DESPERTAR AL AMOR

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domingo, 13 de enero de 2019

13 ENERO: Un mundo sin significado engendra temor.

AUDIOLIBRO




EJERCICIOS



LECCION 13

Un mundo sin significado engendra temor.

1. La idea de hoy es realmente una variación de la anterior, excepto que es más específica en cuanto a la emoción suscitada. 2De hecho, un mundo sin significado es imposible. 3Lo que no tiene significado no existe. 4Sin embargo, de eso no se deduce que tú no puedas pensar que percibes algo que no tiene significado. 5Por el contrario, eres especialmente propenso a pensar que sí lo percibes.

2. El reconocimiento de esa falta de significado produce una aguda ansiedad en todos los que se perciben como separados. 2Representa una situación en la que Dios y el ego se "desafían" entre sí con respecto a qué significado ha de escribirse en el espa­cio vacío provisto por dicha falta. 3El ego se abalanza frenéticamente para establecer allí sus propias ideas, temeroso de que, de otro modo, el vacío pueda ser utilizado para demostrar su propia impotencia e irrealidad. 4Y solamente en esto está en lo cierto.

3. Es esencial, por lo tanto, que aprendas a reconocer lo que no tiene significado y a aceptarlo sin temor. 2Si tienes miedo, no podrás por menos que dotar al mundo con atributos que no posee, y abarrotarlo con imágenes que no existen. 3Para el ego, las ilusiones son dispositivos de seguridad, como deben serlo también para ti que te equiparas con él.

4. Los ejercicios de hoy, que deben hacerse unas tres o cuatro veces, sin que excedan un minuto cada vez, han de practicarse de manera ligeramente distinta de los anteriores. 2Repite la idea de hoy para tus adentros con los ojos cerrados. 3Luego abre los ojos y mira lentamente a tu alrededor mientras dices:

4Estoy contemplando un mundo que no tiene significado.

5Repite esta afirmación para tus adentros mientras miras a tu alre­dedor. 6Luego cierra los ojos y concluye con:

7Un mundo que no tiene significado engendra temor por­que creo que estoy compitiendo con Dios.

5. Tal vez te resulte difícil evitar resistirte, en una forma u otra, a esta última afirmación. 2Sea cual fuere la forma en que se mani­fieste dicha resistencia, recuérdate a ti mismo que en realidad tie­nes miedo de esa clase de pensamiento debido a la "venganza" del "enemigo”. 3No se espera que a estas alturas creas esta afirma­ción, y probablemente la descartarás por considerarla absurda. 4Observa cuidadosamente, no obstante, cualquier señal de temor patente o encubierto que dicha afirmación pueda suscitar.

6. Ésta es la primera vez que intentamos exponer una relación explícita de causa y efecto de una clase que aún eres muy inex­perto en reconocer. 2No te enfrasques en esa última afirmación, y no trates ni siquiera de pensar en ella, excepto durante las sesio­nes de práctica. 3Eso es suficiente por ahora.



Instrucciones para la práctica

Propósito: El mismo que ayer.

Ejercicio: Tres o cuatro veces, durante 1 minuto más o menos (no más). 

  • Cierra los ojos y repite la idea. 
  • Abre los ojos y mira lentamente a tu alrededor. Mientras lo haces así, repite una y otra vez: “Estoy contemplando un mundo que no tiene significado”. 
  • Cierra los ojos y di: “Un mundo que no tiene significado engendra temor porque creo que estoy compitiendo con Dios”.


Observaciones: No te preocupes si no te crees la afirmación final. Puedes pensar que es una locura y puede que te resistas a ella. Todo eso es normal. Simplemente date cuenta de tu resistencia, cualquier forma que tome, y dite a ti mismo que la verdadera razón de ello es que esta frase despierta tu miedo oculto a la venganza de Dios. Muy dentro de ti crees que, si te das prisa y escribes tu significado sobre la pizarra en blanco del mundo, has derrotado temporalmente a Dios. Como resultado, crees que ahora te enfrentas a su ira. Para hacerle frente a esta creencia la has enterrado muy profundo en tu inconsciente, pero la afirmación final de hoy la saca de nuevo a la superficie. Por eso es por lo que temes a la afirmación y estás impaciente por desecharla. A causa de todo esto, trata de no pensar en ello excepto durante los ejercicios.

Comentario

Más que molestarnos, el mundo sin significado que vemos produce miedo dentro de nosotros. Después de pasar varios días convenciéndonos, así parece, de que el mundo no significa nada, el Curso “le da la vuelta”:

De hecho, un mundo sin significado es imposible. Lo que no tiene significado no existe. (1:2-3)

La Introducción al Curso afirma que: “Nada irreal existe” (T.In.2:3), y ahora se nos dice que no existe nada sin significado (1:3). La situación no es que existan cosas sin significado y que tengamos miedo porque las vemos; lo que sucede es que pensamos que percibimos cosas sin significado y nos apresuramos a escribir sobre ellas nuestro propio significado. No vemos significado porque no queremos ver el significado que Dios ya les ha dado.

Cuando vemos lo que no tiene significado se produce ansiedad dentro de nosotros:

Representa una situación en la que Dios y el ego se “desafían” entre sí con respecto a qué significado ha de escribirse en el espacio en blanco provisto por dicha falta. El ego se abalanza frenéticamente para establecer allí sus propias ideas, temeroso de que, de otro modo, el vacío pueda ser utilizado para demostrar su propia impotencia e irrealidad. Y solamente en esto está en lo cierto. (2:2-4)

Si el ego no se apresurase a dar su propio significado, el significado establecido por Dios, ciertamente, demostraría la irrealidad del ego. Por eso el ego se imagina que ve un espacio sin significado en el que poner el suyo propio, teme al significado que Dios ya ha dado. Nosotros le damos nuestro propio significado a todo.


El Curso insiste en que si no nos apresurásemos a poner nuestro propio significado, el mensaje que oiríamos sería de amor y belleza. Esto es cierto, no importa cuál parezca ser la “situación externa”. Por ejemplo, un hermano puede estar totalmente engañado por su ego y atacarnos de palabra. El mensaje que oímos en sus palabras, no importa su forma, es el que elegimos escuchar. Le damos el significado que pensamos que nuestro hermano nos está transmitiendo.

