DESPERTAR AL AMOR

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domingo, 6 de octubre de 2019

6 OCTUBRE: La libertad de la creación garantiza la mía.

AUDIOLIBRO



EJERCICIOS 


LECCIÓN 279


La libertad de la creación garantiza la mía.


1. Se me ha prometido el fin de los sueños porque el Amor de Dios no abandonó a Su Hijo. 2Únicamente en sueños parece él estar aprisionado, en espera de una libertad futura, si es que ésta ha de llegan 3Pero en realidad sus sueños ya se acabaron, y la verdad ocupa su lugar. 4Ahora él es libre. 5¿Por qué he de seguir esperando mi libertad encadenado, cuando ya he sido liberado de mis cadenas y Dios me ofrece la libertad ahora?

2. Hoy aceptaré Tus promesas y depositaré mi fe en ellas. 2Mi Padre ama a aquel a quien creó como Su Hijo. 3¿Me negarías, entonces, los regalos que me hiciste?




Instrucciones para la práctica

Ver las instrucciones para la práctica en las instrucciones de la Segunda Parte del Libro de Ejercicios, o en la Tarjeta de Práctica de este libro.

Comentario

Debido a que la creación es libre, yo soy libre. Debido a que nadie está aprisionado, yo no estoy aprisionado. “Ahora él es libre” (1:4). La libertad está aquí y ahora. La libertad no está en el futuro.

Cuando reconozco la libertad que les pertenece a todos, encuentro la mía propia. Al dar, yo recibo. Al amar, soy amado. Al sanar, soy sanado. Al reconocer la existencia de la perfección total, siento que yo formo parte de esa perfección y soy más consciente de ella cuando reconozco al Cristo en mis hermanos.

La lección de ayer era lo contrario de ésta: “Si estoy aprisionado, mi Padre no es libre”. Cuando aceptamos la aparente prisión en la que estamos, estamos diciendo que Dios está aprisionado. Si no veo escapatoria, entonces Dios tampoco la tiene. Aquí de nuevo se ve claro que:

Tal como veo a mi hermano, así me veo a mí mismo. Tal como me veo a mí mismo, así veo a Dios.

La sencillez de esta lección es sorprendente. Todo viene a lo mismo.

¿Por qué algunas personas tienen miedo de Dios? ¿Por qué la idea, incluso la palabra, les asusta? Es porque ven a Dios como se ven a sí mismos, siempre es así. Si me veo a mí mismo amenazador, así veo a Dios. Si me veo a mí mismo débil e incompetente, así veo a Dios. Huyo de mis propios ídolos, no de la Verdad.

Únicamente en sueños parece él estar aprisionado, en espera de una libertad futura, si es que ésta ha de llegan. (1:2)

Podemos entender que podemos estar perfectamente libres, libres en casa en la cama, y en nuestro sueño soñar con la prisión. Eso describe exactamente nuestra experiencia en este mundo. Ya somos libres, pero estamos soñando que estamos aprisionados. Para el Curso, la salvación es volverse consciente de estar soñando, y que la libertad que pensamos que nos falta ya es nuestra. Nos damos cuenta de ello al reconocerlo en otros.

¿Por qué estamos aparentemente aprisionados? ¿En qué consisten nuestras cadenas? ¿No son cadenas de culpa? “El Espíritu Santo sabe que la salvación es escapar de la culpabilidad” (T.14.III.13:4). Ver a mi hermano libre es verle sin culpa; en otras palabras, perdonarle. Así es como se escapa de la culpa: cuando me doy cuenta de que la creación está libre de culpa, que todo el mundo es inocente, y reconozco que yo también. Funciona así porque lo que veo como el mundo es una proyección de mi propio juicio acerca de mí mismo. “El mundo que ves no es sino un juicio con respecto a ti mismo” (T.20.III.5:2). Al quitarlos juicios y la culpa del mundo, la estoy quitando de mí mismo porque lo que veo es sólo un reflejo de cómo me veo a mí mismo.

La libertad de la creación garantiza la mía.


