdo de Dios y lo que nos señala el camino que conduce hasta Él y hasta el Remanso de Su paz. 3¿Cómo no vamos a perdonar a nuestro her­mano, que es quien nos puede ofrecer esto? 4Él es el camino, la verdad y la vida que nos muestra el sendero. 5En él reside la sal­vación, que se nos ofrece a través del perdón que le concedemos.

5. No terminaremos este año sin el regalo que nuestro Padre le prometió a Su santo Hijo. 2Hemos sido perdonados. 3Y nos encon­tramos a salvo de toda la ira que le atribuíamos a Dios y que después descubrimos no era más que un sueño. 4Se nos ha resti­tuido la cordura, en la que comprendemos que la ira es una locura, el ataque algo demente y la venganza una mera fantasía pueril. 5Nos hemos salvado de la ira porque nos dimos cuenta de que estábamos equivocados. 6Eso es todo. 7¿Y se encolerizaría un padre con su hijo porque éste no hubiese comprendido la verdad?

6. Venimos a Dios y con honestidad le decimos que no habíamos entendido, y le pedimos que nos ayude a aprender Sus lecciones a través de la Voz del Maestro que Él Mismo nos dio. 2¿E iba Dios acaso a hacerle daño a Su Hijo? 3¿O bien se apresuraría a contes­tar de inmediato, diciendo: "Este es Mi Hijo, y todo lo que tengo le pertenece"? 4Ten por seguro que así es como responderá, pues éstas son Sus Propias Palabras para ti. 5Y nadie podrá jamás tener más que esto, pues en esas Palabras yace todo lo que existe y todo lo que jamás existirá por los siglos de los siglos, así como en la eternidad.


AUDIOLIBRO



EJERCICIOS


LECCION 361


Te entrego este instante santo.
Sé Tú Quien dirige, pues quiero simplemente seguirte, seguro de que Tu dirección me brindará paz.


1. Y si necesito una palabra de aliento, Él me la dará. 2Si necesito un pensamiento, Él me lo dará también. 3Y si lo que necesito es quietud y una mente receptiva y serena, ésos serán los regalos que de Él recibiré. 4Él está a cargo a petición mía. 5Y me oirá y contestará porque Él habla en Nombre de Dios mi Padre y de Su santo Hijo.




TEXTO

 

IV. La verdadera alternativa



1. Existe una marcada tendencia a pensar que el mundo puede ofrecer consuelo y escape de los mismos problemas que tiene como propósito perpetuar. 2¿A qué se debe esto? 3Se debe a que éste es un lugar en el que elegir entre ilusiones parece ser la única opción, 4ya que tú crees tener control de los resultados de tu elección. 5Piensas, por lo tanto, que en el breve lapso que se extiende desde tu nacimiento hasta tu muerte se te ha concedido un poco de tiempo para tu uso exclusivo: un intervalo de tiempo en el que todo el mundo está en conflicto contigo, si bien puedes elegir el camino que te librará del conflicto y te conducirá más allá de las dificultades que no son de tu incumbencia. 6Pero sí que te incumben. 7¿Cómo ibas a poder, entonces, escaparte de ellas dejándolas atrás? 8Lo que tiene que ir contigo te acompañará, sea cual sea el camino que elijas recorrer.

2. La verdadera elección no es algo ilusorio. 2Mas el mundo no te la puede ofrecer. 3Todos sus caminos no hacen sino conducir a la desilusión, a la nada y a la muerte. 4Sus alternativas no constitu­yen una verdadera elección. 5No intentes escaparte de tus proble­mas aquí, 6pues el mundo fue concebido precisamente para que no se pudiese escapar de ellos. 7No te dejes engañar por los dife­rentes nombres que se le han dado a sus caminos. 8Todos tienen la misma finalidad. 9Y cada uno de ellos es tan sólo un medio para alcanzar esa finalidad, pues es ahí adonde todos ellos con­ducen, por muy diferentes que parezcan ser sus orígenes y por muy diferentes que parezcan ser sus trayectorias. 10Su final es inescapable, pues no hay elección posible entre ellos. 11Todos te conducen a la muerte. 12Recorrerás algunos de ellos felizmente por algún tiempo, antes de que comience la amargura. 13Mas por otros, las espinas se dejarán sentir de inmediato. 14La elección no es cuál ha de ser el final, sino cuándo va a llegar.