Si mi mente estuviese en sintonía con el Espíritu Santo, no importa lo que otro haga o diga, yo oiría un mensaje que afirma el Cristo en él y en mí, y que motiva mi amor. (Para una larga y complicada sección sobre este tema, ver Texto, Capítulo 9, Sección II: “La Respuesta a la Oración”, que en parte dice: “El mensaje que tu hermano te comunica depende de ti. ¿Qué te está diciendo? ¿Qué desearías que te dijese? Lo que hayas decidido acerca de tu hermano determina el mensaje que recibes” (T.9.II.5:1-4).


La idea de que estamos compitiendo con Dios y de que tenemos miedo de la venganza de Dios porque estamos luchando contra Él, puede parecer ridícula, como admite la lección. En este nivel, estamos principalmente intentando darnos cuenta de que tenemos miedo de dejar algo sin significado, aunque no nos demos cuenta de por qué tenemos miedo de ello. Nos pide que estemos dispuestos a decir: “No sé lo que esto significa”, ¡verdaderamente tenemos miedo de ello! La lección también nos pide que nos hagamos conscientes de cualquier forma de miedo. No que intentemos vencerlo, sólo que nos demos cuenta de él. Observa que dejar a algo sin darle significado te ocasiona ansiedad, y permítete a ti mismo pensar que quizá la razón es que de algún modo, en algún lugar profundo de tu inconsciente, tienes miedo del significado que Dios podría escribir allí si se lo permitieses.





sábado, 13 de enero de 2018

13 ENERO: Un mundo sin significado engendra temor.

AUDIOLIBRO




EJERCICIOS



LECCION 13

Un mundo sin significado engendra temor.

1. La idea de hoy es realmente una variación de la anterior, excepto que es más específica en cuanto a la emoción suscitada. 2De hecho, un mundo sin significado es imposible. 3Lo que no tiene significado no existe. 4Sin embargo, de eso no se deduce que tú no puedas pensar que percibes algo que no tiene significado. 5Por el contrario, eres especialmente propenso a pensar que sí lo percibes.

2. El reconocimiento de esa falta de significado produce una aguda ansiedad en todos los que se perciben como separados. 2Representa una situación en la que Dios y el ego se "desafían" entre sí con respecto a qué significado ha de escribirse en el espa­cio vacío provisto por dicha falta. 3El ego se abalanza frenéticamente para establecer allí sus propias ideas, temeroso de que, de otro modo, el vacío pueda ser utilizado para demostrar su propia impotencia e irrealidad. 4Y solamente en esto está en lo cierto.

3. Es esencial, por lo tanto, que aprendas a reconocer lo que no tiene significado y a aceptarlo sin temor. 2Si tienes miedo, no podrás por menos que dotar al mundo con atributos que no posee, y abarrotarlo con imágenes que no existen. 3Para el ego, las ilusiones son dispositivos de seguridad, como deben serlo también para ti que te equiparas con él.

4. Los ejercicios de hoy, que deben hacerse unas tres o cuatro veces, sin que excedan un minuto cada vez, han de practicarse de manera ligeramente distinta de los anteriores. 2Repite la idea de hoy para tus adentros con los ojos cerrados. 3Luego abre los ojos y mira lentamente a tu alrededor mientras dices:

4Estoy contemplando un mundo que no tiene significado.

5Repite esta afirmación para tus adentros mientras miras a tu alre­dedor. 6Luego cierra los ojos y concluye con:

7Un mundo que no tiene significado engendra temor por­que creo que estoy compitiendo con Dios.

5. Tal vez te resulte difícil evitar resistirte, en una forma u otra, a esta última afirmación. 2Sea cual fuere la forma en que se mani­fieste dicha resistencia, recuérdate a ti mismo que en realidad tie­nes miedo de esa clase de pensamiento debido a la "venganza" del "enemigo”. 3No se espera que a estas alturas creas esta afirma­ción, y probablemente la descartarás por considerarla absurda. 4Observa cuidadosamente, no obstante, cualquier señal de temor patente o encubierto que dicha afirmación pueda suscitar.

6. Ésta es la primera vez que intentamos exponer una relación explícita de causa y efecto de una clase que aún eres muy inex­perto en reconocer. 2No te enfrasques en esa última afirmación, y no trates ni siquiera de pensar en ella, excepto durante las sesio­nes de práctica. 3Eso es suficiente por ahora.



Instrucciones para la práctica

Propósito: El mismo que ayer.

Ejercicio: Tres o cuatro veces, durante 1 minuto más o menos (no más). 

  • Cierra los ojos y repite la idea. 
  • Abre los ojos y mira lentamente a tu alrededor. Mientras lo haces así, repite una y otra vez: “Estoy contemplando un mundo que no tiene significado”. 
  • Cierra los ojos y di: “Un mundo que no tiene significado engendra temor porque creo que estoy compitiendo con Dios”.


Observaciones: No te preocupes si no te crees la afirmación final. Puedes pensar que es una locura y puede que te resistas a ella. Todo eso es normal. Simplemente date cuenta de tu resistencia, cualquier forma que tome, y dite a ti mismo que la verdadera razón de ello es que esta frase despierta tu miedo oculto a la venganza de Dios. Muy dentro de ti crees que, si te das prisa y escribes tu significado sobre la pizarra en blanco del mundo, has derrotado temporalmente a Dios. Como resultado, crees que ahora te enfrentas a su ira. Para hacerle frente a esta creencia la has enterrado muy profundo en tu inconsciente, pero la afirmación final de hoy la saca de nuevo a la superficie. Por eso es por lo que temes a la afirmación y estás impaciente por desecharla. A causa de todo esto, trata de no pensar en ello excepto durante los ejercicios.