¿Qué es el Cristo? (Parte 9)

L.pII.6.6:1-2

Cuando vemos “esta santa faz” (5:1), el rostro de Cristo, en todos y por todas partes, estamos viendo a toda la creación completamente inocente, libre de culpa. Según el Curso, esta “percepción verdadera” no durará mucho porque es simplemente “el símbolo de que el período de aprendizaje ya ha concluido y de que el objetivo de la Expiación por fin se ha alcanzado” (5:1). El rostro de Cristo es el símbolo del fin del tiempo para el aprendizaje porque lo que estamos aprendiendo es que no tenemos culpa y que la creación de Dios, Su Hijo, está libre de culpa. Por eso, cuando vemos el rostro de Cristo, el aprendizaje ha logrado su objetivo. ¡Es el momento de la graduación!

Si creemos que tenemos un propósito en este mundo, tendemos a pensar que es algo grande en el tiempo. Como un amigo mío del sur, baptista, solía decir: “Pensamos que estamos aquí para hacer maravillas y comer pepinos”. (Nunca supe que quería decir con la última parte, pero aclara lo tonto de nuestros otros objetivos). Pero el Curso nos dice que nuestra única función aquí es aprender a perdonar. No estamos aquí para arreglar el mundo sino para perdonarlo. No estamos aquí para ser un sanador grande y famoso. No estamos aquí para fundar un gran centro de enseñanzas espirituales. Nuestro objetivo y nuestra función no tienen nada que ver con este mundo. “Tu única misión aquí es dedicarte plenamente, y de buena voluntad, a la negación de todas las manifestaciones de la culpabilidad” (T.14.V.3:5). Ése es el único objetivo de nuestro aprendizaje. Es ver el rostro de Cristo.

Tratemos, por lo tanto, de encontrar la faz de Cristo y de no buscar nada más. (5:2)

En toda nuestra búsqueda, ¡busquemos sólo eso! Si empiezo un nuevo trabajo, ¿cuál es mi objetivo? Buscar el rostro de Cristo, negar la culpa en todas sus formas. Si comienzo una nueva relación, ¿cuál es mi objetivo? Ver el rostro de Cristo, escapar de la culpa al no ver culpa en mi hermano. Si empiezo un nuevo proyecto bajo la dirección del Espíritu Santo, ¿para qué sirve? Para ver el rostro de Cristo, para eliminar la culpa de todas las mentes con las que me encuentre. Éste es mi único propósito en todo lo que hago. Y únicamente al aceptar ésta como “la única función que quiero desempeñar” (T.20.IV.8:4) encontraré mi felicidad.






sábado, 6 de octubre de 2018

6 OCTUBRE: La libertad de la creación garantiza la mía.

AUDIOLIBRO



EJERCICIOS 


LECCIÓN 279


La libertad de la creación garantiza la mía.


1. Se me ha prometido el fin de los sueños porque el Amor de Dios no abandonó a Su Hijo. 2Únicamente en sueños parece él estar aprisionado, en espera de una libertad futura, si es que ésta ha de llegan 3Pero en realidad sus sueños ya se acabaron, y la verdad ocupa su lugar. 4Ahora él es libre. 5¿Por qué he de seguir esperando mi libertad encadenado, cuando ya he sido liberado de mis cadenas y Dios me ofrece la libertad ahora?

2. Hoy aceptaré Tus promesas y depositaré mi fe en ellas. 2Mi Padre ama a aquel a quien creó como Su Hijo. 3¿Me negarías, entonces, los regalos que me hiciste?




Instrucciones para la práctica

Ver las instrucciones para la práctica en las instrucciones de la Segunda Parte del Libro de Ejercicios, o en la Tarjeta de Práctica de este libro.

Comentario

Debido a que la creación es libre, yo soy libre. Debido a que nadie está aprisionado, yo no estoy aprisionado. “Ahora él es libre” (1:4). La libertad está aquí y ahora. La libertad no está en el futuro.

Cuando reconozco la libertad que les pertenece a todos, encuentro la mía propia. Al dar, yo recibo. Al amar, soy amado. Al sanar, soy sanado. Al reconocer la existencia de la perfección total, siento que yo formo parte de esa perfección y soy más consciente de ella cuando reconozco al Cristo en mis hermanos.