3. No hay elección posible allí donde el final es indudable. 2Tal vez prefieras probarlos todos, antes de que te des cuenta de que todos son lo mismo. 3Los caminos que el mundo ofrece parecen ser muchos, pero llegará un momento en que todo el mundo comenzará a darse cuenta de cuán parecidos son los unos a los otros. 4Hay quienes han muerto al darse cuenta de esto porque no vieron otros caminos que los que ofrecía el mundo. 5Y al darse cuenta de que no conducían a ninguna parte, perdieron toda espe­ranza. 6Sin embargo, ése fue el momento en que pudieron haber aprendido la lección más importante de todas. 7Todo el mundo tiene que llegar a este punto e ir más allá de él. 8Ciertamente es verdad que el mundo no te ofrece elección alguna. 9Mas ésta no es la lección. 10La lección tiene un propósito, y con esto llegas a entender para qué es.

4. ¿Por qué querrías probar otro camino, otra persona u otro lugar, cuando ya te has dado cuenta de cómo comienza la lección, aunque todavía no percibas para qué es? 2Su propósito es la res­puesta a la búsqueda que tienen que emprender los que todavía creen que se puede encontrar otra respuesta. 3Aprende ahora, sin dejarte abatir por ello, que no hay ninguna esperanza de encon­trar respuesta alguna en el mundo. 4Mas no juzgues la lección que apenas acaba de comenzar con esto, 5ni busques ninguna otra señal en el mundo que te haga pensar que tal vez haya otro camino. 6No sigas tratando de encontrar esperanzas donde no las hay. 7Acelera tu aprendizaje ahora, y comprende que desperdi­cias el tiempo si no vas más allá de lo que ya has aprendido hacia lo que aún te queda por aprender. 8Pues desde este punto -el más bajo- el aprendizaje te llevará a cumbres de felicidad en las que verás el propósito de la lección refulgiendo claramente, y perfectamente al alcance de tu comprensión.

5. ¿Quién estaría dispuesto a darle la espalda a todos los caminos del mundo, a menos que se diese cuenta de su auténtica futilidad? 2¿No es menester acaso que éste sea su punto de partida, en vez de buscar otro camino? 3Pues mientras vea alternativas donde no las hay, ¿qué poder de decisión podría ejercer? 4Sólo cuando se aprende dónde tiene realmente utilidad ese poder puede éste ejercerse plenamente. 5¿Y qué poder puede tener cualquier decisión si se aplica a situaciones en las que no hay elección posible?

6. Aprender que el mundo sólo ofrece una alternativa, sea cual sea la forma en que ésta se manifieste, es el comienzo de la acep­tación de que sí hay otra alternativa que es real. 2Oponerte a este paso es impedir el logro del propósito para el que viniste aquí, 3pues no viniste a aprender cómo encontrar un camino que el mundo no ofrece. 4La búsqueda de diferentes caminos en el mun­do no es más que la búsqueda de diferentes formas de verdad. 5Y esto es lo que hace que la verdad no se pueda alcanzar.

7. No pienses que puedes encontrar la felicidad siguiendo un camino que te aleja de ella. 2Eso ni tiene sentido ni puede ser la manera de alcanzarla. 3Tú que piensas que este curso es dema­siado difícil de aprender, déjame repetirte que para alcanzar una meta tienes que proceder en dirección a ella, no en dirección con­traria. 4Y todo camino que vaya en dirección contraria te impe­dirá avanzar hacia la meta que te has propuesto alcanzar. 5Si esto fuese difícil de entender, entonces sería imposible aprender este curso. 6Mas sólo en ese caso. 7Pues, de lo contrario, este curso es la simple enseñanza de lo obvio.

8. Hay una elección que tienes el poder de hacer una vez que hayas visto las verdaderas alternativas. 2Hasta que no llegues a este punto no tendrás nada entre qué elegir, y lo único que podrás hacer es decidir cuál es la mejor forma de engañarte a ti mismo otra vez. 3Este curso sólo intenta enseñarte que el poder de deci­sión no radica en elegir entre diferentes formas de lo que aún sigue siendo la misma ilusión y el mismo error. 4Todas las alterna­tivas que el mundo ofrece se basan en esto: que eliges entre tu hermano y tú; que tú ganas en la misma medida en que él pierde; y que lo que tú pierdes es lo que se le da a él. 5¡Cuán rotunda­mente opuesto a la verdad es esto, toda vez que el único propósito de la lección es enseñarte que lo que tu hermano pierde, tú lo pierdes también, y que lo que él gana es lo que se te da a ti!

9. ¡Él no ha abandonado Sus Pensamientos! 2Pero tú olvidaste Su Presencia y no recordaste Su Amor. 3No hay senda en el mundo que te pueda conducir a Él, ni objetivo mundano que pueda ser uno con el Suyo. 4¿Qué camino puede haber en todo el mundo ­-excepto si la jornada no es más que un errante vagar- que te pueda llevar hasta tu interior cuando todos fueron concebidos para separar a la jornada del propósito que debe tener? 5Todos los caminos que te alejan de lo que eres te conducen a la confu­sión y a la desesperanza. 6Sin embargo, Él nunca dejó Sus Pensa­mientos a merced de la muerte sin que su Fuente estuviese eter­namente en ellos.