Comentario

Más que molestarnos, el mundo sin significado que vemos produce miedo dentro de nosotros. Después de pasar varios días convenciéndonos, así parece, de que el mundo no significa nada, el Curso “le da la vuelta”:

De hecho, un mundo sin significado es imposible. Lo que no tiene significado no existe. (1:2-3)

La Introducción al Curso afirma que: “Nada irreal existe” (T.In.2:3), y ahora se nos dice que no existe nada sin significado (1:3). La situación no es que existan cosas sin significado y que tengamos miedo porque las vemos; lo que sucede es que pensamos que percibimos cosas sin significado y nos apresuramos a escribir sobre ellas nuestro propio significado. No vemos significado porque no queremos ver el significado que Dios ya les ha dado.

Cuando vemos lo que no tiene significado se produce ansiedad dentro de nosotros:

Representa una situación en la que Dios y el ego se “desafían” entre sí con respecto a qué significado ha de escribirse en el espacio en blanco provisto por dicha falta. El ego se abalanza frenéticamente para establecer allí sus propias ideas, temeroso de que, de otro modo, el vacío pueda ser utilizado para demostrar su propia impotencia e irrealidad. Y solamente en esto está en lo cierto. (2:2-4)

Si el ego no se apresurase a dar su propio significado, el significado establecido por Dios, ciertamente, demostraría la irrealidad del ego. Por eso el ego se imagina que ve un espacio sin significado en el que poner el suyo propio, teme al significado que Dios ya ha dado. Nosotros le damos nuestro propio significado a todo.


El Curso insiste en que si no nos apresurásemos a poner nuestro propio significado, el mensaje que oiríamos sería de amor y belleza. Esto es cierto, no importa cuál parezca ser la “situación externa”. Por ejemplo, un hermano puede estar totalmente engañado por su ego y atacarnos de palabra. El mensaje que oímos en sus palabras, no importa su forma, es el que elegimos escuchar. Le damos el significado que pensamos que nuestro hermano nos está transmitiendo.

Si mi mente estuviese en sintonía con el Espíritu Santo, no importa lo que otro haga o diga, yo oiría un mensaje que afirma el Cristo en él y en mí, y que motiva mi amor. (Para una larga y complicada sección sobre este tema, ver Texto, Capítulo 9, Sección II: “La Respuesta a la Oración”, que en parte dice: “El mensaje que tu hermano te comunica depende de ti. ¿Qué te está diciendo? ¿Qué desearías que te dijese? Lo que hayas decidido acerca de tu hermano determina el mensaje que recibes” (T.9.II.5:1-4).


La idea de que estamos compitiendo con Dios y de que tenemos miedo de la venganza de Dios porque estamos luchando contra Él, puede parecer ridícula, como admite la lección. En este nivel, estamos principalmente intentando darnos cuenta de que tenemos miedo de dejar algo sin significado, aunque no nos demos cuenta de por qué tenemos miedo de ello. Nos pide que estemos dispuestos a decir: “No sé lo que esto significa”, ¡verdaderamente tenemos miedo de ello! La lección también nos pide que nos hagamos conscientes de cualquier forma de miedo. No que intentemos vencerlo, sólo que nos demos cuenta de él. Observa que dejar a algo sin darle significado te ocasiona ansiedad, y permítete a ti mismo pensar que quizá la razón es que de algún modo, en algún lugar profundo de tu inconsciente, tienes miedo del significado que Dios podría escribir allí si se lo permitieses.





viernes, 13 de enero de 2017

13 ENERO: Un mundo sin significado engendra temor.

AUDIOLIBRO




EJERCICIOS



LECCION 13

Un mundo sin significado engendra temor.

1. La idea de hoy es realmente una variación de la anterior, excepto que es más específica en cuanto a la emoción suscitada. 2De hecho, un mundo sin significado es imposible. 3Lo que no tiene significado no existe. 4Sin embargo, de eso no se deduce que tú no puedas pensar que percibes algo que no tiene significado. 5Por el contrario, eres especialmente propenso a pensar que sí lo percibes.

2. El reconocimiento de esa falta de significado produce una aguda ansiedad en todos los que se perciben como separados. 2Representa una situación en la que Dios y el ego se "desafían" entre sí con respecto a qué significado ha de escribirse en el espa­cio vacío provisto por dicha falta. 3El ego se abalanza frenéticamente para establecer allí sus propias ideas, temeroso de que, de otro modo, el vacío pueda ser utilizado para demostrar su propia impotencia e irrealidad. 4Y solamente en esto está en lo cierto.

3. Es esencial, por lo tanto, que aprendas a reconocer lo que no tiene significado y a aceptarlo sin temor. 2Si tienes miedo, no podrás por menos que dotar al mundo con atributos que no posee, y abarrotarlo con imágenes que no existen. 3Para el ego, las ilusiones son dispositivos de seguridad, como deben serlo también para ti que te equiparas con él.

4. Los ejercicios de hoy, que deben hacerse unas tres o cuatro veces, sin que excedan un minuto cada vez, han de practicarse de manera ligeramente distinta de los anteriores. 2Repite la idea de hoy para tus adentros con los ojos cerrados. 3Luego abre los ojos y mira lentamente a tu alrededor mientras dices:

4Estoy contemplando un mundo que no tiene significado.

5Repite esta afirmación para tus adentros mientras miras a tu alre­dedor. 6Luego cierra los ojos y concluye con:

7Un mundo que no tiene significado engendra temor por­que creo que estoy compitiendo con Dios.

5. Tal vez te resulte difícil evitar resistirte, en una forma u otra, a esta última afirmación. 2Sea cual fuere la forma en que se mani­fieste dicha resistencia, recuérdate a ti mismo que en realidad tie­nes miedo de esa clase de pensamiento debido a la "venganza" del "enemigo”. 3No se espera que a estas alturas creas esta afirma­ción, y probablemente la descartarás por considerarla absurda. 4Observa cuidadosamente, no obstante, cualquier señal de temor patente o encubierto que dicha afirmación pueda suscitar.

6. Ésta es la primera vez que intentamos exponer una relación explícita de causa y efecto de una clase que aún eres muy inex­perto en reconocer. 2No te enfrasques en esa última afirmación, y no trates ni siquiera de pensar en ella, excepto durante las sesio­nes de práctica. 3Eso es suficiente por ahora.