La lección de ayer era lo contrario de ésta: “Si estoy aprisionado, mi Padre no es libre”. Cuando aceptamos la aparente prisión en la que estamos, estamos diciendo que Dios está aprisionado. Si no veo escapatoria, entonces Dios tampoco la tiene. Aquí de nuevo se ve claro que:

Tal como veo a mi hermano, así me veo a mí mismo. Tal como me veo a mí mismo, así veo a Dios.

La sencillez de esta lección es sorprendente. Todo viene a lo mismo.

¿Por qué algunas personas tienen miedo de Dios? ¿Por qué la idea, incluso la palabra, les asusta? Es porque ven a Dios como se ven a sí mismos, siempre es así. Si me veo a mí mismo amenazador, así veo a Dios. Si me veo a mí mismo débil e incompetente, así veo a Dios. Huyo de mis propios ídolos, no de la Verdad.

Únicamente en sueños parece él estar aprisionado, en espera de una libertad futura, si es que ésta ha de llegan. (1:2)

Podemos entender que podemos estar perfectamente libres, libres en casa en la cama, y en nuestro sueño soñar con la prisión. Eso describe exactamente nuestra experiencia en este mundo. Ya somos libres, pero estamos soñando que estamos aprisionados. Para el Curso, la salvación es volverse consciente de estar soñando, y que la libertad que pensamos que nos falta ya es nuestra. Nos damos cuenta de ello al reconocerlo en otros.

¿Por qué estamos aparentemente aprisionados? ¿En qué consisten nuestras cadenas? ¿No son cadenas de culpa? “El Espíritu Santo sabe que la salvación es escapar de la culpabilidad” (T.14.III.13:4). Ver a mi hermano libre es verle sin culpa; en otras palabras, perdonarle. Así es como se escapa de la culpa: cuando me doy cuenta de que la creación está libre de culpa, que todo el mundo es inocente, y reconozco que yo también. Funciona así porque lo que veo como el mundo es una proyección de mi propio juicio acerca de mí mismo. “El mundo que ves no es sino un juicio con respecto a ti mismo” (T.20.III.5:2). Al quitarlos juicios y la culpa del mundo, la estoy quitando de mí mismo porque lo que veo es sólo un reflejo de cómo me veo a mí mismo.

La libertad de la creación garantiza la mía.


¿Qué es el Cristo? (Parte 9)

L.pII.6.6:1-2

Cuando vemos “esta santa faz” (5:1), el rostro de Cristo, en todos y por todas partes, estamos viendo a toda la creación completamente inocente, libre de culpa. Según el Curso, esta “percepción verdadera” no durará mucho porque es simplemente “el símbolo de que el período de aprendizaje ya ha concluido y de que el objetivo de la Expiación por fin se ha alcanzado” (5:1). El rostro de Cristo es el símbolo del fin del tiempo para el aprendizaje porque lo que estamos aprendiendo es que no tenemos culpa y que la creación de Dios, Su Hijo, está libre de culpa. Por eso, cuando vemos el rostro de Cristo, el aprendizaje ha logrado su objetivo. ¡Es el momento de la graduación!

Si creemos que tenemos un propósito en este mundo, tendemos a pensar que es algo grande en el tiempo. Como un amigo mío del sur, baptista, solía decir: “Pensamos que estamos aquí para hacer maravillas y comer pepinos”. (Nunca supe que quería decir con la última parte, pero aclara lo tonto de nuestros otros objetivos). Pero el Curso nos dice que nuestra única función aquí es aprender a perdonar. No estamos aquí para arreglar el mundo sino para perdonarlo. No estamos aquí para ser un sanador grande y famoso. No estamos aquí para fundar un gran centro de enseñanzas espirituales. Nuestro objetivo y nuestra función no tienen nada que ver con este mundo. “Tu única misión aquí es dedicarte plenamente, y de buena voluntad, a la negación de todas las manifestaciones de la culpabilidad” (T.14.V.3:5). Ése es el único objetivo de nuestro aprendizaje. Es ver el rostro de Cristo.