10. ¡Él no ha abandonado Sus Pensamientos! 2Y así como Él no podría separarse de ellos, ellos no pueden excluirlo a Él de sí mismos. 3Moran unidos a Él, y en su unicidad* ambos se conser­van intactos. 4No hay camino que pueda alejarte de Él, 5ni jor­nada que pueda llevarte más allá de ti mismo. 6¡Qué absurdo y descabellado es pensar que puede haber un camino con seme­jante objetivo! 7¿Adónde podría conducir? 8¿Y cómo se te podría obligar a recorrerlo sin que tu propia realidad te acompañase?

11. Perdónate a ti mismo tu locura, y olvídate de todas las jorna­das fútiles y de todas las metas sin objetivo. 2No significan nada. 3No puedes dejar de ser lo que eres. 4Pues Dios es misericordioso, y no permitió que Su Hijo lo abandonara. 5Siéntete agradecido por lo que Él es, pues en ello reside tu escapatoria de la locura y de la muerte. 6No puedes estar en ningún lugar, excepto donde Él está. 7Y no hay camino que no conduzca a Él.

lunes, 26 de diciembre de 2016

26 DICIEMBRE: Que la paz sea conmigo, el santo Hijo de Dios. Que la paz sea con mi hermano, que es uno conmigo. Y que a través nuestro, el mundo sea bendecido con paz.

AUDIOLIBRO
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EJERCICIOS


LECCIÓN 360


Que la paz sea conmigo, el santo Hijo de Dios. Que la paz sea con mi hermano, que es uno conmigo. Y que a través nuestro, el mundo sea bendecido con paz.


1. Padre, Tu paz es lo que quiero dar, al haberla recibido de Ti. 2Yo soy Tu Hijo, eternamente como Tú me creaste, pues los Grandes Rayos permanecen en mí por siempre serenos e imperturbables. 3Quiero llegar a ellos en silencio y con certeza, pues en ninguna otra parte se puede hallar certeza. 4Que la paz sea conmigo, así como con el mundo. 5En la santidad fuimos creados y en la santidad seguimos. 6En Tu Hijo, al igual que en Ti, no hay mancha alguna de pecado. 7Y con este pensa­miento decimos felizmente “Amén”.





TEXTO

 

III. Los que se acusan a sí mismos

  

1. Sólo los que se acusan a sí mismos pueden condenar. 2Antes de tomar una decisión de la que se han de derivar diferentes resulta­dos tienes que aprender algo, y aprenderlo muy bien. 3Ello tiene que llegar a ser una respuesta tan típica para todo lo que hagas que acabe convirtiéndose en un hábito, de modo que sea tu pri­mera reacción ante toda tentación o suceso que ocurra. 4Aprende esto, y apréndelo bien, pues con ello la demora en experimentar felicidad se acorta por un tramo de tiempo que ni siquiera pue­des concebir: 5nunca odias a tu hermano por sus pecados, sino únicamente por los tuyos. 6Sea cual sea la forma que sus pecados parezcan adoptar, lo único que hacen es nublar el hecho de que crees que son tus propios pecados y, por lo tanto, que el ataque es su "justo" merecido.

2. ¿Por qué iban a ser sus pecados pecados, a no ser que creyeses que esos mismos pecados no se te podrían perdonar a ti? 2¿Cómo iba a ser que sus pecados fuesen reales, a no ser que creyeses que constituyen tu realidad? 3¿Y por qué los atacas por todas partes, si no fuese porque te odias a ti mismo? 4¿Eres acaso tú un pecado? 5Contestas afirmativamente cada vez que atacas, pues mediante el ataque afirmas que eres culpable y que tienes que infligirle a otro lo que tú te mereces. 6¿Y qué puedes merecer, sino lo que eres? Si no creyeses que mereces ataque, jamás se te ocurriría atacar a nadie. 8¿Por qué habrías de hacerlo? 9¿Qué sacarías con ello? 10¿Y de qué manera podría beneficiarte el asesinato?