Instrucciones para la práctica

Propósito: El mismo que ayer.

Ejercicio: Tres o cuatro veces, durante 1 minuto más o menos (no más). 

  • Cierra los ojos y repite la idea. 
  • Abre los ojos y mira lentamente a tu alrededor. Mientras lo haces así, repite una y otra vez: “Estoy contemplando un mundo que no tiene significado”. 
  • Cierra los ojos y di: “Un mundo que no tiene significado engendra temor porque creo que estoy compitiendo con Dios”.


Observaciones: No te preocupes si no te crees la afirmación final. Puedes pensar que es una locura y puede que te resistas a ella. Todo eso es normal. Simplemente date cuenta de tu resistencia, cualquier forma que tome, y dite a ti mismo que la verdadera razón de ello es que esta frase despierta tu miedo oculto a la venganza de Dios. Muy dentro de ti crees que, si te das prisa y escribes tu significado sobre la pizarra en blanco del mundo, has derrotado temporalmente a Dios. Como resultado, crees que ahora te enfrentas a su ira. Para hacerle frente a esta creencia la has enterrado muy profundo en tu inconsciente, pero la afirmación final de hoy la saca de nuevo a la superficie. Por eso es por lo que temes a la afirmación y estás impaciente por desecharla. A causa de todo esto, trata de no pensar en ello excepto durante los ejercicios.

Comentario

Más que molestarnos, el mundo sin significado que vemos produce miedo dentro de nosotros. Después de pasar varios días convenciéndonos, así parece, de que el mundo no significa nada, el Curso “le da la vuelta”:

De hecho, un mundo sin significado es imposible. Lo que no tiene significado no existe. (1:2-3)

La Introducción al Curso afirma que: “Nada irreal existe” (T.In.2:3), y ahora se nos dice que no existe nada sin significado (1:3). La situación no es que existan cosas sin significado y que tengamos miedo porque las vemos; lo que sucede es que pensamos que percibimos cosas sin significado y nos apresuramos a escribir sobre ellas nuestro propio significado. No vemos significado porque no queremos ver el significado que Dios ya les ha dado.

Cuando vemos lo que no tiene significado se produce ansiedad dentro de nosotros:

Representa una situación en la que Dios y el ego se “desafían” entre sí con respecto a qué significado ha de escribirse en el espacio en blanco provisto por dicha falta. El ego se abalanza frenéticamente para establecer allí sus propias ideas, temeroso de que, de otro modo, el vacío pueda ser utilizado para demostrar su propia impotencia e irrealidad. Y solamente en esto está en lo cierto. (2:2-4)

Si el ego no se apresurase a dar su propio significado, el significado establecido por Dios, ciertamente, demostraría la irrealidad del ego. Por eso el ego se imagina que ve un espacio sin significado en el que poner el suyo propio, teme al significado que Dios ya ha dado. Nosotros le damos nuestro propio significado a todo.


El Curso insiste en que si no nos apresurásemos a poner nuestro propio significado, el mensaje que oiríamos sería de amor y belleza. Esto es cierto, no importa cuál parezca ser la “situación externa”. Por ejemplo, un hermano puede estar totalmente engañado por su ego y atacarnos de palabra. El mensaje que oímos en sus palabras, no importa su forma, es el que elegimos escuchar. Le damos el significado que pensamos que nuestro hermano nos está transmitiendo.

Si mi mente estuviese en sintonía con el Espíritu Santo, no importa lo que otro haga o diga, yo oiría un mensaje que afirma el Cristo en él y en mí, y que motiva mi amor. (Para una larga y complicada sección sobre este tema, ver Texto, Capítulo 9, Sección II: “La Respuesta a la Oración”, que en parte dice: “El mensaje que tu hermano te comunica depende de ti. ¿Qué te está diciendo? ¿Qué desearías que te dijese? Lo que hayas decidido acerca de tu hermano determina el mensaje que recibes” (T.9.II.5:1-4).


La idea de que estamos compitiendo con Dios y de que tenemos miedo de la venganza de Dios porque estamos luchando contra Él, puede parecer ridícula, como admite la lección. En este nivel, estamos principalmente intentando darnos cuenta de que tenemos miedo de dejar algo sin significado, aunque no nos demos cuenta de por qué tenemos miedo de ello. Nos pide que estemos dispuestos a decir: “No sé lo que esto significa”, ¡verdaderamente tenemos miedo de ello! La lección también nos pide que nos hagamos conscientes de cualquier forma de miedo. No que intentemos vencerlo, sólo que nos demos cuenta de él. Observa que dejar a algo sin darle significado te ocasiona ansiedad, y permítete a ti mismo pensar que quizá la razón es que de algún modo, en algún lugar profundo de tu inconsciente, tienes miedo del significado que Dios podría escribir allí si se lo permitieses.




TEXTO

IV. La curación y la liberación del miedo

1. Vamos a hacer ahora hincapié en la curación. 2El milagro es el medio, la Expiación el principio y la curación el resultado. 3Hablar de "una curación milagrosa" es combinar impropiamente dos órdenes de realidad diferentes. 4Una curación no es un milagro. 5La Expiación -el último milagro- es un remedio, y cualquier clase de curación es su resultado. 6Es irrelevante a qué clase de error se aplique la Expiación. 7Toda curación es esencialmente una liberación del miedo. 8Para poder llevarla a cabo, tú mismo debes estar libre de todo miedo. No entiendes lo que es la curación debido a tu propio miedo.