Tratemos, por lo tanto, de encontrar la faz de Cristo y de no buscar nada más. (5:2)

En toda nuestra búsqueda, ¡busquemos sólo eso! Si empiezo un nuevo trabajo, ¿cuál es mi objetivo? Buscar el rostro de Cristo, negar la culpa en todas sus formas. Si comienzo una nueva relación, ¿cuál es mi objetivo? Ver el rostro de Cristo, escapar de la culpa al no ver culpa en mi hermano. Si empiezo un nuevo proyecto bajo la dirección del Espíritu Santo, ¿para qué sirve? Para ver el rostro de Cristo, para eliminar la culpa de todas las mentes con las que me encuentre. Éste es mi único propósito en todo lo que hago. Y únicamente al aceptar ésta como “la única función que quiero desempeñar” (T.20.IV.8:4) encontraré mi felicidad.






jueves, 6 de octubre de 2016

6 OCTUBRE: La libertad de la creación garantiza la mía.

AUDIOLIBRO


EJERCICIOS 


LECCIÓN 279


La libertad de la creación garantiza la mía.


1. Se me ha prometido el fin de los sueños porque el Amor de Dios no abandonó a Su Hijo. 2Únicamente en sueños parece él estar aprisionado, en espera de una libertad futura, si es que ésta ha de llegan 3Pero en realidad sus sueños ya se acabaron, y la verdad ocupa su lugar. 4Ahora él es libre. 5¿Por qué he de seguir esperando mi libertad encadenado, cuando ya he sido liberado de mis cadenas y Dios me ofrece la libertad ahora?

2. Hoy aceptaré Tus promesas y depositaré mi fe en ellas. 2Mi Padre ama a aquel a quien creó como Su Hijo. 3¿Me negarías, entonces, los regalos que me hiciste?




TEXTO 

 

III. Cómo perdonar el deseo de ser especial


1. El perdón pone fin al deseo de ser especial. 2Lo único que se puede perdonar son las ilusiones, que entonces desaparecen. 3El perdón es lo que te libera de todas las ilusiones, y por eso es por lo que es imposible perdonar sólo parcialmente. 4Nadie que se aferra a una sola ilusión puede considerarse a sí mismo libre de pecado, pues en tal caso aún está afirmando que un error acerca de sí mismo es hermoso. 5Y de este modo, lo califica de "imper­donable" y lo convierte en un pecado. 6¿Cómo iba a poder enton­ces conceder perdón de manera total cuando aún no lo quiere aceptar para sí mismo? 7Pues es seguro que lo recibiría completa­mente en el instante en que así lo concediese. 8Y de esta manera, la culpabilidad que mantiene oculta desaparecería, al él mismo haberla perdonado.

2. Cualquier forma de especialismo que aún valores, la has con­vertido en un pecado. 2Se alza inviolable, y la defiendes acérri­mamente con toda tu endeble fuerza contra la Voluntad de Dios. 3Y así, se alza contra ti, como enemiga tuya, no de Dios. 4De este modo, parece escindirte de Dios y hacer que estés separado de Él en cuanto que defensor de ella. 5Prefieres proteger lo que Dios no creó. 6Sin embargo, este ídolo que parece conferirte poder, en rea­lidad te lo ha arrebatado. 7Pues le has dado el patrimonio de tu hermano, dejando a éste solo y condenado, y quedando tú hun­dido en el pecado y en el sufrimiento junto  con él ante el ídolo que no puede salvaros.

3. No eres tú el que es tan vulnerable y susceptible de ser atacado que basta una palabra, un leve susurro que no te plazca, una circunstancia adversa o un evento que no hayas previsto para trastornar todo tu mundo y precipitarlo al caos. 2La verdad no es algo frágil, 3y las ilusiones no pueden afectarla ni cambiarla en absoluto. 4Pero ser especial no es lo que es verdad acerca de ti. 5Pues cualquier cosa puede hacerle perder el equilibrio. 6Lo que descansa sobre lo que no es nada jamás podrá ser estable. 7Por muy grande y desmesurado que parezca, se tambaleará, dará vueltas y revoloteará con la más tenue brisa.

4. Sin cimientos nada es seguro. 2¿Habría dejado Dios a Su Hijo en un estado en el que la seguridad no significase nada? 3¡De ninguna manera! aSu Hijo permanece a salvo, descansando en Él. 4Tu deseo de ser especial es lo que se ve atacado por todo lo que camina o respira, se arrastra o se desliza, o simplemente vive. 5Nada está a salvo de su ataque, y ello no está a salvo de nada. 6Jamás habrá de perdonar, pues esto es lo que es: un voto secreto de que lo que Dios quiere para ti nunca se dé y de que te opon­drás a Su Voluntad para siempre. 7No es posible tampoco que ambas voluntades puedan jamás ser la misma, mientras tu deseo de ser especial se alce como una llameante espada de muerte entre ellas, haciendo que sean enemigas.