3. Los pecados se perciben en el cuerpo, 2no en la mente. 3No se ven como propósitos, sino como acciones. 4Los cuerpos actúan, pero las mentes no. 5Por lo tanto, el cuerpo debe tener la culpa de lo que él mismo hace. 6No se le ve como algo pasivo que simple­mente se somete a tus órdenes sin hacer nada por su cuenta. 7Si tú eres un pecado, no puedes sino ser un cuerpo, pues la mente no actúa. 8Y el propósito tiene que encontrarse en el cuerpo y no en la mente. 9El cuerpo debe actuar por su cuenta y motivarse a sí mismo. 10Si eres un pecado, aprisionas a la mente dentro del cuerpo y le adjudicas el propósito de ésta a su prisión, que enton­ces actúa en su lugar. 11Un carcelero no obedece órdenes, sino que es el que le da órdenes al prisionero.

4. Mas es el cuerpo el que es el prisionero, no la mente. 2El cuerpo no tiene pensamientos. 3No tiene la capacidad de aprender, perdo­nar o esclavizar. 4No da órdenes que la mente tenga que acatar, ni fija condiciones que ésta tenga que obedecer. 5Él cuerpo sólo man­tiene en prisión a la mente que está dispuesta a morar en él. 6Se enferma siguiendo las órdenes de la mente que quiere ser su pri­sionera. 7Y envejece y muere porque dicha mente está enferma. 8El aprendizaje es lo único que puede producir cambios. 9El cuerpo, por lo tanto, al que le es imposible aprender, jamás podría cam­biar a menos que la mente prefiriese que él cambiase de aparien­cia para amoldarse al propósito que ella le confirió. 10Pues la mente puede aprender, y es en ella donde se efectúa todo cambio.

5. La mente que se considera a sí misma un pecado sólo tiene un propósito: que el cuerpo sea la fuente del pecado, para que la mantenga en la prisión que ella misma eligió y que vigila, y don­de se mantiene a sí misma separada, prisionera durmiente de los perros rabiosos del odio y de la maldad, de la enfermedad y del ataque, del dolor y de la vejez, de la angustia y del sufrimiento. 2Aquí es donde se conservan los pensamientos de sacrificio, pues ahí es donde la culpabilidad impera y donde le ordena al mundo que sea como ella misma: un lugar donde nadie puede hallar misericordia, ni sobrevivir los estragos del temor, excepto me­diante el asesinato y la muerte. 3Pues ahí tú te conviertes en un pecado, y el pecado no puede morar allí donde moran el júbilo y la libertad, pues éstos son sus enemigos y él los tiene que des­truir. 4El pecado se conserva mediante la muerte, y aquellos que creen ser un pecado no pueden sino morir por razón de lo que creen ser.

6. Alegrémonos de que ves aquello que crees, y de que se te haya concedido poder cambiar tus creencias. 2El cuerpo simplemente te seguirá. 3Jamás te puede conducir adonde tú no quieres ir. 4No es un centinela de tu sueño, ni interfiere en tu despertar. 5Libera a tu cuerpo del encarcelamiento, y no verás a nadie prisionero de lo que tú mismo te has escapado. 6Tampoco querrás retener en la culpabilidad a aquellos que habías decidido eran tus enemigos, ni mantener encadenados a la ilusión de un amor cambiante a aquellos que consideras amigos.

7. Los inocentes otorgan libertad como muestra de gratitud por su liberación. 2Y lo que ven apoya su liberación del encarcela­miento y de la muerte. 3Haz que tu mente sea receptiva al cam­bio, y ni a tu hermano ni a ti se os podrá imponer ninguna pena ancestral. 4Pues Dios ha decretado que no se pueda pedir ni hacer ningún sacrificio.


  

domingo, 25 de diciembre de 2016

25 DICIEMBRE: La respuesta de Dios es alguna forma de paz. Todo dolor sana; toda aflicción queda reemplazada por la dicha. Las puertas de la prisión se abren. Y se comprende que todo pecado no es más que un simple error.

AUDIOLIBRO


EJERCICIOS


LECCIÓN 359


La respuesta de Dios es alguna forma de paz. Todo dolor sana; toda aflicción queda reemplazada por la dicha. Las puertas de la prisión se abren. Y se comprende que todo pecado no es más que un simple error.


1. Padre, hoy vamos a perdonar Tu mundo y a dejar que la creación sea Tuya. 2Hemos entendido todas las cosas erróneamente. 3Pero no hemos podido convertir a los santos Hijos de Dios en pecadores. 4Lo que Tú creaste libre de pecado ha de permanecer así por siempre jamás. 5Ésa es nuestra condición. 6Y nos regocijamos al darnos cuenta de que los erro­res que hemos cometido no tienen efectos reales sobre nosotros. 7El pecado es imposible, y en este hecho descansa el perdón sobre una base mucho más sólida que el mundo de sombras que vemos. 8Ayúdanos a perdonar, pues queremos ser redimidos. 9Ayúdanos a perdonar, pues que­remos estar en paz.