2.  Un paso importante en el plan de la Expiación es deshacer el error en todos los niveles. 2La enfermedad o "mentalidad-no-recta" es el resultado de una confusión de niveles, pues siempre com­porta la creencia de que lo que está mal en un nivel puede afectar adversamente a otro. 3Nos hemos referido a los milagros como un medio de corregir la confusión de niveles, ya que todos los errores tienen que corregirse en el mismo nivel en que se originaron. 4Sólo la mente puede errar. 5El cuerpo sólo puede actuar equivo­cadamente cuando está respondiendo a un pensamiento falso. 6El cuerpo no puede crear y la creencia de que puede -error básico- ­da lugar a todos los síntomas físicos. 7Las enfermedades físicas implican la creencia en la magia. 8La distorsión que dio lugar a la magia se basa en la creencia de que existe una capacidad creativa en la materia que la mente no puede controlar. 9Este error puede manifestarse de dos formas: se puede creer que la mente puede crear falsamente en el cuerpo, o que el cuerpo puede crear falsa­mente en la mente. 10Cuando se comprende que la mente -el único nivel de creación- no puede crear más allá de sí misma, ninguno de esos dos tipos de confusión tiene por qué producirse. 

3. Sólo la mente puede crear porque el espíritu ya fue creado, y el cuerpo es un recurso de aprendizaje al servicio de la mente. 2Los recursos de aprendizaje no son lecciones en sí mismos. 3Su propó­sito es simplemente facilitar el aprendizaje. 4Lo peor que puede ocurrir cuando se usan indebidamente es que no lo faciliten. 5De por sí, un recurso de aprendizaje no tiene poder para producir verdaderos errores en el aprendizaje. 6El cuerpo; si se le entiende correctamente, comparte la invulnerabilidad de la Expiación en lo que respecta a las defensas de doble filo. 7Ello es así no porque sea un milagro, sino porque, de por sí, no da lugar a interpretaciones falsas. 8El cuerpo es sencillamente parte de tu experiencia en el mundo físico. 9Se puede exagerar el valor de sus capacidades y con frecuencia se hace. 10Sin embargo, es casi imposible negar su existencia en este mundo. 11Los que lo hacen se dedican a una forma de negación particularmente inútil. 12En este caso el tér­mino "inútil" significa únicamente que no es necesario proteger a la mente negando lo no-mental. 13Si uno niega este desafortunado aspecto del poder de la mente, está negando también el poder mismo.

4. Todos los remedios materiales que aceptas como medicamento para los males corporales son re-afirmaciones de principios mági­cos. 2Éste es el primer paso que nos conduce a la creencia de que el cuerpo es el causante de sus propias enfermedades. 3El segundo paso en falso es tratar de curarlo por medio de agentes no-creati­vos. 4Esto no quiere decir, sin embargo, que el uso de tales agentes con propósitos correctivos sea censurable. 5A veces la enfermedad tiene tan aprisionada a la mente que temporalmente le impide a la persona tener acceso a la Expiación. 6En ese caso, tal vez sea pru­dente usar un enfoque conciliatorio entre el cuerpo y la mente en el que a algo externo se le adjudica temporalmente la creencia de que puede curar. 7Esto se debe a que lo que menos puede ayudar al que no está en su mente recta o al enfermo es hacer algo que aumente su miedo. 8De por sí ya se encuentra en un estado debili­tado debido a éste. 9Exponerle prematuramente a un milagro podría precipitarle al pánico, 10lo cual es muy probable que ocu­rriese en aquellos casos en que la percepción invertida ha dado lugar a la creencia de que los milagros son algo temible.

5. El valor de la Expiación no reside en la manera en que ésta se expresa. 2De hecho, si se usa acertadamente, será expresada ine­vitablemente en la forma que le resulte más beneficiosa a aquel que la va a recibir. 3Esto quiere decir que para que un milagro sea lo más eficaz posible, tiene que ser expresado en un idioma que el que lo ha de recibir pueda entender sin miedo. 4Eso no signi­fica que ése sea necesariamente el más alto nivel de comunica­ción de que dicha persona es capaz. 5Significa, no obstante, que ése es el más alto nivel de comunicación de que es capaz ahora. 6El propósito del milagro es elevar el nivel de comunicación, no reducirlo mediante un aumento del miedo.


miércoles, 13 de enero de 2016

13 ENERO: Un mundo sin significado engendra temor.

AUDIOLIBRO




EJERCICIOS



LECCION 13

Un mundo sin significado engendra temor.

1. La idea de hoy es realmente una variación de la anterior, excepto que es más específica en cuanto a la emoción suscitada. 2De hecho, un mundo sin significado es imposible. 3Lo que no tiene significado no existe. 4Sin embargo, de eso no se deduce que tú no puedas pensar que percibes algo que no tiene significado. 5Por el contrario, eres especialmente propenso a pensar que sí lo percibes.

2. El reconocimiento de esa falta de significado produce una aguda ansiedad en todos los que se perciben como separados. 2Representa una situación en la que Dios y el ego se "desafían" entre sí con respecto a qué significado ha de escribirse en el espa­cio vacío provisto por dicha falta. 3El ego se abalanza frenéticamente para establecer allí sus propias ideas, temeroso de que, de otro modo, el vacío pueda ser utilizado para demostrar su propia impotencia e irrealidad. 4Y solamente en esto está en lo cierto.

3. Es esencial, por lo tanto, que aprendas a reconocer lo que no tiene significado y a aceptarlo sin temor. 2Si tienes miedo, no podrás por menos que dotar al mundo con atributos que no posee, y abarrotarlo con imágenes que no existen. 3Para el ego, las ilusiones son dispositivos de seguridad, como deben serlo también para ti que te equiparas con él.

4. Los ejercicios de hoy, que deben hacerse unas tres o cuatro veces, sin que excedan un minuto cada vez, han de practicarse de manera ligeramente distinta de los anteriores. 2Repite la idea de hoy para tus adentros con los ojos cerrados. 3Luego abre los ojos y mira lentamente a tu alrededor mientras dices:

4Estoy contemplando un mundo que no tiene significado.

5Repite esta afirmación para tus adentros mientras miras a tu alre­dedor. 6Luego cierra los ojos y concluye con:

7Un mundo que no tiene significado engendra temor por­que creo que estoy compitiendo con Dios.

5. Tal vez te resulte difícil evitar resistirte, en una forma u otra, a esta última afirmación. 2Sea cual fuere la forma en que se mani­fieste dicha resistencia, recuérdate a ti mismo que en realidad tie­nes miedo de esa clase de pensamiento debido a la "venganza" del "enemigo”. 3No se espera que a estas alturas creas esta afirma­ción, y probablemente la descartarás por considerarla absurda. 4Observa cuidadosamente, no obstante, cualquier señal de temor patente o encubierto que dicha afirmación pueda suscitar.