5. Dios te pide que perdones. 2Él no quiere que la separación se interponga, como si de una voluntad ajena se tratase, entre lo que tanto Su Voluntad como la tuya disponen para ti. 3Ambas son la misma voluntad, pues ninguna de ellas dispone ser especial. 4¿Cómo iban a poder disponer la muerte del amor mismo? 5Con todo, no pueden atacar a las ilusiones. 6No son cuerpos, y espe­ran como una sola Mente a que todas las ilusiones se traigan ante ellas y se dejen ahí. 7La salvación no desafía ni siquiera a la muerte. 8Y a Dios Mismo, que sabe que la muerte no es tu volun­tad, no lo queda otro remedio que decir: "Hágase tu voluntad" porque tú crees que lo es.

6. Perdona al gran Creador del universo -la Fuente de la vida, del amor y de la santidad, el Padre perfecto de un Hijo perfecto- ­por tus ilusiones de ser especial. 2He aquí el infierno que elegiste como tu hogar. 3Él no eligió eso para ti. 4No le pidas que entre ahí. 5El camino está cerrado al amor y a la salvación. 6Pero si liberas a tu hermano de las profundidades del infierno, habrás perdonado a Aquel Cuya Voluntad es que descanses para siem­pre en los brazos de la paz, perfectamente a salvo y sin que la animosidad ni malicia de ningún pensamiento de ser especial perturbe tu descanso. 7Perdona al Santísimo por no haber podido concederte el especialismo, que tú entonces inventaste.

7. Todos los que se consideran especiales están dormidos, rodea­dos por un mundo de belleza que no ven. 2La libertad, la paz y la dicha se encuentran ahí, al lado del ataúd en el que duermen, llamándolos para que vuelvan en sí y despierten de su sueño de muerte. 3Mas ellos no oyen nada. 4Están perdidos en sueños de que son especiales. 5Odian la llamada que los puede despertar y maldicen a Dios porque no convirtió su sueño en realidad. 6Mal­dice a Dios y muere, pero no por mandato de Aquel que no creó la muerte, sino sólo en el sueño. 7Mas abre los ojos ligeramente y verás al salvador que Dios te dio a fin de que pudieses contem­plarlo y devolverle su patrimonio. 8Dicho patrimonio es también el tuyo.

8. Los esclavos del deseo de ser especial se liberarán. 2Tal es la Voluntad de Dios y la de Su Hijo. 3¿Se condenaría Dios a Sí Mismo al infierno y a la perdición? 4¿Y es eso acaso lo que dispones para tu salvador? 5Dios te llama a través de él a unirte a Su Voluntad para que ambos os salvéis del infierno. 6Observa las marcas de los clavos en las manos que te extiende pidiendo que le concedas tu perdón. 7Dios te pide que tengas misericordia con Su Hijo y con Él. 8No se la niegues a ninguno de los dos. 9Lo único que te piden es que se haga tu voluntad. 10Buscan tu amor a fin de que tú te puedas amar a ti mismo. 11No ames tu deseo de ser especial en vez de amarles a Ellos. 12La marca de los clavos está también en tus manos. 13Perdona a tu Padre el que no fuese Su Voluntad que tú fueses crucificado.

lunes, 6 de octubre de 2014

6 OCTUBRE: La libertad de la creación garantiza la mía.

AUDIOLIBRO


EJERCICIOS 


LECCIÓN 279


La libertad de la creación garantiza la mía.


1. Se me ha prometido el fin de los sueños porque el Amor de Dios no abandonó a Su Hijo. 2Únicamente en sueños parece él estar aprisionado, en espera de una libertad futura, si es que ésta ha de llegan 3Pero en realidad sus sueños ya se acabaron, y la verdad ocupa su lugar. 4Ahora él es libre. 5¿Por qué he de seguir esperando mi libertad encadenado, cuando ya he sido liberado de mis cadenas y Dios me ofrece la libertad ahora?