6. Ésta es la primera vez que intentamos exponer una relación explícita de causa y efecto de una clase que aún eres muy inex­perto en reconocer. 2No te enfrasques en esa última afirmación, y no trates ni siquiera de pensar en ella, excepto durante las sesio­nes de práctica. 3Eso es suficiente por ahora.




TEXTO

III. El altar de Dios


1. Sólo puedes aceptar la Expiación dentro de ti liberando la luz interior. 2Desde la separación, las defensas se han usado casi exclusivamente para defenderse contra la Expiación y mantener así vigente la separación. 3Generalmente esto se manifiesta como una necesidad de proteger el cuerpo. 4Las múltiples fantasías corporales a las que las mentes se entregan proceden de la creencia distorsionada de que el cuerpo puede usarse como un medio para alcanzar la "expiación" 5Percibir el cuerpo como un templo es únicamente el primer paso en el proceso de corregir esta dis­torsión, ya que sólo la altera en parte. 6Dicha percepción del cuerpo ciertamente reconoce que la Expiación en términos físicos es imposible. 7El siguiente paso, no obstante, es darse cuenta de que un templo no es en modo alguno una estructura. 8Su verda­dera santidad reside en el altar interior en torno al cual se erige la estructura. 9Hacer hincapié en estructuras hermosas es señal de que se teme a la Expiación y de que no se está dispuesto a llegar al altar en sí. 10La auténtica belleza del templo no puede verse con los ojos físicos. 11La visión espiritual, por otra parte, al ser una visión perfecta, no puede ver la estructura en absoluto. 12Puede, no obstante, ver el altar con perfecta claridad.

2. Para que la eficacia de la Expiación sea perfecta, a ésta le corresponde estar en el centro del altar interior, desde donde sub­sana la separación y restituye la plenitud de la mente. 2Antes de la separación la mente era invulnerable al miedo, ya que el miedo no existía. 3Tanto la separación como el miedo son creaciones fal­sas que tienen que deshacerse a fin de que se pueda restaurar el templo y abrir el altar para que reciba la Expiación. 4Esto supone el fin de la separación, al poner dentro de ti la única defensa eficaz contra todo pensamiento de separación, haciendo de este modo que seas absolutamente invulnerable.

3. El que todos acepten la Expiación es sólo cuestión de tiempo. 2Tal vez parezca que esto contradice su libre albedrío, dada la inevitabilidad de la decisión final, pero en realidad no es así. 3Pue­des aplazar lo que tienes que hacer y eres capaz de enormes dila­ciones, pero no puedes desvincularte completamente de tu Creador, Quien fija los límites de tu capacidad para crear falsa­mente. 4Una voluntad aprisionada engendra una situación tal, que, llevada al extremo, se hace completamente intolerable. 5La resistencia al dolor puede ser grande, pero no es ilimitada. 6A la larga, todo el mundo empieza a reconocer, por muy vagamente que sea, que tiene que haber un camino mejor. 7A medida que este reconocimiento se arraiga más, acaba por convertirse en un punto decisivo en la vida de cada persona. 8Esto finalmente vuelve a despertar la visión espiritual y, al mismo tiempo, mitiga el apego a la visión física. 9Este alternar entre los dos niveles de percepción se experimenta normalmente como un conflicto que puede llegar a ser muy agudo. 10Aun así, el desenlace final es tan inevitable como Dios.

4.  La visión espiritual literalmente no puede ver el error, y busca simplemente la Expiación. 2Todas las soluciones que los ojos del cuerpo buscan se desvanecen. 3La visión espiritual mira hacia adentro e inmediatamente se da cuenta de que el altar ha sido profanado y de que necesita ser reparado y protegido. 4Perfecta­mente consciente de la defensa apropiada, la visión espiritual pasa por alto todas las demás y mira más allá del error hacia la verdad. 5Debido a la fuerza de su visión, pone a la mente a su servicio. 6Esto re-establece el poder de la mente y hace que las demoras le resulten cada vez más intolerables al darse cuenta de que lo único que hacen es añadir dolor innecesario. 7Como resultado de ello, la mente se vuelve cada vez más sensible a lo que antes habría considerado sólo pequeñas molestias.

5. Los Hijos de Dios tienen derecho al perfecto bienestar que resulta de tener perfecta confianza. 2Hasta que no logran esto, se agotan a sí mismos y desperdician sus verdaderos poderes creati­vos en fútiles intentos de obtener un mayor bienestar valiéndose de medios inadecuados. 3Sin embargo, los medios reales ya les han sido provistos y no requieren esfuerzo alguno por su parte. 4La Expiación es la única ofrenda digna de ser ofrecida en el altar de Dios, debido al valor que el altar en sí tiene. 5Fue creado per­fecto y es absolutamente digno de recibir perfección. 6Entre Dios y Sus creaciones existe una perfecta interdependencia. 7ÉI depende de ellas porque las creó perfectas. 8Les dio Su paz para que nada las pudiese alterar ni engañar. 9Siempre que tienes miedo, te enga­ñas a ti mismo, y tu mente no puede servir al Espíritu Santo. 10Eso te deja hambriento, pues te niega el pan de cada día. 11Dios se siente solo sin Sus Hijos, y Sus Hijos se sienten solos sin Él. 12Tienen que aprender a ver el mundo como un medio para poner fin a la separación. 13La Expiación es la garantía de que finalmente lo lograrán.

martes, 13 de enero de 2015

13 ENERO: Un mundo sin significado engendra temor.

AUDIOLIBRO




EJERCICIOS



LECCION 13

Un mundo sin significado engendra temor.

1. La idea de hoy es realmente una variación de la anterior, excepto que es más específica en cuanto a la emoción suscitada. 2De hecho, un mundo sin significado es imposible. 3Lo que no tiene significado no existe. 4Sin embargo, de eso no se deduce que tú no puedas pensar que percibes algo que no tiene significado. 5Por el contrario, eres especialmente propenso a pensar que sí lo percibes.