2. Hoy aceptaré Tus promesas y depositaré mi fe en ellas. 2Mi Padre ama a aquel a quien creó como Su Hijo. 3¿Me negarías, entonces, los regalos que me hiciste?




TEXTO 

 

III. Cómo perdonar el deseo de ser especial


1. El perdón pone fin al deseo de ser especial. 2Lo único que se puede perdonar son las ilusiones, que entonces desaparecen. 3El perdón es lo que te libera de todas las ilusiones, y por eso es por lo que es imposible perdonar sólo parcialmente. 4Nadie que se aferra a una sola ilusión puede considerarse a sí mismo libre de pecado, pues en tal caso aún está afirmando que un error acerca de sí mismo es hermoso. 5Y de este modo, lo califica de "imper­donable" y lo convierte en un pecado. 6¿Cómo iba a poder enton­ces conceder perdón de manera total cuando aún no lo quiere aceptar para sí mismo? 7Pues es seguro que lo recibiría completa­mente en el instante en que así lo concediese. 8Y de esta manera, la culpabilidad que mantiene oculta desaparecería, al él mismo haberla perdonado.

2. Cualquier forma de especialismo que aún valores, la has con­vertido en un pecado. 2Se alza inviolable, y la defiendes acérri­mamente con toda tu endeble fuerza contra la Voluntad de Dios. 3Y así, se alza contra ti, como enemiga tuya, no de Dios. 4De este modo, parece escindirte de Dios y hacer que estés separado de Él en cuanto que defensor de ella. 5Prefieres proteger lo que Dios no creó. 6Sin embargo, este ídolo que parece conferirte poder, en rea­lidad te lo ha arrebatado. 7Pues le has dado el patrimonio de tu hermano, dejando a éste solo y condenado, y quedando tú hun­dido en el pecado y en el sufrimiento junto  con él ante el ídolo que no puede salvaros.

3. No eres tú el que es tan vulnerable y susceptible de ser atacado que basta una palabra, un leve susurro que no te plazca, una circunstancia adversa o un evento que no hayas previsto para trastornar todo tu mundo y precipitarlo al caos. 2La verdad no es algo frágil, 3y las ilusiones no pueden afectarla ni cambiarla en absoluto. 4Pero ser especial no es lo que es verdad acerca de ti. 5Pues cualquier cosa puede hacerle perder el equilibrio. 6Lo que descansa sobre lo que no es nada jamás podrá ser estable. 7Por muy grande y desmesurado que parezca, se tambaleará, dará vueltas y revoloteará con la más tenue brisa.

4. Sin cimientos nada es seguro. 2¿Habría dejado Dios a Su Hijo en un estado en el que la seguridad no significase nada? 3¡De ninguna manera! aSu Hijo permanece a salvo, descansando en Él. 4Tu deseo de ser especial es lo que se ve atacado por todo lo que camina o respira, se arrastra o se desliza, o simplemente vive. 5Nada está a salvo de su ataque, y ello no está a salvo de nada. 6Jamás habrá de perdonar, pues esto es lo que es: un voto secreto de que lo que Dios quiere para ti nunca se dé y de que te opon­drás a Su Voluntad para siempre. 7No es posible tampoco que ambas voluntades puedan jamás ser la misma, mientras tu deseo de ser especial se alce como una llameante espada de muerte entre ellas, haciendo que sean enemigas.

5. Dios te pide que perdones. 2Él no quiere que la separación se interponga, como si de una voluntad ajena se tratase, entre lo que tanto Su Voluntad como la tuya disponen para ti. 3Ambas son la misma voluntad, pues ninguna de ellas dispone ser especial. 4¿Cómo iban a poder disponer la muerte del amor mismo? 5Con todo, no pueden atacar a las ilusiones. 6No son cuerpos, y espe­ran como una sola Mente a que todas las ilusiones se traigan ante ellas y se dejen ahí. 7La salvación no desafía ni siquiera a la muerte. 8Y a Dios Mismo, que sabe que la muerte no es tu volun­tad, no lo queda otro remedio que decir: "Hágase tu voluntad" porque tú crees que lo es.

6. Perdona al gran Creador del universo -la Fuente de la vida, del amor y de la santidad, el Padre perfecto de un Hijo perfecto- ­por tus ilusiones de ser especial. 2He aquí el infierno que elegiste como tu hogar. 3Él no eligió eso para ti. 4No le pidas que entre ahí. 5El camino está cerrado al amor y a la salvación. 6Pero si liberas a tu hermano de las profundidades del infierno, habrás perdonado a Aquel Cuya Voluntad es que descanses para siem­pre en los brazos de la paz, perfectamente a salvo y sin que la animosidad ni malicia de ningún pensamiento de ser especial perturbe tu descanso. 7Perdona al Santísimo por no haber podido concederte el especialismo, que tú entonces inventaste.

7. Todos los que se consideran especiales están dormidos, rodea­dos por un mundo de belleza que no ven. 2La libertad, la paz y la dicha se encuentran ahí, al lado del ataúd en el que duermen, llamándolos para que vuelvan en sí y despierten de su sueño de muerte. 3Mas ellos no oyen nada. 4Están perdidos en sueños de que son especiales. 5Odian la llamada que los puede despertar y maldicen a Dios porque no convirtió su sueño en realidad. 6Mal­dice a Dios y muere, pero no por mandato de Aquel que no creó la muerte, sino sólo en el sueño. 7Mas abre los ojos ligeramente y verás al salvador que Dios te dio a fin de que pudieses contem­plarlo y devolverle su patrimonio. 8Dicho patrimonio es también el tuyo.

8. Los esclavos del deseo de ser especial se liberarán. 2Tal es la Voluntad de Dios y la de Su Hijo. 3¿Se condenaría Dios a Sí Mismo al infierno y a la perdición? 4¿Y es eso acaso lo que dispones para tu salvador? 5Dios te llama a través de él a unirte a Su Voluntad para que ambos os salvéis del infierno. 6Observa las marcas de los clavos en las manos que te extiende pidiendo que le concedas tu perdón. 7Dios te pide que tengas misericordia con Su Hijo y con Él. 8No se la niegues a ninguno de los dos. 9Lo único que te piden es que se haga tu voluntad. 10Buscan tu amor a fin de que tú te puedas amar a ti mismo. 11No ames tu deseo de ser especial en vez de amarles a Ellos. 12La marca de los clavos está también en tus manos. 13Perdona a tu Padre el que no fuese Su Voluntad que tú fueses crucificado.

domingo, 6 de octubre de 2013

6 OCTUBRE: La libertad de la creación garantiza la mía.

AUDIOLIBRO


EJERCICIOS 


LECCIÓN 279


La libertad de la creación garantiza la mía.


1. Se me ha prometido el fin de los sueños porque el Amor de Dios no abandonó a Su Hijo. 2Únicamente en sueños parece él estar aprisionado, en espera de una libertad futura, si es que ésta ha de llegan 3Pero en realidad sus sueños ya se acabaron, y la verdad ocupa su lugar. 4Ahora él es libre. 5¿Por qué he de seguir esperando mi libertad encadenado, cuando ya he sido liberado de mis cadenas y Dios me ofrece la libertad ahora?

2. Hoy aceptaré Tus promesas y depositaré mi fe en ellas. 2Mi Padre ama a aquel a quien creó como Su Hijo. 3¿Me negarías, entonces, los regalos que me hiciste?


sábado, 6 de octubre de 2012

6 OCTUBRE: La libertad de la creación garantiza la mía.

AUDIOLIBRO


EJERCICIOS 


LECCIÓN 279


La libertad de la creación garantiza la mía.


1. Se me ha prometido el fin de los sueños porque el Amor de Dios no abandonó a Su Hijo. 2Únicamente en sueños parece él estar aprisionado, en espera de una libertad futura, si es que ésta ha de llegan 3Pero en realidad sus sueños ya se acabaron, y la verdad ocupa su lugar. 4Ahora él es libre. 5¿Por qué he de seguir esperando mi libertad encadenado, cuando ya he sido liberado de mis cadenas y Dios me ofrece la libertad ahora?

2. Hoy aceptaré Tus promesas y depositaré mi fe en ellas. 2Mi Padre ama a aquel a quien creó como Su Hijo. 3¿Me negarías, entonces, los regalos que me hiciste?