2. El reconocimiento de esa falta de significado produce una aguda ansiedad en todos los que se perciben como separados. 2Representa una situación en la que Dios y el ego se "desafían" entre sí con respecto a qué significado ha de escribirse en el espa­cio vacío provisto por dicha falta. 3El ego se abalanza frenéticamente para establecer allí sus propias ideas, temeroso de que, de otro modo, el vacío pueda ser utilizado para demostrar su propia impotencia e irrealidad. 4Y solamente en esto está en lo cierto.

3. Es esencial, por lo tanto, que aprendas a reconocer lo que no tiene significado y a aceptarlo sin temor. 2Si tienes miedo, no podrás por menos que dotar al mundo con atributos que no posee, y abarrotarlo con imágenes que no existen. 3Para el ego, las ilusiones son dispositivos de seguridad, como deben serlo también para ti que te equiparas con él.

4. Los ejercicios de hoy, que deben hacerse unas tres o cuatro veces, sin que excedan un minuto cada vez, han de practicarse de manera ligeramente distinta de los anteriores. 2Repite la idea de hoy para tus adentros con los ojos cerrados. 3Luego abre los ojos y mira lentamente a tu alrededor mientras dices:

4Estoy contemplando un mundo que no tiene significado.

5Repite esta afirmación para tus adentros mientras miras a tu alre­dedor. 6Luego cierra los ojos y concluye con:

7Un mundo que no tiene significado engendra temor por­que creo que estoy compitiendo con Dios.

5. Tal vez te resulte difícil evitar resistirte, en una forma u otra, a esta última afirmación. 2Sea cual fuere la forma en que se mani­fieste dicha resistencia, recuérdate a ti mismo que en realidad tie­nes miedo de esa clase de pensamiento debido a la "venganza" del "enemigo”. 3No se espera que a estas alturas creas esta afirma­ción, y probablemente la descartarás por considerarla absurda. 4Observa cuidadosamente, no obstante, cualquier señal de temor patente o encubierto que dicha afirmación pueda suscitar.

6. Ésta es la primera vez que intentamos exponer una relación explícita de causa y efecto de una clase que aún eres muy inex­perto en reconocer. 2No te enfrasques en esa última afirmación, y no trates ni siquiera de pensar en ella, excepto durante las sesio­nes de práctica. 3Eso es suficiente por ahora.



Instrucciones para la práctica

Propósito: El mismo que ayer.

Ejercicio: Tres o cuatro veces, durante 1 minuto más o menos (no más). 

  • Cierra los ojos y repite la idea. 
  • Abre los ojos y mira lentamente a tu alrededor. Mientras lo haces así, repite una y otra vez: “Estoy contemplando un mundo que no tiene significado”. 
  • Cierra los ojos y di: “Un mundo que no tiene significado engendra temor porque creo que estoy compitiendo con Dios”.


Observaciones: No te preocupes si no te crees la afirmación final. Puedes pensar que es una locura y puede que te resistas a ella. Todo eso es normal. Simplemente date cuenta de tu resistencia, cualquier forma que tome, y dite a ti mismo que la verdadera razón de ello es que esta frase despierta tu miedo oculto a la venganza de Dios. Muy dentro de ti crees que, si te das prisa y escribes tu significado sobre la pizarra en blanco del mundo, has derrotado temporalmente a Dios. Como resultado, crees que ahora te enfrentas a su ira. Para hacerle frente a esta creencia la has enterrado muy profundo en tu inconsciente, pero la afirmación final de hoy la saca de nuevo a la superficie. Por eso es por lo que temes a la afirmación y estás impaciente por desecharla. A causa de todo esto, trata de no pensar en ello excepto durante los ejercicios.

Comentario

Más que molestarnos, el mundo sin significado que vemos produce miedo dentro de nosotros. Después de pasar varios días convenciéndonos, así parece, de que el mundo no significa nada, el Curso “le da la vuelta”:

De hecho, un mundo sin significado es imposible. Lo que no tiene significado no existe. (1:2-3)

La Introducción al Curso afirma que: “Nada irreal existe” (T.In.2:3), y ahora se nos dice que no existe nada sin significado (1:3). La situación no es que existan cosas sin significado y que tengamos miedo porque las vemos; lo que sucede es que pensamos que percibimos cosas sin significado y nos apresuramos a escribir sobre ellas nuestro propio significado. No vemos significado porque no queremos ver el significado que Dios ya les ha dado.

Cuando vemos lo que no tiene significado se produce ansiedad dentro de nosotros:

Representa una situación en la que Dios y el ego se “desafían” entre sí con respecto a qué significado ha de escribirse en el espacio en blanco provisto por dicha falta. El ego se abalanza frenéticamente para establecer allí sus propias ideas, temeroso de que, de otro modo, el vacío pueda ser utilizado para demostrar su propia impotencia e irrealidad. Y solamente en esto está en lo cierto. (2:2-4)

Si el ego no se apresurase a dar su propio significado, el significado establecido por Dios, ciertamente, demostraría la irrealidad del ego. Por eso el ego se imagina que ve un espacio sin significado en el que poner el suyo propio, teme al significado que Dios ya ha dado. Nosotros le damos nuestro propio significado a todo.


El Curso insiste en que si no nos apresurásemos a poner nuestro propio significado, el mensaje que oiríamos sería de amor y belleza. Esto es cierto, no importa cuál parezca ser la “situación externa”. Por ejemplo, un hermano puede estar totalmente engañado por su ego y atacarnos de palabra. El mensaje que oímos en sus palabras, no importa su forma, es el que elegimos escuchar. Le damos el significado que pensamos que nuestro hermano nos está transmitiendo.

Si mi mente estuviese en sintonía con el Espíritu Santo, no importa lo que otro haga o diga, yo oiría un mensaje que afirma el Cristo en él y en mí, y que motiva mi amor. (Para una larga y complicada sección sobre este tema, ver Texto, Capítulo 9, Sección II: “La Respuesta a la Oración”, que en parte dice: “El mensaje que tu hermano te comunica depende de ti. ¿Qué te está diciendo? ¿Qué desearías que te dijese? Lo que hayas decidido acerca de tu hermano determina el mensaje que recibes” (T.9.II.5:1-4).


La idea de que estamos compitiendo con Dios y de que tenemos miedo de la venganza de Dios porque estamos luchando contra Él, puede parecer ridícula, como admite la lección. En este nivel, estamos principalmente intentando darnos cuenta de que tenemos miedo de dejar algo sin significado, aunque no nos demos cuenta de por qué tenemos miedo de ello. Nos pide que estemos dispuestos a decir: “No sé lo que esto significa”, ¡verdaderamente tenemos miedo de ello! La lección también nos pide que nos hagamos conscientes de cualquier forma de miedo. No que intentemos vencerlo, sólo que nos demos cuenta de él. Observa que dejar a algo sin darle significado te ocasiona ansiedad, y permítete a ti mismo pensar que quizá la razón es que de algún modo, en algún lugar profundo de tu inconsciente, tienes miedo del significado que Dios podría escribir allí si se lo permitieses.




TEXTO

IV. La curación y la liberación del miedo

1. Vamos a hacer ahora hincapié en la curación. 2El milagro es el medio, la Expiación el principio y la curación el resultado. 3Hablar de "una curación milagrosa" es combinar impropiamente dos órdenes de realidad diferentes. 4Una curación no es un milagro. 5La Expiación -el último milagro- es un remedio, y cualquier clase de curación es su resultado. 6Es irrelevante a qué clase de error se aplique la Expiación. 7Toda curación es esencialmente una liberación del miedo. 8Para poder llevarla a cabo, tú mismo debes estar libre de todo miedo. No entiendes lo que es la curación debido a tu propio miedo.

2.  Un paso importante en el plan de la Expiación es deshacer el error en todos los niveles. 2La enfermedad o "mentalidad-no-recta" es el resultado de una confusión de niveles, pues siempre com­porta la creencia de que lo que está mal en un nivel puede afectar adversamente a otro. 3Nos hemos referido a los milagros como un medio de corregir la confusión de niveles, ya que todos los errores tienen que corregirse en el mismo nivel en que se originaron. 4Sólo la mente puede errar. 5El cuerpo sólo puede actuar equivo­cadamente cuando está respondiendo a un pensamiento falso. 6El cuerpo no puede crear y la creencia de que puede -error básico- ­da lugar a todos los síntomas físicos. 7Las enfermedades físicas implican la creencia en la magia. 8La distorsión que dio lugar a la magia se basa en la creencia de que existe una capacidad creativa en la materia que la mente no puede controlar. 9Este error puede manifestarse de dos formas: se puede creer que la mente puede crear falsamente en el cuerpo, o que el cuerpo puede crear falsa­mente en la mente. 10Cuando se comprende que la mente -el único nivel de creación- no puede crear más allá de sí misma, ninguno de esos dos tipos de confusión tiene por qué producirse. 

3. Sólo la mente puede crear porque el espíritu ya fue creado, y el cuerpo es un recurso de aprendizaje al servicio de la mente. 2Los recursos de aprendizaje no son lecciones en sí mismos. 3Su propó­sito es simplemente facilitar el aprendizaje. 4Lo peor que puede ocurrir cuando se usan indebidamente es que no lo faciliten. 5De por sí, un recurso de aprendizaje no tiene poder para producir verdaderos errores en el aprendizaje. 6El cuerpo; si se le entiende correctamente, comparte la invulnerabilidad de la Expiación en lo que respecta a las defensas de doble filo. 7Ello es así no porque sea un milagro, sino porque, de por sí, no da lugar a interpretaciones falsas. 8El cuerpo es sencillamente parte de tu experiencia en el mundo físico. 9Se puede exagerar el valor de sus capacidades y con frecuencia se hace. 10Sin embargo, es casi imposible negar su existencia en este mundo. 11Los que lo hacen se dedican a una forma de negación particularmente inútil. 12En este caso el tér­mino "inútil" significa únicamente que no es necesario proteger a la mente negando lo no-mental. 13Si uno niega este desafortunado aspecto del poder de la mente, está negando también el poder mismo.

4. Todos los remedios materiales que aceptas como medicamento para los males corporales son re-afirmaciones de principios mági­cos. 2Éste es el primer paso que nos conduce a la creencia de que el cuerpo es el causante de sus propias enfermedades. 3El segundo paso en falso es tratar de curarlo por medio de agentes no-creati­vos. 4Esto no quiere decir, sin embargo, que el uso de tales agentes con propósitos correctivos sea censurable. 5A veces la enfermedad tiene tan aprisionada a la mente que temporalmente le impide a la persona tener acceso a la Expiación. 6En ese caso, tal vez sea pru­dente usar un enfoque conciliatorio entre el cuerpo y la mente en el que a algo externo se le adjudica temporalmente la creencia de que puede curar. 7Esto se debe a que lo que menos puede ayudar al que no está en su mente recta o al enfermo es hacer algo que aumente su miedo. 8De por sí ya se encuentra en un estado debili­tado debido a éste. 9Exponerle prematuramente a un milagro podría precipitarle al pánico, 10lo cual es muy probable que ocu­rriese en aquellos casos en que la percepción invertida ha dado lugar a la creencia de que los milagros son algo temible.

5. El valor de la Expiación no reside en la manera en que ésta se expresa. 2De hecho, si se usa acertadamente, será expresada ine­vitablemente en la forma que le resulte más beneficiosa a aquel que la va a recibir. 3Esto quiere decir que para que un milagro sea lo más eficaz posible, tiene que ser expresado en un idioma que el que lo ha de recibir pueda entender sin miedo. 4Eso no signi­fica que ése sea necesariamente el más alto nivel de comunica­ción de que dicha persona es capaz. 5Significa, no obstante, que ése es el más alto nivel de comunicación de que es capaz ahora. 6El propósito del milagro es elevar el nivel de comunicación, no reducirlo mediante un aumento del miedo.